Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Deliberaciones


Estimado Carlos: he leído el Manifiesto y en "global" estoy de acuerdo con él.

Voy a hacer algunos comentarios:

- La última frase del primer párrafo me alarmó un poco, ya que me dio la sensación de que postulabas un paradigma estático, opuesto a la "transición". Pienso que, aunque es necesaria una pequeña tierra firme donde poner el pie, en cualquier ciencia el estado normal y deseable es el de transición. Entre revolución científica y revolución científica no puede darse una etapa estática totalmente, pues entonces estaríamos manteniendo un paradigma cuasidogmático. Pero luego he visto que hablas de actualizaciones y correcciones de rumbo, y, personalmente, es lo que me parece más adecuado.

- Comparto plenamente el punto I. Además pienso que mantener la atención sobre istoriador como sujeto de la historia a través de su conocimiento es el mejor modo de huir de dogmatismos. Me explico: si mantenemos un postulado del paradigma por sí mismo, sin relacionarlo con la subjetividad del sujeto que lo ha formulado, estamos dándole un valor absoluto, no un valor relativo y de medio. En ese momento nos vemos en la necesidad (terrible) de defender esa idea por sí misma, es decir, por encima de las personas, porque quien no la acepte será para nosotros alguien que "no sirva", y yo no me atrevo a afirmar eso de nadie. Quien no acepte ese postulado al menos será alguien con quien no contar, pero según qué situación puede llevarnos a ver en él hasta un enemigo.

Absolutizar una idea y no relacionarla con su ideador y las circunstacias en que se ideó me parece muy peligroso, aparte de poco inteligente.

- En relación a esto, quizá el título que le pondría al apartado sería "CIENCIA CON SUJETOS".

- Para llenar los odres viejos con vino nuevo, yo, que soy muy pesimista, veo un problema importante: los prejuicios. Encontraremos a personas que, sólo porque algo le parezca "reaccionario", inconscientemente lo rechazará sin pararse siquiera a intentar comprenderlo en su contexto. Lo sé porque esto me está pasando a mí, sólo con decir que mi tesis es una biografía pierden el interés y la consideran a priori como poco científica, y esto, gente que en teoría es muy tolerante. Así que, o vencemos el criptomaniqueísmo que todos llevamos bien enraizado, o no seremos capaces de construir.

- En el punto XII, no hemos de partir desde la enseñanza media, ahí ya habremos llegado tarde. Por ejemplo, en relación a la interdisciplinariedad, para promoverla hay que partir desde el principio, pues puede que nos encontremos con gente que no tiene esos hábitos mentales y ya poco se puede hacer. Este año he experimentado con este tema en Secundaria y los resultados son asombrosos, salvo excepciones. Pero el problema no está en la historia, ni (en mi caso, creo) en el profesor, sino en las mentes de los alumnos, y por tanto en la enseñanza primaria.

De los comentarios que he leído me atrevería a decir:

- pienso que Piñero tiene razón, pero me parece que la palabra "crisis" también tiene el sentido de cambio al que él se refiere. 

- Me parece importante lo que dice Galetti en su apartado "Didactización de la historia", pero me parece que es importante también contar con la persona del docente. Leyendo las aportaciones de los compañeros, más de una vez he pensado que quienes han escrito son personas excepcionales, por su inteligencia y su capacidad de relacionar conocimientos, pero no todo el mundo puede ver con tal claridad muchas cosas; donde nosotros vemos una interrelación clara, otra persona puede ver dos temas distintos, y no ser capaz de comprender la relación, y no por mala voluntad o por intereses o prejuicios, sino por sus peculiaridades cognitivas.

- Estoy muy de acuerdo con lo que dice Santana en el comentario al apartado VII (aunque lo de "integral" a mí me suena más a pan), y a lo relacionado con la toma de decisiones del punto XV; respecto a la afirmación de que ha de pasar x años para que no haya ocultaciones intencionales de documentación, en fin, igual soy muy escéptica pero creo que ni aunque pasen XXV siglos podremos evitar ese escollo...

- la palabra "global" a mí me suena totalemente a globalización, aunque comprendo que no tenemos por ahora otra mejor que esa. - también me han parecido interesantes los comentarios a los puntos I y II de Jerome en el envío nº 11. En cuanto a la frase de que no puedes tener en cuenta todas las "obsesiones personales" de los miembros del grupo, me ha gustado mucho... mucho, mucho. Realmente, muchas veces leyendo los mensajes de la lista uno se pregunta si la discusión se centra en temas o en "obsesiones personales". Esto enlaza, a mi modo de ver, con lo del sujeto dicho arriba.

- Quizás es porque no acabo de entender bien lo que dice Paco Vázquez pero me parece contradictorio que no acepte un "sujeto" en el hacer historia y sin embargo acepte la autonomía del historiador. Pienso que ambas cosas se necesitan: si el historiador es autónomo y crítico y no depende de los grandes intereses particulares, es porque actúa como un sujeto libre y autónomo, y no dentro de una masa dirigida. No soy quién para corregirle, pero no acierto a imaginar un historiador autónomo y crítico que no tenga en cuenta su propia autonomía y otras posibles autonomías, incluso las que resultan opuestas a la suya.

Y por ahora esto es todo; muchas gracias, Carlos:

Fran Colomer

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Querida amiga:

Yo también estoy de acuerdo "globalmente" con tus comentarios, salvo con el primero de ellos, sobre el que haré alguna matización, aprovechando así para ampliar, como en otras respuestas, lo que se dice en el breve borrador...

Está bien la idea de transición, crisis o debate permanente, a la que también aludía Amelia, pero aplicada a Historia a Debate como corriente historiográfica crítica.

Respecto a la(s) comunidad(es) de historiadores en su conjunto debemos ser más igurosos, asumiendo los avances de la historia y la sociología de la ciencia que, después de Kuhn, han dejado claro que ninguna disciplina puede sobrevivir mucho tiempo revolucionando permanentemente sus paradigmas básicos. Las comunidades académicas tienden una y otra vez a la "ciencia normal", excepto en periodos de "ciencia extraordinaria" y de rivalidad de paradigmas como en el que ahora nos encontramos, cuya duración se está prolongando por razones externas: la crisis de valores y civilizatoria que atraviesan todas las ciencias y artes, junto con la economía, la política y la mentalidad en general.

Esto último Kuhn no lo hubiera valorado, aun así sus descubrimientos sobre como (r)evolucionan las matrices disciplinarias son hoy imprescindibles para hacer una historiografía que verdaderamente explique lo que ha pasado y lo que está pasando con la historia que se escribe (teniendo en cuenta a su sujeto colectivo). Yo suelo aconsejar al respecto no sólo leer o releer "La estructura de las revoluciones científicas" sino también el capítulo 6 de "La tensión esencial" sobre la relación entre historia e historia de la ciencia.

Creo sinceramente que una gran parte de las posiciones que defendemos estarán entre los paradigmas compartidos por los historiadores del nuevo siglo (otra cosa es que se reconozca su origen, claro está, entre otras cosas porque somos mayormente latinos), salvo que cometamos el error de restringir nuestra acción historiográfica a una función puramente crítica y autónoma (como aquellos antiglobalizadores que, después de Porto Alegre, renuncian a dar alternativas, a luchar por "otra globalización"). La clave es saber combinar, en historia y en historiografía, la crítica con la alternativa, la fuerza con la hegemonía, el debate con el consenso: si lo conseguimos en el interior de HaD lo conseguiremos, ya veremos en que medida, en un ámbito más amplio. Y si no lo conseguimos...nadie nos podrá quitar lo bailado. Amén.

Un abrazo,

Carlos Barros
Coordinador de Historia a Debate