Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Deliberaciones


Querido Carlos: Mas tarde de lo que hubiera querido, pero ahi va al fin mi opinion sobre el Manifiesto: comienzo por refrendarte lo dicho en mi primera notita rapida: mi total apoyo al Manifiesto, me parece no solo una excelente iniciativa, sino una necesidad insoslayable si aspiramos a conformar esa comunidad de historiadores de HAD y a encontrar esos consensos basicos. Te reitero igualmente mi agradecimiento por invitarme a formar parte de los firmantes.

He leido con atencion y complacencia todos los comentarios de los amigos y colegas y paso a hacerte mis propias consideraciones:

1.- Expresar mi total acuerdo con los comentarios de Paco Vazquez, a quien aprovecho enviarle un abrazo afectuoso. Todo lo dicho por Paco podria suscribirlo de principio a fin, pero me interesa sobremanera destacar dos cosas: por una parte, la identidad entre pensamiento autonomo-pensamiento critico y, por otra, la necesidad del debate a favor de una ciencia social unificada en la perspectiva que senala Paco y como contrapeso necesario a las tendencias de compartimentacion y fragmentacion que tanto han danado a nuestras disciplinas.

2.-Comparto tambien muchisimas de las ideas expresadas por Jerome Baschet y creo que vale la pena insistir en los peligros de la "omnipotencia del presente" como fruto perverso diria yo, "del capitalismo globlizador o de sus efectos generalizados sobre....etc etc".y, aunque coincido en la articulacion de lo cualitativo y lo cuantitativo, siempre me causa escozor la tentacion de algunos (entre los que por supuesto no se encuentra Jerome) de revivir la esterilidad interpretativa de cierta historia serial y la chatura o platitude de los estudios cuantititivistas.

3.- En tu respuesta a Miguel Cabrera, con la que coincido de principio a fin, me parece fundamental subrrayar que somos mas criticos hoy con el posmodernismo, no solo porque ya vaya en declive, sino porque creo que aun no logramos "essuyer", desbrozar sus efectos devastadores y porque considero que el discurso deconstruccionista ha hecho mucho mas dano al metier, que el bien que pudo hacerlo el criticismo posmoderno como actitud renovadora, y si no, que hablen por si solos todos los cinismos positivista, a-cientificos y desmovilizadores de ciertas "academias".

4.-Por o que toca al texto mismo del Manifiesto: no se si llamar "fulgurante" a la fragmentacion porque sus efectos han traido mas oscuridad que fulgor a nuestro oficio y a nuestras disciplinas; se que es solo una cuestion de adjetivo pues para mi como para ti y la mayor parte de nuestros colegas, lo sustancial del inciso V consiste en "avanzar nuevas formas de globalidad", y en ese "escrutar la globalidad" habria que multiplicar los conceptos a escrutar para redefinir y renovar el concepto mismo de globalidad y las tareas urgentes de una historia global.

Una ultima inquietud que me resulta vital: la de enfatizar, cuando se habla de reivindicar la funcion social de la Historia, (incisos XV y XVI) el  compromiso de eticidad que lleva aparejada dicha funcion y sin el cual seremos muy poca cosa como comunidad de historiadores y como seres humanos.

Es todo querido amigo, pues si dieramos rienda suelta a todas nuestras consideraciones, matices y ocurrencias, como tu bien lo dices esto rebasaria los requerimientos y limites de un manifiesto. Muchas mas cosas tendrian que ser objeto de debate: ya tenemos caudal para nuestro proximo congreso.

Como siempre querido amigo, confio y confiamos en que tu sabiduria, tu lucidez, tu sentido del equilibrio y tu generosidad te permitiran recoger lo mas significativo de las opiniones vertidas por los colegas y hacer del Manifiesto el texto de dialogo critico y abierto y de toma de posicion que todos nos congratularemos de suscribir. Un abrazo afectuoso para ti, Israel y todos los colegas que hacen posible las ventanitas magicas del encuentro.

Norma de Los Rios. Mexico. UNAM.

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Querida amiga:

Seguramente cuando escribí "fulgurante fragmentación" estaba pensando en el Big Bang, explosión inicial que genera fragmentos que se expanden con el oscuro universo... La peor profecía para el futuro de la historia ¿Cómo evitarlo? Entre otras cosas retomando instrumentos del marxismo historiográfico y de Annales como "escuela", "historia total" o "interdisciplinariedad", pero autocríticamente, contrastando lo que se dijo y lo que se hizo, lo que quisimos hacer y lo que resultó, si no es así la eficacia será nula sobre todo si nos dirigimos, como es el caso, al conjunto de una profesión que ha perdido muchas de las ilusiones renovadoras de antaño.

El apartado de la interdisciplina podía, desde luego, quedar sin los tres puntos finales críticos, con seguridad contentaríamos a muchos más, pero no avanzaríamos nada. Hacer una tortilla requiere romper algún huevo. ¿Y si nos equivocamos de huevo y sale mal la tortilla? Pues habrá que rectificar e intentarlo de nuevo, ¿no?

La interdisciplinariedad es indispensable, hay que mantenerla y ampliarla, lo decimos en el borrador, tanto en la formación como en la investigación, pero como un elemento más si queremos que nuestra alternativa sea de verdad historiográfica, o sea, de historiadores para historiadores . Si creemos que la historia tiene un perfil epistemológico específico, diferenciado, malamente vamos a resolver nuestros problemas haciéndonos antropólogos (le decíamos a Maria Adela Suayter la pasada semana en el seminario compostelano de HaD) o novelistas o periodistas o sociólogos o filósofos. Puede que sea un argumento excesivo, pero puede ayudarnos a delimitar nuestro campo de actuación como HaD y por lo tanto el objeto del Manifiesto.

¿Debemos fomentar el cruce de disciplinas? Claro, porque es enormemente enriquecedor para el historiador encontrarse con otros temas, métodos y enfoques. Tanto Paco, a caballo de la filosofía y la historia, como tú, querida Norma, entre la historia y la sociología de Bagú, sois ejemplos maravillosos pero difícilmente generalizables (no así los resultados de los trabajos). La dosis de interdisciplinariedad que soporta la historiografía académica es mínima, y crecerá en la medida en que la simbiosis sea útil y no entrañe cambiar de campo o carrera (o dificultar la "carrera", sino que cuente Paco los increibles problemas que tuvo alguna vez para que le reconocieran las publicaciones de historia en la comisión de filosofía para los tramos de investigación).

Estamos comprobando con horror que el "giro conservador" que denuncié al calor del II Congreso, hace dos años, se ha confirmado y agrandado (vemos en España). Crece el número de colegas antaño annalistes y/o marxistas, algunos de los cuales participaron en el I Congreso de HaD pero ya no en el segundo, que ahora hacen biografía e historia acontecimental, me temo que muchos sin al menos intentar una renovación del género como Le Goff en Saint Louis.

Ciertamente el motor principal de este cambio a peor de la historiografía (española, pero no sólo, como nos dijo un colega norteamericano en Newark) son los media, las editoriales, los aniversarios oficiales de Carlos V y Felipe II, etc., esto es, fenómenos de mercado y políticos más o menos pasajeros, si bien nos preguntamos si giro hacia atrás ¿hubiera sido posible sin la profunda decepción con las vanguardias -no sólo historiográficas- del siglo XX de nuestra generación, la tuya y la mía, Norma? Por eso creo que no podemos abandonar el campo puramente historiográfico al positivismo rampante, ni defender acríticamente las enseñanzas de la nueva historia de los 70, concretamente la interdisciplinariedad que nos guste o no, contribuyó a la fragmentación y a la "crisis excesiva" de nuestra disciplina.

Me decía hace poco Juan Manuel Santana (quien todavía no saltó a este ruedo), que nosotros -los que militamos políticamente cuando éramos más jóvenes- hemos aprendido a diferenciar el "consenso básico", "programático", de lo individual, en este caso distinguiendo lo que tiene que ir estratégicamente en cuanto a interdisciplinariedad en el Manifiesto HaD, y que yo defiendo, y prácticas individuales avanzadas como las vuestras, que nosotros debemos asimismo promover como elemento dinamizador.

Bueno, acabo de releer lo escrito, y dudo si quitar o no la referencia a la militancia... Mejor la matizo: la militancia política de ayer (y de hoy), y la militancia historiográfica que proponemos, hoy, desde HaD no son, obviamente, lo mismo, porque hablamos de una tendencia intelectual, académica, que además propugna y practica el debate (que no es un "uso" académico y está obviamente limitada en un partido) permanente, un funcionamiento reticular-digital más horizontal que vertical, etc.

Prometo la próxima vez, enrollarme menos.

Un abrazo,

Carlos

Carlos Barros
Coordinador de Historia a Debate