Aun que no se trate del fenomeno que se observa en Argentina, aprovecho que Ana Maria Martinez se pregunta sobre la situacion que esto guarda en otros paises.

Estoy efectuando una investigacion sobre las guerrillas que ocurrieron en Mexico entre 1964 y 1974 y mi puerta de acceso (pero no lo que me haya motivado a efectuar la investigacion) fue una novela historica; al avanzar mi investigacion, encontre que lo consignado por el autor de la novela en ocasiones era practicamente igual a lo que otros autores (periodistas) consignaron en libros contemporaneos al fenomeno guerrillero que estudiaba. No pude evitar relacionar este hecho con la afirmacion que hace la colega Ana Maria Martinez de que la novela historica "es una forma de plagio de la cual no podemos defendernos" y que se contrapone a lo que plantea Xavier Diez: "los novelistas utilizan nuestro material pero no creo que nos copien".

Tambien creo que es cierto aquello de que el auge de la novela historica resulta de nuestra ineficacia para hacer del relato de la historia un discurso ameno y apetecible para todos aquellos que no tienen nuestras formaciones y deformaciones profesionales y como tal se constituye en una magnifica forma de difundir el conocimiento historico entre la poblacion en general, pero no toda la gente podra descubrir en las novelas los "montones de datos equivocados" que Teodoro Blanco encontro en un libro sobre Felicitas Guerrero; los historiadores llevariamos esta situación al campo del analisis de fuentes pero ¿los que no esten en esta posibilidad y solo quieren conocer un poco mas de historia confiando en la bondad del libro o el escritor? y eso sin considerar el caso de quienes solo estan en espera un libro que cuenta la verdadera vida de "x" personaje publico aunque lo que se consignen sean meras sandeces.

Cesar Federico Macias
Universidad de Guanajuato, Mexico