Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Deliberaciones


Hola Carlos:

Bueno, de acuerdo con los comentarios. Pero sobre la nueva erudición tal vez valdría la pena incluso alargar un poco el texto para que se evidencie lo nuevo de la nueva erudición. Te parecen bien los agregados que reivindican un lugar a la historia ecológica? Eso espero. Quedamos en contacto, saludos cariñosos,

Micheline Cariño

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Querida Micheline:

Acabo de releer lo escrito en el borrador y falta lo relativo a "nuevas tecnologías" , pero está en el punto XI..., en fin, veremos como hacemos finalmente para que este tema de relaciones historiador/fuentes quede claro en su "novedad" sin abandonar el carácter puramente enunciativo de los apartados.

El problema es, repito, que no se puede hacer la tortilla sin romper huevos, y casi nadie está hoy dispuesto a ello, lo que nos obliga a moderar las propuestas realmente de "combate", dando tiempo al tiempo. Por ejemplo, lo que te toca más de cerca, el nuevo paradigma ecológico: para introducirlo consecuentemente en la historiografía hay que contradecir a Bloch que decía (y sesenta años después repetimos como papagallos confundiendo el reconocimiento del maestro con la idolatría a las fuentes... historiográficas) que al historiador sólo le interesaba el pasado humano, y no la historia del medio natural (también Marx era en esto pre-ecologísta, obviamente, vivió en el siglo XIX). Del mismo modo que una defensa consecuente de la ruptura epistemológica que supone el enfoque oral nos llevaría a superar críticamente el (hoy) tímido "sí pero todos los documentos" de L. Febvre. Del mismo modo que introducir el nueva paradigma feminista en el nuevo paradigma de la historia que defendemos (mejor decir que defiendo y que sólo parcialmente está en el Manifesto para favorecer el consenso en la sublista y en la lista) supone contradecir las nuevas y novísimas historias del siglo XX, y supone contredecir las mismísimas y queridísimas historiadoras feministas que se niegan a compartir "su" paradigma con el conjunto de los historiadores (mayormente hombres, o mujeres no feministas), prefiriendo mantener su espacio de poder historiográfico a la moda (fragmentada) de la especialidad aislada.

En fin, estos son los problemas que explican las limitaciones explicativas (además de la cuestión del espacio) del borrador en algunos puntos, que no quiere ser más que un punto de encuentro entre nosotros que tenga por objeto perfilar un nuevo espacio historiográfico que, limitando con el nuevo positivismo que nos inunda, el marxismo-annaliste de los 70 que sigue, el posmodernismo en declive, y otras tendencias de menor cuantía, nos permita transformar el joven movimiento de Historia a Debate en una verdadera tendencia historiográfica, de manera que el "núcleo blando" que estamos constituyendo en la extensa red HaD pueda devenir mañana en el "núcleo duro" de una nueva fuente de energía historiográfica. ¿Será así? Depende de muchos factores de la historia y la historiografía inmediatas. Tal vez HaD se quede en un simple foro de debate o en una red de colegas interesados por la reflexión y el oficio, ciertamente no es poco, pero no es desde luego lo que necesitamos.

Un abrazo,

Carlos Barros

Carlos Barros
Coordinador de Historia a Debate