Historia Inmediata


Sujeto social


 
[Nota: respuesta de Carlos Barros sobre el tema de la historia, la historiografía y la sociedad civil  en la entrevista en portugués  publicada digitalmente en la 8 ª edición de julio de 2005 en la Revista Cantareira de la Universidade Federal Fluminense, Rio de Janeiro]
 
7) O Historia a Debate tem devotado, especialmente em sua última edição, uma especial importância aos processos de luta e negociação nas esferas institucionais, entre sociedade civil e Estado. Ou seja, como os grupos se constituem institucionalmente em Organizações Não-Governamentais, mobilizados pela política de identidades e pelo multiculturalismo atuais, produzindo ações públicas e políticas de afirmação. Reconcilia-se, dessa forma, o cultural, o político e o econômico. No entanto, como é possível pensar uma ação institucionalizada, a partir de grupos identitários organizados (naturalmente, identidades outras que não as de hoje, mas sim construídas historicamente, não havendo assumidamente nenhum sentido em falar de consciência negra na escravidão moderna ou de perseguição aos homossexuais enquanto tais na prática inquisitorial) para formações históricas que não conheceram a sociedade civil hegeliana e contemporânea?
 
Desde luego que sí, uno de los efectos benéficos de la   integración no “colonial” de los historiadores latinoamericanos en nuestra nueva historiografía global es la aceptación creciente, entre los historiadores del llamado “primer mundo”, de los nuevos movimientos indígenas como una dimensión fundamental, histórica e historiográfica, de la sociedad civil, global y emergente, lo que tuvo su plasmación en el programa de las secciones y mesas de nuestro III Congreso: “Estado y sociedad civil en la historia”, “Retorno de la sociedad civil”, “Pueblos indígenas, historiografía y actualidad”.

La autoidentificación como “sociedad civil” de los nuevos movimientos sociales en México y otros países latinoamericanos, y del propio movimiento “antiglobalización”, cuyo origen remoto nos conduce al 1 de enero de 1994 en Chiapas, nos pone en la pista de la última evolución de ese viejo concepto hegeliano, desarrollado después por el marxismo de manera irreversible. La relativa confusión de Hegel entre sociedad civil y sociedad política (Estado) se aclaró posteriormente con Marx, a partir de La ideología alemana; la relación dialéctica entre ambas “sociedades” se puntualizó con Gramsci en los Cuadernos de la cárcel. Lo más importante para nosotros es, así y todo, la “apropiación” actual étnico-identitaria  y global, por parte de los nuevos movimientos sociales del siglo XXI, de este casi olvidado concepto de la filosofía, la historia y las ciencias sociales.

En HaD partimos de la base de que, para estar al día científicamente, es imprescindible practicar una historia y una historiografía de lo  inmediato, impregnarnos de lo que sucede a nuestro alrededor, así como evitar borrar de la memoria historiográfica las revolucionarias contribuciones de las ciencias humanas y sociales del siglo pasado, respecto de la historia tradicional, por mucho que exijan ahora un severo balance (auto) crítico. Desde esta doble óptica matizaría, a efectos de debate, una afirmación y un interrogante que haces en tu pregunta sobre la sociedad civil hegeliana: 1) Sería  n mi opinión desacertado ­e inmerecido- ubicar a las ONG en el ámbito institucional, político y estatal, pues las más importantes forman parte la nueva sociedad civil, nacional e internacionalmente, teórica y prácticamente. 2) Los “grupos identitarios organizados” en América Latina (incluido Brasil) son obviamente más que “grupos”, son verdaderos y potentes movimientos sociales y  parte muy principal de algunas sociedades civiles nacionales (en este momento: Bolivia y Ecuador) con creciente  influencia sobre la sociedad política. Movimientos comunitarios de prolongada acción histórica que sobrevivieron, en las épocas colonial y contemporánea, como sociedad civil en resistencia y que tienen, por consiguiente, una prolongada memoria histórica que evocar y recuperar, con nuestra ayuda, incluyendo los vastos Estados y civilizaciones destruidos por las conquistas y colonizaciones europeas.

 
Pero no quisiera terminar esta respuesta escrita a la pregunta 7 de vuestra revista Cantareira sin daros la enhorabuena por esos “processos de luta enegociação nas esferas institucionais, entre sociedade civil e Estado” que, según dices, existen en el Brasil de Lula, porque en otros paísesiberoamericanos las instituciones políticas y el Estado, están más bien cerradas a la sociedad civil. Y tampoco creáis que en Europa las cosas estánmaravillosamente bien, fijaros si no en los resultados de los referendos sobre el tratado constitucional europeo en Francia y Holanda, verdaderas“insurrecciones electorales” de la sociedad civil contra una sociedad política, nacional y europea, que ha subordinado más de lo debido ­enopinión de la mayoría de los electores- la Europa social y cultural a la Europa de los mercaderes, lo que vaticina también, si no cambia estaorientación, un rosario de conflictos con las universidades en el proceso de unificación de la educación superior en toda Europa (Declaración de Bolonia).




 

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