Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Deliberaciones

 
Querido Carlos:

He leído con detenimiento el manifiesto y estoy de acuerdo con su contenido en líneas generales. Sólo te mando algunas observaciones de detalle, que a lo mejor pueden ayudar a mejorar un poco el texto.

a) La expresión "posicionamiento" es bastante horrible; ¿no es mejor "posición" sin más?

b) Hablas de superar el "objetivismo ingenuo", quizás habría que referirse al "subjetivismo y al objetivismo ingenuos". Desde luego la actitud objetivista me parece errónea, pero no estoy muy por la moda del "retorno del sujeto", "retorno de humanismo" y otras coñas criptoneoliberales por el estilo.

c) Me parece excelente la insistencia en la autonomía, en la necesidad de reforzar los mecanismos institucionales que intensifican la autonomía del historiador. Hablar de un pensamiento histórico autónomo es hablar de un pensamiento verdaderamente crítico, algo que hoy no se lleva. Y sólo las instancias públicas pueden garantizar que haya voces autónomas en relación con los intereses particulares de los más fuertes en el campo eocnómico o político. Por eso la quiebra de lo público, el debilitamiento de las instituciones públicas y del sentido de lo público es una amenaza para el pensamiento crítico. La existencia de enclaves institucionales -puestos universitarios o en organismos de investigaicón- desde los que pueda practicarse un pensamiento autónomo es una conquista social al mismo nivel que la educación pública, las pensiones públicas de jubilación, el salario mínimo o el acceso universal al sistema sanitario. Y hoy, todo esto, está en peligro, no nos engañemos.

d) Yo no soy partidario de una ciencia social unificada bajo la égida de una disciplina concreta (sociología, historia, antropología, etc..) Pero sí estoy a favor de una ciencia social unificada, aunque no esté de moda; es decir, las diferencias entre lo que hace el sociólogo, el antropólogo, el historiador o el economista, son como las diferencias entre el medievalista, el especialista en historia moderna y el contemporaneísta: resultado de particiones administrativas que tienden a establecer compartimentos y son bastante nocivas para la investigación. Por eso suele ocurrir a menudo que las contribuciones más innovadoras de una disciplina son producto de "outsiders": Marx no era histoiador de carrera; Durkheim era filósofo; Weber venía más bien del campo jurídico; Norbert Elias es un peculiar sociólogo; Foucault era filósofo; Bartolomé Clavero (salvando las distancias) es jurista; Geertz es un antropólogo, etc..Por supuesto Febvre, Bloch, Braudel, E. P. Thompson eran historiadores; por eso mismo creo que son extraordinariamente innovadores en campos como la sociología o la economía.

e)Es imprescindible, como sugieres refieriéndote al historiador, objetivar al propio sujeto de investigación. La única manera de controlar reflexivamente el impensado (herencia recibida de categorías, esquemas valorativos,complicidades recibidas, procedimientos, etc..) del historiador es sacándolo a la luz. Y como decía Durkheim, "el inconsciente es la historia". Por eso la historia de la historiografía no es una disciplina más en la formación del historiador; es una propedéutica y una terapéutica (para extirpar las nociones asumidas acríticamente) completamente vital. Sólo la historia social de la propia historia puede ayudar a conquistar la autonomía respecto a ese legado recibido e incorporado tácitamente en los hábitos de trabajo del historiador.

f) No voy a discutir el uso de la noción de "paradigma" y en principio lo acepto, porque creo que es una cuestión menor y ahora se trata de resaltar nuestros puntos de mínimo consenso. No obstante habría que ver si no hay conceptos algo más fecundos para pensar las comunidades histriográficas (pienso en la noción de campo de producción intelectual sugerida por Bourdieu). Pero esto es secundario. En fin Carlos, esto es lo que se me ocurre. No sé si servirá para mejorar un poco el manifiesto, pero ahí va. Un fuerte abrazo. 

Paco Vázquez
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