Historia Inmediata


Colombia


El conflicto colombiano se ha nutrido históricamente de diferentes vertientes que lo han hecho crecer hasta el punto en que está hoy. La polarización a que se ha llagado que hace que cualquier opinión sea asociada con posiciones extremas es producto de las influencias políticas, sobre todo de las décadas de la guerra fría, (que en Latinoamérica fue de todo menos fría), de las cuales aún quedan heridas por cerrar. Por otro lado el estado actual del país no seria posible si no existiera un problema aún más viejo y más profundo: La distribución desigual de la propiedad.

Históricamente en Colombia la tierra se ha ganado con sudor y sangre, lo cual obviamente no indica que este sea un  problema exclusivamente nacional, sin embargo indica que aquí no surgió nunca un Estado que ejerciera soberanía sobre la totalidad del territorio y con la capacidad de regular los conflictos sociales. Así el poder central ha delegado su autoridad en lideres locales que surgen de entre caudillos carismáticos que se debaten entre la legalidad-ilegalidad de la economía nacional.

Ahora bien, del conflicto colombiano se reconoce su mito fundacional en el llamado Bogotazo (levantamientos populares por el asesinato del candidato presidencial Jorge Eliecer Gaitan, 9 de Abril de 1948), pero se remonta mucho mas atrás hasta la distribución de la tierra durante el proceso de conformación de la nación posterior a la descolonización de España. Desde entonces se han tejido esas intrincadas tramas de un tejido social amorfo sobre la base de la filiación partidista.

Sin lugar a dudas y a pesar de los sofismas de distracción como la aseveración de que Colombia es la democracia más antigua de América Latina o que es necesario hacer una ley de Partidos por que existen demasiados (proyecto incluido en el actual referendo impulsado por el gobierno), una patología evidente de la historia colombiana ha sido el anquilosamiento de las ideas políticas, hecho demostrado desde la emancipación, estas han permanecido prácticamente inalteradas, sobre todo en lo que tiene que ver con la relación de los dos partidos tradicionales (Liberal y Conservador: únicos que han detentado el poder en toda la historia de nuestra democracia), con las clases populares que se han visto perjudicadas cuando los directorios de los partidos hacen sus alianzas elitistas. Su ejemplo más claro fue el Frente Nacional que permitió la alternancia pactada en el poder del bipartidismo y el reparto de los cargos públicos luego de la violencia de mediados del siglo veinte.

Estas desdibujadas fronteras políticas han permitido que en las ultimas elecciones se eligiera como Presidente de la República a un político de tradición liberal con una propuesta abiertamente conservadora, pero que audazmente se proclamo durante su campaña como independiente.

Este esbozo de algunas deficiencias del Estado Colombiano nos sirve para explicar, en parte, lo que está pasando en estos momentos en el país. Naturalmente lo que esta en juego es la tenencia de la tierra, pero ahora a la sombra de la ilegalidad han crecido ejércitos poderosos que desarrollan una guerra de grandes proporciones bajo estandartes ideológicos que a veces se quiere hacer parecer como simple delincuencia o terrorismo, en la que lo único que ha podido hacer hasta ahora la parte de la sociedad que no esta armada es huir: de la vereda a la cabecera municipal, de ahí a la capital del departamento o a las principales ciudades.

En estos tiempos de avasallante globalización la elite gobernante obedece a la banca internacional, que en ultimas es el poder efectivo que actúa sobre el mundo, de ahí que a Colombia le esperen una serie de reformas laborales, pensiónales y tributarias (todas ellas “recomendadas” por el BID y el FMI),  en las que muchos empleados públicos serán despedidos, las edades de jubilación serán ampliadas, los impuestos crecerán, las formas de contratación se flexibilizaran aún más, etc. Lo cual no es más que las promesas cumplidas del señor Presidente. Igualmente preocupante es que paralelo a esto se está cumpliendo a cabalidad otra promesa del nuevo gobierno: “recortar libertades individuales para lograr la paz...”

El problema de Colombia es más complejo que la guerra misma, es el problema de la dignidad humana, de la necesidad de reconocer que todos deberíamos tener los mismos derechos aunque no poseamos el mismo dinero, es el problema de la falta de eficacia en la repartición de justicia y parte de la solución es el estudio de nuestra historia pasada e inmediata.

Javier D. Montoya
Colegio Monte San Miguel, Colombia