Historia Inmediata


HaD con Raúl Dargoltz

 
CARLOS:

Te envío como archivo adjunto un reciente artículo mío. Saludos para tu familia. Un abrazo de JUAN

Juan Paz-y-Miño
PUCE - Quito

EL "SANTIAGÜEÑAZO NACIONAL"

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda Diario HOY, Quito, martes 8 enero 2002, p. 5B

El 16 de diciembre de 1993 los pobladores de Santiago del Estero en Argentina, cansados del empobrecimiento y la corrupción, incendiaron la casa de gobierno, del legislativo, de los tribunales provinciales, quemaron y saquearon fastuosas casas de políticos y personajes locales. Pero el Ecuador de entonces, bajo el gobierno de Sixto Durán Ballén (1992-96), tenía a la Argentina como un "modelo". Voceros gubernamentales, políticos y empresarios ecuatorianos, fascinados con el régimen argentino, demandaban "privatizaciones", retiro del estado y "sacrificios" generales para lograr la "modernidad" neoliberal de la patria.

Los sucesos de Argentina fueron recogidos en el libro "El Santiagüeñazo. Crónica de una pueblada argentina" (1994) escrito por Raúl Dargoltz, profesor de historia en la Universidad Nacional de Santiago. Un funcionario, denunciado como todos, decidió enjuiciar a Dargoltz, cuya presencia judicial estuvo fijada para el pasado diciembre. Pero debió interrumpirse por el levantamiento de la Navidad, que prácticamente derrocó al gobierno. Esta insurrección popular, similar a la "Rebelión de Quito" de enero de 2000, que produjo el derrocamiento del presidente Mahuad (y otra 3 años antes el derrocamiento de Abadalá Bucaram), continuó en días posteriores, con luchas callejeras, saqueos, "cacerolazos" y nuevos cambios de gobierno. El "Argentinazo" o "Santiagüeñazo Nacional", como lo ha bautizado Dargoltz, destapó una realidad oculta y acumulada desde 1993 la furia contenida de 14 millones de pobres y de una clase media empobrecida.

El "Argentinazo" demostró el espejismo de un modelo económico sin solución del bienestar humano nacional. La "Rebelión de Quito" y el "Santiagüeñazo Nacional" comprobaron, una vez más, que el cogobierno de los intereses privados, la corrupción y la clase política subordina el estado al poder de minorías dominantes. La época "plutocrática" del Ecuador (1912-1925), cuando los banqueros dominaban la vida del país, también lo demostró y tuvo que concluir con la Revolución Juliana, gracias a la cual se impuso la autoridad del Estado y se institucionalizó la cuestión social como política de estado, incapaz de ser abordada exclusivamente por la acción de los empresarios.