Estimados colegas:

Aquí les paso un artículo periodístico que he sacado sobre los
acontecimientos de la UNAM, es un comentario de mi columna dominical, que
no tiene mayores pretensiones.

Un abrazo.


Por otro lado les comunico que en la Univ. Las Palmas de G.C. ha empezado a funcionar un seminario permanente que se llama Unidad Historiográfica Permanente y que evoca a la Unión de Hermanos Proletarios en su nombre, por las iniciales, ya tenemos varios temas el primero de este mes es "Las naciones en la Historia" en marzo "Las clases sociales" y en abril "Crecimiento y desarrollo en la Historia", lo hemos abierto a licenciados en general y profesores de secundaria, si tienen material para mandar por esta vía será bienvenido.

Un abrazo.

Juan Manuel Santana


CONTRACORRIENTE
LA UNIVERSIDAD "PACIFICADA"
LA UNIVERSIDAD "PACIFICADA"

Juan Manuel Santana

Ay, los estudiantes, los estudiantes... Siempre son un problema para quienes afirman que estamos en el mejor de los mundos posibles. Siempre tienen la pancarta lista y la movilización presente.

Y en México decidieron hace nueve meses que ya no era justo, que subir el costo de las tasas universitarias en un 600.000 por ciento, desde un valor simbólico de 3 pesetas a uno real de 18.000, no podía tolerarse.

Durante casi todo el 99 estos alumnos nos dieron una clase magistral, se convirtieron en ejemplo de lucha para el desesperanzado mundo posmoderno, se transformaron en un ejemplo de dignidad.

Y claro, a muchos la cosa les molestaba. Me refiero a los poderosos, a quienes decidieron que los militares entraran como si nada a la Universidad tomada y apresaran a los más de 200 representantes estudiantiles, quienes, a pesar de los supuestos buenos tratos que la policía les tenga preparados, recibirán golpes, y para nada simbólicos. Pero no son sólo 200 los apresados. La policía cuenta en sus celdas con más de 700 universitarios. Con absoluto descaro, la policía violó la autonomía de la institución educativa y ocupó militarmente la Ciudad Universitaria más grande de América Latina, llevándose consigo -y no precisamente para una visita guiada por la antigua Tenochtitlán- a más de 500 integrantes del Consejo General de Huelga.

Dicho Consejo responsabiliza de esta acción represiva al Presidente, Ernesto Zedillo , al Secretario de Gobernación, Diodoro Carrasco, al Procurador General de la República, Jorge Madrazo, al Rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente y al candidato oficial del PRI a la presidencia, Francisco Labastida, Ochoa.

Paradógicamente, mientras el viernes 4 de enero se reunían el Rector y el Consejo General de Huelga para buscar una posible solución, el Presidente de la Comisión de Derechos Humanos, José Sobenares, quien también participaba de la reunión, declaró oficialmente ante la prensa que no había acuerdo posible, lo curioso es que lo declarara cuando aún la reunión se estaba celebrando. Claras estaban las intensiones en el Gobierno de la Universidad, y claras estaban también en el Procurador General de Justicia, Jorge Madrazo, quien declaró que la orden de reprimir al movimiento fue decidida el mismo viernes.

La Universidad Autónoma de México recomenzará sus clases, con tasas nuevas y más altas, pero en su haber contará ya con dos cuestiones imposibles de olvidar, la matanza que se produjo en 1968 -a cuenta de la policía, claro- y esta oposición a que cada quien atienda a su juego y nada más. "Que nuestros corazones se abran para irradiar dignidad a nuestros hermanos y hermanas para que nuestra rabia les explote en las manos a los opresores", escribían los estudiantes buscando la solidaridad internacional, después de vivir el funesto domingo 6 de febrero del 2000, día que nunca se borrará de la memoria de elefante de algunas personas que piensan que éste no es el mejor de los mundo posibles, y que reivindican acciones como la de los estudiantes mexicanos porque piensan que es un camino de huida y de construcción.

América Latina es siempre zona de revueltas, es que el Tercer Mundo condenado a ser el felpudo y la materia prima, cada tanto se resiste al saqueo y permite que se vislumbren futuros diferentes.

La situación no da para más, y sigue dando. Los sin cara, los sin techo, los sin tierra, los sin nombre, mueren a cada momento. Algunos luchando por un futuro en que les toque una vida normal, con educación, salud, vivienda, es decir, con las necesidades básicas que todo ser humano debería tener satisfechas, y otros simplemente mueren por hambre, por enfermedad, por miseria.

Los estudiantes mexicanos se pusieron de pie frente a otra de las tantas injusticias que su país vive, lucharon porque los que vinieran atrás pudieran tener acceso a la educación universitaria, no una restricción económica que les impida tener tan siquiera la posibilidad de ser algo más que obrero de bajo sueldo o directamente desocupado.

El movimiento estudiantil mantuvo una lucha cuyo objetivo último era dignificar la enseñanza, evitar la privatización de la educación. Los jóvenes mexicanos tomaron la huelga como una forma de resistencia, huelga que funcionó como un espacio educativo en sí, un lugar de debate, de encuentro, de reflexión. Y ahora, desde el nefasto día de la represión, continúan exigiendo una solución a los puntos de su pliego petitorio, la libertad de los presos políticos y la negativa de acuerdo con el FMI y el Banco Mundial. Casi nada para un gobierno neoliberal.

Es año de elecciones en México, y no se puede hacer la vista gorda a semejante problema, no se pueden perder los votos. Además, parece que abundan las mentes maquiavélicas. Es que el poder necesita ser ejercido, si no se ejerce puede perderse.

Los estudiantes mexicanos son un ejemplo para el mundo "civilizado" en que vivimos. Gracias por salpicarnos con una gota de ganas y de esperanza. Aunque sea lamentable que los hechos de la crónica policial nos conduzcan a la reflexión que escribía el uruguayo Mario Benedetti hace algunos años: "En realidad somos un país tan peculiar, que quien pacifique a los pacificadores un buen pacificador será".