Antes que nada quiero presentarme ante los colisteros y las colisteras. Llevo un mes, más o menos, en la lista pero aún no había participado, aunque sí leido buena parte de los mensajes.

Me llamó la atención la preocupación de Ana María Martínez sobre el peligro de plagio que entraña la novela histórica. Bueno, es una forma de verlo. También en la literatura existen los buenos y los malos trabajos, ni más ni menos que en nuestra profesión, en la que también existe el plagio...

Pero desde mi punto de vista, creo que lo más interesante de esta modalidad literaria, es precisamente, la libertad que se puede permitir el autor para plantear situaciones y problemas, que luego resuelve, como si dijésemos, a manera de ensayo, sin necesidad de verificarlo con el documento pertinente, y esto es una forma distintas de plantear preguntas y de encontrar respuestas, sin entrar en contradicción con la propia investigación histórica. Digamos, que desde este punto de vista la literatura histórica está más emparentada con el ensayo que con la propia historia.

No olvidemos que el arte -bien sea la pintura, la literatura, el cine, etc.- está igual de embarcado que nosotros en buscar las explicaciones que la sociedad demanda, o que los intelectuales creen que demanda. En este sentido es preciso recordar el papel jugado a lo largo de la historia por eso que se ha llamado las "vanguardías artísticas", y que en más de una ocasión han encontrado respuestas que las ciencias sociales -filosofía, historia, economía, etc.- fueron incapaces de dar en momentos en que las sociedades se precipitaban en el abismo. Pienso ahora en el papel del dadaismo y del surrealismo en el periodo de entreguerra.

Bueno, corto el rollo aquí y perdonen la extensión.

Domingo Garí, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria