Historia Inmediata


Crisis en Argentina

 
Comisión de Historia e Identidad Nacional del Movimiento Argentina Resiste - MAR

Presentación en las Prejornadas de MAR
17 y 18 de agosto de 2002

"Antes de leer el Documento, quiero destacar algunos aspectos que nos han permitido avanzar en el trabajo, que ha sido en un tiempo muy breve, en apenas un mes."

"En primer lugar, no hemos hecho hincapié en nuestras diferencias, intentando dejar de lado todo sectarismo;"

"No nos creemos dueños de la Verdad, aunque discutimos apasionadamente nuestros puntos de vista;"

"Concordamos en un indeclinable compromiso con la democracia y respeto por la diversidad;"

"Compartimos un pensamiento crítico acerca del modelo neoliberal que nos ha llevado a esta profunda crisis en la que estamos sumidos;"

"No renunciamos a nuestra Historia ni a nuestra identidad argentina de raíz latinoamericana y caribeña;"

"Esta identidad es una identidad en construcción y en lucha. Pensamos que es la hora de la unidad de las fuerzas populares. Es la hora escuchar todas las voces postergadas de la Historia porque este es el país de los silencios y de las desapariciones. Como dijo Atahualpa Yupanqui: "Le tengo rabia al silencio/ por lo mucho que perdí/ Que no se quede callado/ quien quiera vivir feliz."

Carolina Crisorio

¿POR QUÉ  LA HISTORIA?

"(...) caminante, no hay camino
  se hace camino al andar.
   Al andar se hace camino,
  y al volver la vista atrás
  se ve la senda que nunca
  se ha de volver a pisar(...)"
   Antonio Machado,
Proverbios y cantares



1. ¿DONDE ESTA LA HISTORIA?

Si bien la filosofía es considerada la madre de todas las ciencias, la Historia nos acompaña desde Herodoto, colaborando en la construcción de una visión del mundo desde cada sociedad, de cada cultura. Escrita una y otra vez, ayuda a apuntalar el statu quo a través de la Historia Oficial, o bien deja rastros de las otras historias, de aquellos que son silenciados, o de quienes resultan mediatizados desde la visión de las élites  En ese sentido nuestra Historia, la Historia Argentina de raíz Latinoamericana y Caribeña no ha sido una excepción.

Sin embargo, en los últimos años se ha sumado un nuevo drama a esta tensión, a estas contradictorias visiones sobre nuestro pasado: la Historia como disciplina ha perdido identidad en nuestras aulas y en nuestros libros de texto, y otras formas de abordaje - desde la literatura, desde los medios de comunicación, etc. - no alcanzan para cubrir esta falencia. Y esto no ocurre solamente porque las escuelas se han transformado en un lugar de contención de la crisis, donde el principal objetivo es luchar contra la desnutrición infantil.  Esto tiene una implicancia mucho más profunda que el desconocimiento de los hechos y procesos de nuestro pasado y la posibilidad de establecer un ámbito de reflexión y debate alrededor del mismo. Por otra parte, esto no ha ocurrido únicamente en el ámbito de la Historia, sino también en muchas otras disciplinas que, además de impartir conocimiento, brindan instrumentos para el pensamiento crítico y la construcción de alternativas.

Subsumida bajo el nombre de Ciencias Sociales, la Historia es abordada en el proceso de enseñanza-aprendizaje sin idea de proceso. La superposición de algunas temáticas como las culturas indígenas, la inmigración o la colonia, y el frustrado intento de la enseñanza multidisciplinar, no alcanzan para percibirnos como parte de un proceso histórico del cual venimos y que está en algún sentido coartando la posibilidad de la construcción de un futuro en común. Por ello, la Historia Argentina y Latinoamericana y Caribeña es una desaparecida más, una víctima más del desbordante triunfalismo neoliberal del fin de la Guerra Fría. SU PRESENCIA DILUIDA, CASI INASIBLE, COLABORA CON EL DESCONOCIMIENTO DE NUESTRA IDENTIDAD, ROMPE TODA RESISTENCIA DEL PENSAMIENTO Y FAVORECE LA PENETRACION CULTURAL, LA ACEPTACIÓN DE DETERMINADOS MODELOS DE CONSUMO O LA APLICACION DE RECETAS ECONOMICAS SIN
CAPACIDAD DE CRITICA NI DE RESPUESTA.

El desconocimiento y la falta de debate acerca de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos sólo ayuda a la aceptación del posibilismo, nos vuelve claudicantes, nos debilita intelectualmente y favorece la difusión de mecanismos que terminan por beneficiar a unos pocos - ya sea algunos
sectores locales, ya sea sus eventuales socios transnacionales - que buscan reforzar su poder político, económico, social y cultural. LA FALTA DE HISTORIA FAVORECE NO SOLO AL RENUNCIAMIENTO Y PERDIDA DE LA IDENTIDAD, SINO QUE TAMBIEN ALIENTA A LA INACCION, A LA CLAUDICACION Y AL ABANDONO DE LOS DERECHOS INALIENABLES DEL HOMBRE.


2. ¿ CUALES SON LAS VOCES DE LA HISTORIA?

Cuando iniciamos este camino de repensar el pasado con la idea de construir un país necesario, hemos comenzado a escuchar reclamos de voces que han sido silenciadas parcial o totalmente a lo largo de nuestra Historia. Así, desde el pasado lejano o de los años recientes va surgiendo un escenario de debate que por su diversidad pareciera inabordable. ¿En qué momento se ha comenzado a escribir nuestra Historia? ¿Cómo y cuándo se ha forjado nuestra identidad nacional? ¿Qué vínculos ha tenido y tiene con el resto de América Latina y el Caribe?  Y ese futuro que nos reclama atención urgente ¿debe volver a ocultar el pasado, silenciar los conflictos, u olvidar los antagonismos que nos han llevado a este derrumbe frente al cual parece no vislumbrarse ningún futuro?

Una de nuestras primeras tareas es dar un nuevo espacio de debate para un país necesario más justo y equitativo ¿Cómo construir un marco que permita la expresión de esa gran diversidad de demandas para garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales, sin trabajar a favor de una mayor atomización
de la sociedad argentina?

NO ES A PARTIR DE LA NEGACION DE ESTA DIVERSIDAD QUE PODREMOS AVANZAR EN UN RECONOCIMIENTO MUTUO. En efecto, tenemos que reconocer la existencia de nuestro pasado  INDIGENA, que se expresa a partir de pequeñas comunidades marginadas que sobreviven como pueden en los más abandonados rincones de nuestro país, a pesar de la dominación, el exterminio - a veces promovido - y el mestizaje - en algunos casos surgido de la violencia -, que han venido soportando desde el siglo XVI al presente. Sin embargo, conviene recordar que su legado cultural no es un legado cristalizado, sino que ha sido modificado en el devenir de nuestra propia Historia. Debemos ser conscientes de que hemos negado la existencia de AFRODESCENDIENTES que desean que la sociedad argentina reconozcan que están aquí, prácticamente desde el principio de la ocupación de nuestro territorio, no como producto de una elección individual, como en el caso de otras corrientes de inmigrantes, sino por la fuerza, debido a la violenta acción de dominación de potencias esclavistas europeas que lucraron escudadas en el cínico argumento  de que reproducían costumbres ancestrales. La succión desbastadora de miles y miles de africanos, cuyas consecuencias nefastas aún soporta ese continente, fue una importante fuerza de trabajo que permitió amasar grandes riquezas a las élites coloniales y colaboró en la construcción del mercado internacional, entonces, ¿por qué negar su desencendencia?

Tampoco desconocemos las grandes corrientes migratorias que llegaron a este suelo a lo largo de nuestra Historia desde la era colonial. El aporte inmigratorio principalmente EUROPEO que adquirió casi el carácter de aluvión desde fines del siglo XIX hasta más o menos la Primera Guerra Mundial generó
una nuevo escenario social y cultural en la joven nación que, no sin dificultades, había comenzado a organizarse a partir de la década de 1860. Frente a ese nuevo escenario la élite liberal/conservadora - una alianza entre la oligarquía portuaria y algunos exponentes de las oligarquías del interior como la tucumana - buscó construir una identidad nacional impuesta verticalmente para tamizar esta Torre de Babel que amenazaba con poner en peligro el stablishment.

Algunos elementos de lo que la élite echó mano para proteger su poder fueron la educación pública, gratuita y obligatoria, el servicio militar obligatorio y la instauración de una versión oficial de la Historia
Argentina, expurgada convenientemente. Por supuesto que aquellos que no se avinieron fueron reprimidos o sometidos a expulsión mediante la Ley de Residencia.

A estos inmigrantes hay que sumar el EXILIO originado por acontecimientos como la Guerra Civil Española, el fascismo y el nazismo. Estos exiliados arribaron y se quedaron en nuestro país más por la solidaridad de la población que por abiertas políticas estatales favorables a su acogida.

Más recientemente, llegaron pequeñas oleadas de inmigrantes procedentes de Europa Oriental y el espacio ex Soviético.

En las últimas décadas del siglo XX, asimismo, se ha registrado una afluencia no muy numerosa de inmigrantes de origen ASIATICO que han logrado cierta significación en las principales urbes y una nueva, aunque minoritaria, presencia africana.

No debemos olvidar a los inmigrantes LATINOAMERICANOS, que si bien siempre han estado presentes en nuestro territorio - en especial procedentes de los países limítrofes - en los ochenta y noventa su presencia creció debido a razones socioeconómicas como también políticas.

Tampoco podemos desconocer la importancia de los movimientos sociales que vinieron dándose desde fines del siglo XIX con un PROLETARIADO en formación y una nueva CLASE MEDIA ascendente en la construcción de nuestra identidad. Movimientos con alta participación popular como el yrigoyenismo, la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde, el peronismo, el Cordobazo, el Rosariazo, o el Vivorazo, entre otros han  contribuido a esa identidad en lucha.

En la Historia reciente hay otros actores que han sido silenciados: los DESAPARECIDOS de la última dictadura (1976/1983), los VETERANOS DE GUERRA DE MALVINAS. Finalmente, el modelo de exclusión social que intentó instaurarse desde la última dictadura dio lugar en los noventa, a una nueva generación de actores sociales: las grandes masas de DESOCUPADOS e INDIGENTES que, lamentablemente, crecen día a día. A medida que aumenta el ejército de desocupados, subocupados, pobres y marginales se han ido autoconvocando a través de una multiplicidad de organizaciones sociales y políticas donde luchan para lograr el reconocimiento de sus derechos: derecho al trabajo, a
la educación, a la salud, a una vivienda digna. Frente a los embates de la libre empresa, la flexibilización laboral, las privatizaciones, la transnacionalización de la cultura, la sociedad argentina laboriosamente y de manera silenciosa a comenzado a oponer nuevas formas de organización más equilibradas, donde subyace el deseo de construir una nación más equitativa, democrática y justa.

3. LA HISTORIA NECESARIA

No alcanza lo dicho para nombrar a todos y, aunque resulte obvio, es necesario decir que todos ellos son protagonistas de nuestra Historia, una historia que no debe ocultar contradicciones y luchas políticas,  sociales, económicas, étnicas o culturales, que no debe abjurar de su diversidad cultural y étnica, pero que sin embargo debe dar una respuesta a las demandas de la hora. No queremos reemplazar un mito con otro. Tampoco queremos que el reconocimiento de nuestra diversidad termine favoreciendo a la desigualdad, a la sectorización, al canibalismo social, a la pérdida de nuestra identidad latinoamericana ni a la disgregación de nuestra nación, que es también la nación latinoamericana y caribeña. Queremos una Historia abierta al debate permanente, sin omisiones, que reconozca como inclaudicable la participación democrática y que, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, "... la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana." (Asamblea General de la ONU, Resolución 217 A (III),  10 de diciembre de 1948 ).

Por lo tanto, convocamos a aquellas organizaciones del ámbito de la cultura nacional - artistas, científicos, educadores, escritores, periodistas e intelectuales de todas las áreas - que  ya se encuentren trabajando en las problemáticas que atraviesan nuestra Historia Argentina, Latinoamericana y Caribeña y a aquellos que deseen unirse a esta tarea a

Promover el debate multidisciplinario acerca de nuestra identidad argentina de raíz latinoamericana y caribeña, enriquecido con una nueva revisión acerca de nuestro pasado histórico desde los desafíos del presente;

Promover la protección de nuestro patrimonio arqueológico, histórico y cultural, espacio en el cual NO DEBEN DILUIRSE LAS RESPONSABILIDADES DEL ESTADO;

En el campo de las ciencias históricas suscribimos los siguientes puntos:

"Romper el secular aislamiento y fragmentación de la historiografía latinoamericana, fenómenos particularmente agudos en el caso de la labor histórica argentina."

"Reponer el proceso histórico latinoamericano en nuestra propia Historia, tanto en la investigación como en la enseñanza, nutriéndonos de los desarrollos de la historiografía de nuestro continente y aportando a la misma"

"Estimular el intercambio de los estudios comparados."

"Potenciar el esfuerzo de nuestros colegas argentinos, particularmente los jóvenes."

(Convocatoria, Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, Sección Argentina, ADHILAC -Argentina, Enero 2002)

 "Intercambiar información, estimular la investigación individual y colectiva, promover las relaciones interdisciplinarias y desarrollar la enseñanza en el campo de las ciencias históricas"
(Estatutos de ADHILAC Internacional, México, 16 de julio de 1974)

Ahora, LA HISTORIA ES NUESTRA.

Carolina Crisorio
Yolanda Basile
Ricardo Vicente
Norberto Aguirre
Marcelo Rougier
Jorge Carrizo
Carmen Platero
Graciela Maxwell
Liliana Hendell

Agosto de 2002

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Carolina Crisorio
Universidad de Buenos Aires