Historia Inmediata


Denuncias Académicas


Dr. Carlos Barros e historiadores integrantes de la red Historia a Debate

Nos dirigimos Ud. y por su intermedio a los usuarios de la red, a fin de hacerle llegar una serie de aclaraciones con respecto a la nota de la Lic.

Nora Avale, que tuvo difusión por este medio en el mes de febrero del presente año.

Motiva nuestra respuesta el hecho de que, amparándose en comentarios respecto al Primer Seminario de HaD por video conferencia con el Instituto Tecnológico de Monterrey, la Lic. Avale hizo severas consideraciones respecto al desempeño que, como jurado tuvimos en un concurso al que se presentara en agosto pasado. Sus palabras no solo agravian nuestra idoneidad, capacidad y objetividad para desempeñarnos en esa tarea sino que en sus reflexiones en torno al concurso hace generalizaciones que involucran a esta universidad, en una muestra de arrogancia difícil de comprender.

Sobre todo que de sus antecedentes no se desprende que haya realizado alguna ponencia, propuesta o estudio de los programas, contenidos y orientaciones, que le otorguen autoridad intelectual para abrir juicios de valor sobre el accionar educativo en el ámbito de las Ciencias Sociales, tanto en nuestra universidad como en el resto de las universidades argentinas y aún latinoamericanas.

No pretendemos iniciar una polémica, ya que consideramos que esta prestigiosa, influyente e imprescindible red intelectual, que agrupa a estudiosos de distintos lugares del mundo, no debe ser utilizada para defender mezquinos intereses personales o para agraviar injustificada e impunemente. Sin embargo en este caso consideramos necesario hacer algunas consideraciones que quizás contribuyan a aclarar la situación planteada.

En lo que hace puntualmente a nuestro caso, en primer lugar queremos poner en conocimiento que el trámite del Concurso en cuestión, cumplió todos los requisitos legales y administrativos de rigor, según el Reglamento de Concurso de la Universidad Nacional del Sur. De acuerdo a él podía impugnar a los jurados con anterioridad tanto por considerarlos como no competentes para la materia concursada como por suponer animosidad. El día 13 de agosto del 2002 se produjo el dictamen correspondiente, estableciéndose, por unanimidad, el orden de méritos, en el que la lic. Avale resultó en tercer lugar ya que los otros dos postulantes acreditaron más antecedentes y demostraron, a nuestro juicio, mayor idoneidad para cubrir el cargo concursado.

Una vez, conocido el dictamen del Jurado, la Lic Avale presentó una impugnación que fue objeto de tratamiento en el Consejo del Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, que por resolución DH319/02 la desestimó por unanimidad. Ejerciendo nuevamente su derecho a defensa, la postulante presentó entonces una impugnación ante el Consejo Superior de la UNS, cuyos integrantes, en fecha 19 de diciembre y por resolución CSU-789 Expediente DH-1526/02... " no hicieron lugar a los recursos interpuestos por la licenciada Avale contra la resolución del Consejo Departamental de Humanidades. DH319/02".

Cabe aclarar que ambos órganos de gobierno universitarios son colegiados, integrados por 12 y 22 miembros respectivamente, a los que se suman en el caso del Consejo Superior, los Directores- Decanos de nuestra alta Casa de Estudios. Todos ellos han sido elegidos democráticamente por sus pares y representan no sólo las distintas tendencias ideológicas y políticas existentes en nuestra universidad sino también los diferentes claustros, es decir, profesores, graduados y alumnos. En resumen, la licenciada Avale contó con todos los recursos académicos, administrativos y legales para hacer valer sus derechos y ser oída su queja, no habiendo logrado el reconocimiento de la justicia de tal pretensión. Por lo tanto, nos alarma la falta de humildad intelectual al no admitir que en un concurso pueden presentarse candidatos con competencias y saberes superiores a las suyas.

En segundo lugar queremos indicar que para nosotros este concurso fue y será uno más de los numerosos tribunales de los que hemos formado parte a lo largo de nuestra historia académica, los que marcan toda una trayectoria de profesionalidad en la prolija y delicada tarea de evaluar a nuestros colegas.

En tercer lugar queremos dejar constancia que no es nuestra intención analizar los antecedentes presentados, entrar en detalles con respecto a la clase pública ni debatir el dictamen, cuya recusación fue en su oportunidad cuidadosamente contestada. Pero creemos necesario advertir que, la Lic Avale, al reproducir solo un párrafo de un extenso documento lo ha descontextualizado, de lo contrario, si hubiera sido expuesto en su totalidad podrían haberse visualizado las diferencias existentes entre los postulantes, que, en definitiva, motivaron la decisión del jurado.

Asimismo nos obliga a aclarar que, entendemos que una cosa es la duda científica del investigador frente a las problemáticas sociales y otra las

actitudes dubitativas resultantes de la falta de organización de la exposición y el desconocimiento del tema.

Por último, permítasenos una breve reflexión sobre algunas de las afirmaciones realizadas por la Lic. Avale. Nos sorprende que alguien que

critica los dogmatismos pueda partir de la idea de que existe una visión correcta de la historia y además se permita juzgar la capacidad,

inteligencia y el criterio demostrado por el jurado. Si es que existen correcciones y buenos criterios, a juicio de Avale, cabría preguntarle

¿quién los determina?.

Por otra parte, como todos sabemos, hoy se asume que la historia es una práctica científica, esto es un conocimiento controlado donde las

afirmaciones están sustentadas en reglas metodológicas y conceptos que la comunidad de historiadores consensua. Además, como tantas veces se ha señalado en los numerosos aportes y comentarios que circulan entre los integrantes de esta red intelectual, entendemos que la historia es un conocimiento situado, o sea condicionado por el sujeto que conoce su lugar y su tiempo. Nuestra ciencia no es el estudio del pasado sino que es el estudio del tiempo. Su peculiaridad es que su materia es la temporalidad, una temporalidad múltiple, acontecimiental, coyuntural y de la larga duración. Pasado y presente son materia de la historia, pero también son condición en la que todo conocimiento histórico se produce.

Asimismo, creemos que intentar reconstruir "lo que ocurrió" no implica dogmatismo, y que alimentar el "espíritu crítico" no consiste

simplemente en dar una "opinión", ya que no podemos suponer que un alumno pueda llegar a ser cuestionador o crítico, sólo porque tenga un docente que le diga creo o me parece que. Las verdades no se inculcan ni son reveladas, son el resultado de compartir marcos teórico-epistemológicos. Nadie podrá tener sentido crítico si no conoce las diferentes narraciones acerca del pasado, de un pasado que puede ser tan lejano o cercano como se quiera.

Y en este sentido nos sorprende que la Lic Avale use el ejemplo del Proceso de Reorganización Nacional (nombre que la dictadura militar argentina se dio a sí misma) para justificar su actitud, diciendo "al tratarlo, y pese a mis convicciones más íntimas, les diría a mis alumnos que creo que fue un régimen nefasto, que me parece que no se ajustó a derecho de gente alguno, y quizás pareceré dubitativa". En el caso

particular puesto como ejemplo, los firmantes en sus respectivos cursos abordan el tema, sin dudas ni vacilaciones que puedan inducir a los alumnos a error. Por muy amplio que se quiera ser no se puede dejar de decir que, no fue un estado de derecho. Es que si aceptamos que todo lo que ocurrió es materia opinable, correríamos un grave peligro de relativismo epistemológico y ético, muy riesgoso, sobretodo cuando se trata de temas que hacen a una historia que se pretende útil para la sociedad, que se quiere convertir en una disciplina democratizadora y favorecedora de la paz y de los Derechos Humanos.

Por todo lo expuesto entendemos que esta situación no meritua mayores comentarios, razón por la cual consideramos totalmente agotado su tratamiento, dando por finalizada la cuestión.

Agradeciendo la oportunidad que se nos brinda, saludamos a Uds. con nuestra más distinguida consideración.

Dra. Mabel N Cernadas
Prof. Historia Argentina Contemporánea
Lic. Ana María Cignetti
Prof. Historia American a Contemporánea
Dr. Alberto David Leiva
Prof. Historia Constitucional
Inv. Independiente CONICET