Historia Inmediata


Revuelta en Ecuador

 
DEL "GOLPE" A LA PRESIDENCIA EL TRIUNFO DE LUCIO GUTIÉRREZ EN ECUADOR

Juan J. Paz y Miño Cepeda

* Miembro del Grupo Manifiesto de HaD

*Vicepresidente de ADHILAC - Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe.

* [email protected]

Quito, Ecuador ­ Diciembre 2 de 2002.

El domingo 24 de noviembre de 2002 se realizó en el Ecuador la segunda vuelta para elegir Presidente y Vicepresidente de la República. A una semana del triunfo electoral del binomio encabezado por el coronel Lucio Gutiérrez, este artículo, preparado para la red internacional de Historia a Debate, presenta una breve visión de aquel triunfo, que ha despertado el interés de un amplio público extranjero.

Este trabajo complementa el artículo "EL COMPLEJO PROCESO DE LA CRISIS CONSTITUCIONAL EN EL ECUADOR. Apuntes sobre ¨Historia Inmediata¨ desde Quito" acogido también por Historia a Debate, al que el lector puede acudir en la respectiva página web (www.h-debate.com).

Desde luego, el análisis del tema solo queda esbozado. El paso del tiempo, generador de nuevos hechos históricos, brindará, con seguridad, otras perspectivas para confrontar las reflexiones que desarrollo como testigo del presente inmediato.

LAS CANDIDATURAS

Para las elecciones de primera vuelta, que se realizaron el 20 de octubre, se inscribieron 13 binomios, situación inédita en dos décadas de constitucionalismo ecuatoriano.

- El Partido Social Cristiano (PSC), en el que, ante todo, se expresan los intereses de poderosos grupos empresariales de Guayaquil, patrocinó a Xavier Neira para presidente y Álvaro Pérez para vicepresidente.

- La Izquierda Democrática (ID), de inspiración socialdemócrata y mayor peso en la sierra y entre las clases medias, postuló al expresidente Rodrigo Borja y a Eva García Fabre.

- El Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), que fundara el caudillo populista y expresidente derrocado Abdalá Bucaram, promovió al binomio Jacobo Bucaram (hermano de Abdalá) y Frank Vargas Passos.

- El Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN), escisión del PRE y formado para la coyuntura electoral, patrocinó al magnate bananero Álvaro Noboa, su fundador, acompañado por el médico Marcelo Cruz.

- El movimiento Patria Solidaria (PS), también coyunturalmente fundado para estas elecciones, nacido de la escisión de antiguos militantes de la Democracia Cristiana y reivindicando ser un partido de los "jóvenes", promovió la candidatura del expresidente Osvaldo Hurtado, en binomio con Gloria Gallardo.

Los binomios anotados podían considerarse "conocidos", en el sentido de que ellos o sus partidos patrocinadores ya tenían una trayectoria política previa en el ambiente nacional. Pero surgieron otras candidaturas.

- La "Sociedad Patriótica 21 de Enero" (SP), fundada después de los acontecimientos que provocaron el derrocamiento "constitucional" de Jamil

Mahuad, patrocinó al Coronel y "exgolpista" Lucio Gutiérrez, acompañado por el médico Alfredo Palacio, quienes recibieron, además, el respaldo del movimiento Pachakutik, la fuerza política de los indios ecuatorianos.

- Como "independiente", aunque respaldado por el Partido Socialista (PSE), que en un primer momento había decidido el apoyo a Gutiérerez, pero que luego abandonó esa posición, se conformó aceleradamente el binomio León Roldós y Dolores Padilla.

- Una reducida fracción entre los grupos indígenas, agrupada en el movimiento "Amauta Jatari", patrocinó la candidatura de Antonio Vargas (el líder indio que integró el efímero Triunvirato del 21 de enero de 2000), junto a Modesto Vela.

- El movimiento "Transformación Social Independiente" (TSI), fuerza de simple coyuntura y poca significación, auspició a Jacinto Velásquez y Patricio Larrea.

- El Partido Libertad, otra empresa política para la coyuntura, promovió a César Alarcón y Universi Zambrano.

- El sui géneris "Metamorfosis" (META), otro club electoral del momento, candidatizó a Ivonne Baki, exembajadora del Ecuador en los Estados Unidos, acompañada por César Frixone.

- Y hubo dos binomios inscritos (uno de ellos finalmente descalificado por el Tribunal Supremo Electoral) sin importancia política alguna Jorge Donoso ­ Arturo Zambrano, de "Revolución Intelectual" y José Tubón ­ Humberto Marengo, del "Proyecto Patriótico Popular".

"ABAJO LOS DE SIEMPRE"

En el ambiente de especulación política previo se llegó a considerar que existían verdaderos "empates técnicos", argumentados incluso por ciertas empresas encuestadoras. "Probablemente" entraría Álvaro Noboa; pero casi estaban paralelos Borja, Gutiérrez, Neira, Roldós y Bucaram. En algún momento Noboa descendía al tercer puesto y disputaban el primero y el segundo Borja y Neira o Roldós y Bucaram, descartándose Gutiérrez. En otro momento volvían a "sonar" los cinco nombres a distancias cortas Borja, Neira, Noboa, Bucaram y Gutiérrez. La política, los comentarios políticos, los brujos y los agoreros políticos hacían mil y un cálculos, como para deleitar cualquier obra del ilustre Gabriel García Márquez. "Nadie" daba el triunfo a Gutiérrez….. y a lo más, el segundo puesto.

En diversos ambientes sociales, e incluso abiertamente atacado por algunos periodistas y comunicadores, Gutiérrez era considerado "golpista" y una especie de seguidor o de caricatura de Hugo Chávez, el Presidente venezolano. La sensatez "aconsejaba" votar por Borja; cierta izquierda argumentaba por Roldós; entre los empresarios convenía Neira, entre los populistas de alcurnia o los del pueblo quizás se prefería a Bucaram, el hermano del "loco que ama", según continuaba publicitándose desde Panamá el expresidente fugado de la justicia…. Y Gutiérrez era la esperanza de amplios sectores indígenas, varios movimientos sociales, progresistas y de izquierda y, por supuesto, de aquellos militares que soñaron con transformar al país el 21 de enero de 2000.

Las elecciones del 20 de octubre (también se eligieron 100 diputados para la renovación del Congreso y 5 representantes al Parlamento Andino) trajeron la sorpresa. Triunfó Lucio Gutiérrez y, en segundo lugar, la votación fue para Álvaro Noboa. Los dos candidatos y sus respectivos compañeros de fórmula, debían definir, en segunda vuelta electoral, el próximo gobierno del Ecuador.

Algunos de los líderes de los partidos "tradicionales" sostuvieron, con arrogancia política, que el pueblo "se equivocó". Otro sector recelaba abiertamente de la posibilidad de un gobierno "de los indios". Cierta gente de empresa no podía admitir un posible triunfo ajeno a la presencia empresarial. Y comenzó a crecer la idea del voto nulo, incluso entre sectores de capas medias, intelectuales y analistas "concientes".

Sin embargo, tras conocerse los resultados, la televisión transmitía escenas de los eufóricos partidarios de Lucio Gutiérrez en las calles y plazas. Uno de los gritos que podían distinguirse tenía un significado evidente " ¡¡Abajo los de siempre…!!"

UN MAGNATE EN VÍSPERAS DEL PODER

Ante la ausencia del caudillo Abdalá Bucaram, huido a Panamá para evadir varios juicios penales, en 1998 el PRE candidatizó para la presidencia de la república a Álvaro Noboa Pontón. Pero la perdió, en segunda vuelta, frente a Jamil Mahuad. Desde entonces, "Alvarito" siempre insistió en que hubo "fraude" y que se le había "robado" la presidencia de la República. Pocos meses después rompió con Abdalá Bucaram y patrocinó la formación del PRIAN, algo que nunca le perdonaría el caudillo supremo del PRE. Y comenzó su propia campaña política, acompañado de su esposa Anabella Azín, médica, que se dedicó a hacer una campaña de atención popular en salud, que podría lucir como una especie de imitación de las preocupaciones de Evita Perón por sus descamisados.

Ya en campaña, Noboa viajaba en sus propios carros, su avioneta o sus yates. Tenía dinero para financiar su propaganda política sin límites. En algún momento hizo pasar por los canales de televisión el bautizo de uno de sus hijos en la Catedral de San Patricio, en New York. Y, además, con la compañía de magnates y políticos norteamericanos.

Álvaro, heredero de la fortuna de su padre Luis Noboa Naranjo, es considerado el "rey del banano", el hombre más rico del Ecuador y uno de los grandes multimillonarios latinoamericanos. La herencia del padre fue disputada judicialmente con sus propios hermanos. "Alvarito" ­como se le llama- maneja una corporación con negocios agrícolas, de exportación, empaques, naviera, automotriz, seguros, bancos, tecnologías y comunicaciones, con oficinas en Alemania, Argentina, Bélgica, Croacia, China, Estados Unidos, Italia, Japón, Korea, Nueva Zelanda y Panamá.

La fortuna tiene antecedentes. En octubre de 1968 la revista VISTAZO de Guayaquil, publicó un artículo sobre la evasión del impuesto a la renta, admirándose que Luis Noboa Naranjo había pagado la irrisoria suma de 3.780 sucres (1 dólar equivalía a 18 sucres). Treinta y cuatro años después, el Informe 2002 de Human Rights Watch ("La cosecha mal habida") incluyó a las haciendas de Álvaro Noboa, el hijo, entre las que empleaban trabajo infantil en pésimas condiciones y se burlaban a diario de los derechos laborales y sindicales internacionalmente reconocidos. Reaccionaron los bananeros y hasta el gobierno ecuatoriano en su defensa. Los bananeros acordaron suscribir un acuerdo para erradicar el trabajo infantil. Sin embargo, la "Carta a la industria bananera" (20/agosto/2002) suscrita por HRW, vuelve a manifestar su preocupación, porque sin decisiones eficaces para salvaguardar los derechos humanos, tal acuerdo podría considerarse "un ejercicio de relaciones públicas". En mayo pasado 1.200 trabajadores de la hacienda "Los Álamos", del grupo Noboa, realizaron una huelga, reclamando estabilidad, pago de sobretiempos, vacaciones, afiliación al seguro social. Fueron reprimidos por personal armado, denunciado al servicio de la empresa. Pero, buscando aprovechar de la campaña electoral, Noboa hizo bajar el precio de la avena producida por su empresa (cuasimonopolio) para contentar al extendido consumo popular. Mas, en medio de la campaña electoral, también resolvió elevar el precio de la harina (cuasimonopolio), lo que provocó indignación popular, que el magnate trató de desvirtuar solicitando enérgicamente a los "panaderos" (tenderos o pequeños y medianos productores) que "¡no le suban el precio del pan a la gente!".

Sin embargo, Álvaro Noboa es el prototipo del "magnate" que algunos círculos ecuatorianos consideran como "empresario exitoso". Parecen no comprender las bases de semejante "modelo" una limitada formación y capacidad intelectual, la confusión del conocimiento económico con la utilidad práctica de la administración microeconómica, el manejo empresarial oligopolista, una riqueza con antecedentes poco transparentes y, sobre todo, la ausencia de responsabilidad laboral y conciencia ante la cuestión social ecuatoriana. Sin duda, estas características están enmarcadas en una clara tradición interpretativa resaltada por los historiadores latinoamericanistas las grandes fortunas oligárquicas en la región siempre se levantaron a base de la explotación a los trabajadores, la evasión tributaria y la utilización del Estado como instrumento de la "empresa privada".

Políticamente, el voto a favor de Noboa expresó una negación al partidismo "tradicional"; la desconfianza que inspira toda la "clase política"; la obnubilación ante el magnate ofrecedor de empleo; la esperanza porque los capitales nacionales y extranjeros, presentados como panacea, lleguen en misión redentora para dar trabajo y hasta evitar la impresionante migración de ecuatorianos al exterior (particularmente a España); la movilización tras los valores de la empresa privada (aún lejanos en el país); el sueño ante el milagro populista por una economía y una sociedad "modernas".

En el Ecuador realmente existía el peligro de que una vez más, como en otros períodos de la historia, los intereses privados de tipo oligárquico se entronicen en el Estado por sobre los auténticos intereses de la nación. Y de las nefastas consecuencias de esa situación el país también ha acumulado experiencias durante las dos últimas décadas, con la vigencia de un "modelo empresarial" que agudizó dramáticamente la pobreza, el desempleo y las condiciones flexibilizadas del trabajo asalariado. Basta seguir los diversos informes de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), para tomar conciencia de la magnitud del drama social y laboral en el Ecuador y las escasas perspectivas de cambio, si no se comprenden y realizan las reformas necesarias para la promoción humana y económica del país.

EL TRIUNFO

El "golpe" del 21 de enero de 2000 mereció diversos análisis. Incluso el investigador Heinz Dieterich ubicó al "levantamiento indígena-popular-militar" del Ecuador en el mismo nivel que la "revolución bolivariana" de Hugo Chávez en Venezuela, el avance de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Colombia, la experiencia zapatista en México y la "revolución de la cultura" de Fidel Castro. Consideró que ellos eran "los acontecimientos políticos más importantes para la transformación de la actualidad latinoamericana" y que han abierto una "cuarta vía" al poder latinoamericano.

En ese contexto surgió la figura de Lucio Gutiérrez, líder de la rebelión militar contra Mahuad. Pero al "golpe" de los coroneles se impuso el

"contragolpe" (traté el tema en mi libro "Golpe y Contragolpe. La ¨Rebelión de Quito¨ del 21 de enero de 2000") que derivó en la sucesión constitucional a favor del entonces vicepresidente Gustavo Noboa (que no tiene parentesco con Álvaro) y actual Presidente del Ecuador hasta el 15 de enero de 2003. El general Carlos Mendoza, integrante del efímero Triunvirato de Salvación Nacional, confiesa en su libro ("¿Quién derrocó a Mahuad?") que siguió una estrategia predefinida para "desarmar el movimiento insurrecto y entregar el poder al vicepresidente de la República, Dr. Gustavo Noboa Bejarano". A consecuencia del "inesperado" desenlace del 22 de enero, los indios regresaron frustrados a sus comunidades y los coroneles insurrectos fueron detenidos, aunque meses después todos se beneficiaron de la amnistía general resuelta por el Congreso.

No hay duda que el "golpe" del 21 planteó para toda América Latina, la pregunta sobre si será legal y justo a los pueblos soportar cualquier régimen de origen electivo, a pesar de todo lo que haga contra la población, por el simple hecho de tratarse de un régimen surgido de elecciones populares. Pero la "Rebelión de Quito" concluyó como ideal. Con posterioridad, Lucio Gutiérrez y sus simpatizantes fundaron la "Sociedad Patriótica 21 de enero", para incursionar en la política oficial. Su candidatura a la presidencia despertó el inicial apoyo de los movimientos sociales, los indios y los socialistas. Pero el "ideal" del 21 no puede ser confundido con la política "normal", donde los candidatos y los partidos se miden electoralmente. Nada raro, entonces, que un sector indígena haya generado su propia candidatura, que los socialistas abandonen su apoyo inicial y que la candidatura de Lucio Gutiérrez haya dejado de representar una posible "cuarta vía" al poder latinoamericano.

Lucio Gutiérrez será el gobernante número 116 en 172 años de vida republicana del Ecuador (entre gobiernos constitucionales, jefaturas supremas, encargados del poder, presidentes interinos y dictaduras regionales). Si se toma en cuenta la actual fase constitucional del país, iniciada en 1979, será el décimo gobernante del período (sin contar el efímero triunvirato nacido del "golpe" del 21 de enero) y el sexto surgido de elecciones populares en ese tiempo. Su candidatura no fue patrocinada por los partidos "tradicionales", sino por un nuevo movimiento y por Pachakutik, el "partido" representativo del movimiento indígena. Además, tuvo el respaldo del Movimiento Popular Democrático (MPD, que tiene lazos directos con el Partido Comunista Marxista Leninista identificado como "prochino" en el país) y otras fuerzas sociales consideradas progresistas y de izquierda. Lucio Gutiérrez es la imagen opuesta de Álvaro Noboa. Nació en El Tena, en una de las provincias amazónicas, la región más apartada y menos atendida en el país. Se identifica con la cultura mestiza y proviene de una familia de extracción popular. Hizo una carrera militar destacada. Pertenece a la clase media. A consecuencia de los juicios y la posterior amnistía por los sucesos del 21 de enero, Gutiérrez debió salir del Ejército. En su campaña siempre destacó que se había jugado su profesión militar para colocarse del lado del pueblo. Se presentó como un líder ajeno a los partidos y a la clase política tradicionales. Proclamó su combate a la corrupción.

Durante la campaña de segunda vuelta electoral, Gutiérrez mediatizó el tono de su discurso y sus propuestas. Viajó a los Estados Unidos, conversó con capitalistas, funcionarios norteamericanos y representantes oficiales de organismos internacionales; se reunió con los empresarios ecuatorianos, dialogó con los movimientos sociales, propició el acercamiento con las diversas fuerzas del país. En definitiva, de una parte buscó tranquilizar a los capitalistas y especialmente a aquellos asustados con la posible continuidad de las consignas tras el "golpe" del 21 de enero, con la reedición del "chavismo" venezolano o del "castrismo" cubano en el Ecuador, según se exageraba o por lo menos comentaba; mientras de otra parte mantuvo la cercanía con el movimiento indígena y otros sectores progresistas y de izquierda que apoyaron su candidatura. En consecuencia, hubo analistas que encontraron múltiples contradicciones entre la primera y segunda vueltas, expresadas en el discurso y las propuestas entre esos dos momentos.

EL SIGNIFICADO INMEDIATO DEL TRIUNFO

Gutiérrez enfatiza su trayectoria militar, comparable con la perspectiva reformista, mesiánica y providencial derivada de los ideales de la institución armada en sus gobiernos de 1925 (Revolución Juliana), 1937/38 (General Alberto Enríquez Gallo), 1963 (Junta Militar) y 1972-79 (las dictaduras "petroleras"). Pero, ante todo, capitalizó las esperanzas de cambio de una mayoría nacional, frustrada por el partidismo institucional de las dos últimas décadas, el agravamiento de las condiciones sociales durante todo el período constitucional y la vigencia de un modelo económico que benefició a reducidas elites capitalistas. Por ello, las esperanzas populares triunfantes electoralmente constituyen el mayor de los desafíos históricos para el nuevo Presidente.

¿Qué representa el triunfo de Lucio Gutiérrez? Las respuestas tienen múltiples ángulos y significados. Sin duda hay en ello el rechazo a los partidos y los políticos "tradicionales" vigentes durante las dos últimas décadas. Gutiérrez obró al margen de esos partidos y negándoles representatividad política nacional en su discurso. Surgió como una candidatura llena de adversidades, "desde abajo", como suele decirse en el lenguaje periodístico. Siempre apoyado por la mayoría india y las organizaciones indias, leales a una posición nacida del 21 de enero de 2000, cuando se produjo el apoyo de los coroneles a la movilización indígena y nacional contra Mahuad. En aquel año los "golpistas" cuestionaron las tres funciones del Estado Ejecutivo, Legislativo y Judicial y añoraban cambiarlas. El triunfo de Lucio, "el compañero", de algún modo refleja la continuidad por la esperanza transformadora de esas funciones. Por los antecedentes, Lucio Gutiérrez parece coincidir con la trayectoria de

Hugo Chávez, que también pasó de "golpista" a Presidente de Venezuela. Pero tal comparación se ocupa únicamente de las formas externas, explotables para generar desconfianza y orientar la definición política en contra del coronel. Sin embargo, Gutiérrez nunca planteó una "Revolución Bolivariana" o algo parecido. Carece de seriedad y asidero tratar de valerse de la comparación con Fidel Castro, también útil para el combate ideológico contra Gutiérrez. Igual ocurre con la comparación con Luiz Inacio Lula da Silva, el recientemente electo Presidente del Brasil.

Sin duda, el apoyo de movimientos sociales, de la izquierda y sectores progresistas da un giro a la política nacional. El periódico internacional

"Tiempos del mundo" (Año 7, No. 48 (315), semana del 28 de noviembre al 4 de diciembre, 2002), bajo la foto de portada en la que aparece Gutiérrez, apunt a "Por propia y empeñosa decisión y por un holgado margen, Lucio Gutiérrez se hizo con la Presidencia ecuatoriana. Resta saber si podrá iniciar el proceso de reconstrucción económica y social en medio de la ingobernabilidad, y sin atarse a los grupos de poder tradicional, al indigenismo o a los movimientos sociales". Pero el problema del Ecuador y del futuro gobernante es, precisamente, el de desligarse frente a los grupos de poder tradicional, para responder a los intereses del indigenismo y de los movimientos sociales, que representan la opción popular, en un país con 80% de pobres. Y hacerlo con la mayor habilidad política, pues, como la experiencia histórica latinoamericana lo ha demostrado tantas veces, las oligarquías y los capitalistas "tradicionales" y aún "modernos" no están dispuestos a los sacrificios ni a los renunciamientos que afecten sus intereses.

Tampoco existen condiciones favorables para revertir el modelo económico impuesto por la globalización, el neoliberalismo y los condicionamientos del capital financiero transnacional. ¿Cómo contrarrestar la dependencia frente al Fondo Monetario Internacional, las regulaciones inequitativas de la Organización Mundial de Comercio, la hegemonía económica de los Estados Unidos en el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas)? ¿Cómo responder con fidelidad a los cuestionamientos internos frente al Plan Colombia, la utilización norteamericana de la Base de Manta o la dolarización monetaria, que han sido puntos sensibles en las críticas del propio movimiento indígena?

De manera que el tino político para responder las demandas populares, sin agudizar los conflictos sociales, es el más difícil en la coyuntura contemporánea. El agravamiento de tensiones podría conducir a enfrentamientos sociales similares a los de Venezuela. Pero también es cierto que si Lula es capaz de impulsar alternativas válidas para la región Latinoamericana, el gobierno de Lucio Gutiérrez también contará con la oportunidad de dar un giro en la política internacional, a favor de la reconstrucción de América Latina.

¿Cuál será el equipo con el que se rodeará el futuro gobierno del Ecuador? Esta es una cuestión que también demanda observarse en el futuro inmediato. Quienes patrocinaron directamente a Lucio Gutiérrez probablemente tendrán que ocupar algunas de las funciones importantes del futuro gobierno. Y si el equipo gubernamental aspira a un equilibrio social, a un consenso político o cualquier fórmula de convivencia con las fuerzas "tradicionales", puede quedar en riesgo la capacidad de Gutiérrez para tomar opciones populares. De hecho, su primera dificultad estará en el Congreso, donde tendrá fuerzas opositoras o resistentes nada despreciables.

Pero hay un hecho que rebasa la elección de Gutiérrez y al que todavía no se le otorga la debida consideración o que, por razones de conveniencia política, se procura minimizar. Se trata de la irrupción política del movimiento indígena. No solo hubo coherencia en la votación india, pues Gutiérrez triunfó en toda la amazonía, donde la presencia de este sector social es muy significativa, sino también en aquellas provincias andinas en donde existe este fenómeno. Gutiérrez triunfó en 18 de las 22 provincias en que está dividida la república y Álvaro Noboa ganó en Esmeraldas, Manabí, Los Ríos y Guayas, todas provincias de la costa ecuatoriana, lo que, una vez más, expresó la regionalización política del país, tan explotada por las capas dominantes regionalistas.

Desde el "levantamiento nacional" de 1990, a pesar de los reflujos y hasta los reveses temporales, el movimiento indio ecuatoriano ha ido adquiriendo presencia social, cultural y política. Líderes y dirigentes ya han captado espacios en el congreso, los municipios y consejos provinciales, algo que se volvió a repetir en las elecciones del pasado octubre. Los indios fueron la mejor fuerza aliada de Gutiérrez. Y con su triunfo, se ha incrementado su protagonismo, en la previsión de que su voz tendrá que ser escuchada por el nuevo gobernante y porque es posible que personalidades indias ocupen funciones decisivas en el Estado. De hecho, líderes y dirigentes ya forman parte de las informaciones cotidianas a través de los medios de comunicación. También integran mesas de diálogo político y tienen espacio en ambientes sociales y culturales.

El semanario "Líderes", que publica el periódico El Comercio, de Quito, de este lunes 2 de diciembre (año 4, No. 267, ps. 6-7) dedica su informe

central al liderazgo indígena y afirma "En menos de una década, el movimiento indígena no solo que golpea las puertas del Palacio de Gobierno,

sino que influirá en el país desde su interior. El proyecto político de la organización tiene un horizonte que supera los cuatro años de mandato. Sus líderes consideran al gobierno de Gutiérrez como una etapa de transición". Incluye reseñas de las entrevistas a Leonidas Iza, Presidente de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) quien afirma "El indígena era considerado un animal de carga, por eso mi lucha es diaria"; Nina Pacari Vega, Diputada y miembro del Comité Ejecutivo de Pachakutik, quien dice "Nuestro proyecto es a largo plazo. Este gobierno es de transición para sentar condiciones"; Miguel Angel Lluco Tixe, Coordinador Nacional del Movimiento Pachakutik, quien sostiene "El fin de la democracia no es ir a dar el voto, sino hacer ejercicio de poder real, decidir como un ciudadano"; Auki Kanaima Tituaña Males, Alcalde de Cotacachi, para quien "El Movimiento Pachakutik es el auténtico representante del centro-izquierda en nuestro país"; y, Ricardo Ulcuango Farinango, Diputado electo por Pichincha y miembro de la Ecuarunari, quien concluye "Somos la nueva generación de políticos y ahora estamos dispuestos a asumir el reto de dirigir bien al Ecuador".

Por todo lo anotado, este protagonismo indígena es de esencial importancia en la historia contemporánea de América Latina. De manera que Ecuador es un país en el cual el movimiento indio está marcando hechos singularmente inéditos en la historia de la región desde la época colonial. Pero el análisis de este fenómeno rebasa los propósitos de este artículo.