Historia Inmediata


Perú


TRIUNFO DEMOCRÁTICO EN LA HISTORIA INMEDIATA DEL ECUADOR*

 
Juan J. Paz y Miño Cepeda (PUCE, Quito)
* Especial para "Historia Inmediata"

 
De acuerdo con los datos iniciales, ha sido contundente el triunfo electoral de Rafael Correa para la presidencia del Ecuador y es previsible que también se imponga el triunfo mayoritario de los candidatos de Alianza País para la Asamblea Nacional. Apenas se conocieron los resultados de las encuestas a boca de urna, se extendió la emoción y la alegría en todo el país por el triunfo electoral de Correa, reflejado también en las redes sociales. Incluso los medios de comunicación comerciales privados y las grandes cadenas internacionales, han debido resignarse a reconocer esa victoria y a difundir al mundo las informaciones del suceso. Es que lo que ha ocurrido en Ecuador resulta inédito en toda su historia republicana: ascenso a la presidenciade un nuevo gobierno presidido por Rafael Correa; un proceso constituyente que condujo a expedir, por consulta popular, la Constitución de 2008; la reversión de la antigua hegemonía del modelo empresarial de desarrollo; la reinstitucionalización del Estado; el mejoramiento sustancial de las condiciones de vida y trabajo de los ecuatorianos; la conducción de políticas internacionales basadas en la soberanía y la dignidad nacionales, en un marco de identidad latinoamericanista; y, sobre todo, la ratificación ciudadana, con la reciente elección, de la continuidad, para un nuevo período presidencial de cuatro años, a favor de Correa. Ha triunfado, así, la democracia ecuatoriana, en respaldo del proyecto político iniciado en 2007. Esto significa que triunfó el modelo de economía social y solidaria ordenado por la Constitución, contra el retorno al modelo empresarial que postuló, con tonos modernizantes, el candidato y banquero Guillermo Lasso, quien ha quedado en segundo lugar en las votaciones y a sustancial distancia del presidente Rafael Correa, con lo cual tampoco es necesario acudir a la segunda vuelta. El tema económico era, por sobre los discursos de campaña, el eje central de las posiciones en torno a Correa y a Lasso. De manera que Ecuador ha decidido consolidar una economía que dejó atrás los principios "neoliberales" de la empresa privada absoluta y del mercado libre, otrora considerados como reguladores naturales de la economía. Tras el triunfo de Correa, por tanto, han sido derrotados los sectores políticos y del alto empresariado oligárquico, que apostaron a desmontar las conquistas estatales y sociales logradas durante los últimos seis años. Ecuador se libró de semejante peligro. También han sido derrotados los candidatos y partidos que provenían de la vieja "partidocracia": Lucio Gutiérrez (PSP), Álvaro Noboa (PRIAN), Nelson Zabala (PRE); pero, además, socialcristianos y maderas-de-guerrero, que fueron la base política de CREO, el partido que apoyó a Lasso.No alcanzó significación electoral el candidato Mauricio Rodas (SUMA), quien, en cambio, se perfila como una figura de las nuevas derechas. Además, perdieron los candidatos Alberto Acosta y más aún Norman Wray, quien ha quedado último. Ambos se reconocieron como integrantes del espectro de la izquierda ecuatoriana. Pero tras la candidatura de Acosta se concentraron sectores de la izquierda ortodoxa (incluidos el MPD y una fracción del Socialismo, otrora unidos a la vieja "partidocracia", cuestionables dirigentes del movimiento indígena y de otros movimientos sociales, y una serie de académicos aislados, que conformaron, entre todos, una variada fuerza, que privilegió el "anticorreísmo", bajo una visión y un discurso de supuesta radical alternativa frente al proyecto político encabezado por el presidente Correa, incluso considerándolo como ajeno a la izquierda. Sin embargo, estos sectoreshan alcanzado tan pobre votación, que lo único que puede decirse es que sus consignas y discursos, que los han asumido como provenientes de la "verdadera" izquierda, han perdido credibilidad y legitimidad sociales; y que sus análisis teóricos, revestidos a veces de academicismo y hasta de "marxismo", han resultado equivocados, al no saber comprender las realidades que ahora vive el Ecuador. Finalmente, han sufrido un duro golpe aquellos medios de comunicación mercantiles y privados, que jugaron a convertirse en actores políticos del "anticorreísmo", utilizando la libertad de prensa y opinión, como instrumentos funcionales a sus intereses empresariales particulares, a costa de los intereses nacionales, que son los que, al menos en teoría, debían servir con la información veraz, oportuna, transparente y responsable. Pero, al mismo tiempo, el pronunciamiento ciudadano en las recientes elecciones, también es un llamado no solo a continuar la "Revolución Ciudadana", sino a profundizarla, a fin de crear bases que vuelvan irreversibles los logros institucionales, económicos y sociales, en un marco de afirmación de las libertades y de la democracia participativa. El triunfo debe entenderse como una nueva oportunidad histórica, que implica garantizar la construcción definitiva de un nuevo país, en el que se vuelva imposible revertir los procesos y logros, porque la oposición, como lo ha demostrado sistemáticamente durante los últimos seis años de gobierno, no está dispuesta a reconocer su derrota tan "fácilmente" y en ella hay sectores que no dudarán en conspirar y confabular (como lo hicieron en el intento de golpe de Estado del 30 de septiembre de 2010) para evitar precisamente la construcción de ese nuevo futuro histórico. Para ellos, simplemente, la democracia es cuestionable. Quito, 17 de febrero de 2013


 

 

 

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