Xavier soy historiadora en la universidad de Santiago de Compostela, estoy de acuerdo contigo, es tanto el tiempo que los historiadores empleamos en satisfacer las exigencias de diferentes tribunales, compañeros departamentos , instituciones etc.... que nuestro discurso se vuelve meramente profesional, y no sabemos dirigir el resultado de las investigaciones mas que a un público restringido, ¿cómo romper con esta dependencia ? pues hasta llegar a la jubilación tiene realmente el historiador tiempo de dedicarse a ser mas creativo en sus trabajos escritos. Por otra parte en general la gente necesita cada vez textos mas simplificados pues su forma de leer es más a través de conceptos visuales.

Marisa Pazos