Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Deliberaciones


Pienso que el manifiesto es una oportunidad única de encontrar un "marco común", unos "mínimos" de trabajo para la historia que se hace y que se hará durante los próximos años. La practicidad y utilidad del manifiesto ayuda a ir un poquito más allá del trabajo diario en los temas concretos en los que uno trabaja y sirve para pensar, y reflexionar, en una perspectiva más global, que ayuda a tomar posiciones lejos del individualismo en el que trabajamos y actuamos los historiadores. No se trata de adoptar la idea de la crisis de la historia como ideología (como han hecho algunos autores) o pensar la crisis sólo en el propio ombligo (Noiriel); se trata de ayudar a que la historia salga de la crisis en la que está empantanada. Esa crisis tiene diversos planos: a) el contexto global de crisis de valores (quizá habría que seguir de cerca los movimientos antiglobalización o también llamados de globalización alternativa), b) crisis de la propia disciplina (teórica, historiográfica, y metodológica) y de la propia situación de fragmentación que vive y que reporta cosas buenas como la pluralidad y malas como la excesiva dispersión, dando entrada al "todo vale"; c) crisis social, al haber una desconexión insalvable con la sociedad; d) crisis en el relevo generacional. Es por tanto una crisis tanto de la historia como de los historiadores, entendiendo la palabra "crisis" como "cambio importante" y "situación difícil".

Por otro lado, el manifiesto es un buen inicio para dejar de pensar el "otro" de forma maniquea y encontrar una reciprocidad entre el propio sujeto y el "otro". Se trata de sumar la pluralidad de pensamientos en un discurso común, y plural. Todo con el fin de construir una historiografía reflexiva (haciendo un simil con Beck) donde se asuma que el futuro de la historia depende en buena parte de los presupuesto con que afronten los historiadores los nuevos y viejos desafíos.

Además de estas consideraciones generales, me gustaría subrayar algunas reflexiones en línea con el borrador:

1) Me parece muy interesante el concepto de ciencia con sujeto (responsable), puesto que el historiador tiene una gran responsabilidad cuando está investigando y escribiendo en la creación de ese "nuevo paradigma", por lo tanto es una responsabilidad tanto individual como colectiva. Asimismo me parece muy acertado el punto sobre la "nueva erudición", puesto que todavía no están superados ciertos tabúes. Como bien decía Carlos en "el retorno de la historia" la vuelta al archivo de gran parte de los historiadores como alternativa para salir de la crisis, ha provocado que surja una nueva defensa de planteamientos como "ese no es historiador porque no va al archivo". Y yo me pregunto, ¿que harán cuandose empiecen a presentar trabajos con material extraído de internet?, ¿o cuando se presenten trabajos con hipertexto? Por no citar las fuentes que se citan en el propio manifiesto

2) Continuando el hilo del párrafo anterior está el tema de la historiografía digital. No es ningún secreto que la globalización informativa ha ayudado a democratizar la información, de la cual los historiadores nos hemos beneficiado. Por qué no pensar en una historiografía más democrática donde se tenga acceso a todos los textos y donde las revistas abran suscripciones "on line" a precios módicos; y los portales y listas de discusión hagan aflorar nuevas redes de comunicación para crear una nueva comunidad de historiadores realmente global, donde el concepto de igualdad puede primar como gran leyenda (al contrario que en le comunidad de historiares real).

3) En cuanto a la historia mundial/global, se puede confirmar lo que señalábamos en el debate "historia mundial/global": "No habrá, pensamos, una historia mundial/global mientras no exista una historiografía mundial/global más y mejor interconectada". Esta reflexión ha sido impulsada durante los años 90 con la globalización, que ha hecho crecer un concepto de historia mundial/global donde la historia mundial reaviva conceptos ya conocidos (sistema mundial, comparatividad, civilización), anima nuevos enfoques (contactos interculturales, transversalidad), aporta un punto de vista global a viejas temáticas de historia económica, historia de las ideas y de las mentalidades, historia de la religión, etc. Se trata de revitalizar este concepto frente a la ridiculación a la que lo ha elevado la crítica postmoderna.

4) En cuanto a la relación de la teoría con la historia, me gustaría apuntar, como bien se ha dicho en la mesa correspondiente del II Congreso HaD, que son inseparables. La una repercute en la otra, y todo historiador hace teoría quiera o no (consciente o inconscientemente). Desde HaD hemos presentado ya algún trabajo donde se pone de manifiesto la vinculación de ambas, incluso en la historia inmediata (término usado ya por J Lacouture o J. F. Soulet), donde se nos presenta una tarea ardua y compleja; hacerhistoria conociendo el pasado, analizando el presente y desconociendo el futuro, con lo que se rompe el ciclo natural que siempre nos hemos encontrado. Ahí está el auténtico desafío de la historia inmediata.. Se trata de tomar el presente como núcleo esencial y como tiempo corto, pero teniendo en cuenta el peso del pasado y su proyección futura. Es un concepto en construcción.

5) En conexión con la relación pasado/presente/futuro, está la cuestión de los fines de la historia, que nos han vendido el futuro y el pasado como presente. Después de la experiencia de estos "fines" se puede concluir que la historia no es teleológica. Se puede hablar de un progreso en el sentido de alejamiento del punto de partida; pero no en el sentido de acercamiento a un hipotético punto de llegada.

Saludos

Israel Sanmartín