Estimado Marcelo:

Todavía no sé muy bien si tengo que contestar a had etc o también a las direcciones de cada uno de los que me llegan.

Te reenvío mi respuesta a Graciela Santamaría (cuya propuesta a mí también me resulta muy interesante). Creo que sirve para darte mi opinión acerca de algunas de las cosas que planteás.

Por supuesto que la novela histórica no es necesaria para contar las intimidades de los "héroes". Para eso siempre han estado las "notas al pie de página". Insisto en que la novela histórica (así como las biografías noveladas e inclusive las novelas de época) son un recurso más que deben manejar los "historiadores"; con acreditación académica o sin ella. Nunca leí a Pacho O' Donnell, porque me desagrada por razones que no hacen a este intercambio, pero no me molesta que escriba libros de historia. O lo que los "críticos" decidan que son. Es importante liberarse de los críticos. La mayoría son eunucos intelectuales.

 Un abrazo,

Teodoro Blanco

----- Mensaje original -----
De: <mailto:>Teodoro Blanco
Para: <mailto:>Graciela Santamaría
Enviado: Domingo 20 de Febrero de 2000 10:11 AM
Asunto: Novelas históricas
Hola! Soy Teodoro Blanco de la Universidad de Buenos Aires ( ) y hace tres días que me suscribí a este lugar y con el tuyo ya recibí dos mensajes. Me pone contento porque hace tres meses me suscribí a otro supuestamente especializado en Literatura, Biografías, Arte, y hasta ahora no recibí nada. Este me parece más profesional. El otro mensaje que recibí es una invitación para participar en un congreso en la Universidad de Tel Aviv. Que me vino muy bien porque me interesa el tema y ya tengo una relación con esa universidad.

Vayamos a la novela histórica. Tu mensaje es tan breve que no sé exactamente qué aspecto del problema te interesa. Te contesto lo que se me ocurre en este momento y después vos me dirás. Pero no dejes de contestarme porque esto es más divertido y útil que mirar televisión.

Yo soy un apasionado de las novelas históricas. Decidí que mi vocación era ser historiador por ellas. A las 8 años cuando mi abuela paterna me regaló Los Tres Mosqueteros (hace de esto mil años!). Nunca me había preocupado que acá estuvieran o no de moda (en Francia y en Inglaterra jamás han dejado de estarlo), hasta el año pasado. Me harté de que estén de moda, porque cualquier tarado escribe una novela histórica por encargo. Así es como han pervertido el mercado y las ventas están en baja. No sé si leiste la que se ocupa de la vida de Felicitas Guerrero, no recuerdo el nombre de la autora, pero no le creo a la editorial cuando pone en la solapa que esta tiene un master en Letras en no sé cual universidad norteamericana. El libro es una porquería. Aburrido, que es lo peor que puede ser una novela. Y con montones de datos equivocados, que es lo peor que le puede pasar a un historiador. Hace también mil años, leí un artículo en "Todo es Historia" sobre Felicitas (tampoco recuerdo el autor) que era diez veces más incitante que este libro. Otro ejemplo de que la moda local está bastardeando el género es el último libro de María Esther De Miguel: "El dandy, el Rey y la dama", o algo parecido. Yo creo que la novela histórica es parte de la historiografía, y que su papel es dramatizar los hechos. Cosa que las pautas cientifícas no nos permiten cuando escribimos académicamente. En este libro se nota claramente que María Esther se ha convertido en una escritora a sueldo (del Grupo Planeta). En mi opinión le encargaron un libro que también fuera vendible en España y entonces se le ocurrió desarrollar la anecdótica vida de Fabián Gomez y Anchorena, que fue compañero de parranda del rey Alfonso XII. Pero por mucho que dice que viajó a España y a Italia, pagada por la editorial, no le sirvió de nada. Y si bien tiene un poco más de dramatización que la mencionada "Felicitas", comete montones de errores históricos. Ella se defiende diciendo que es literata y no historiadora. Pero pienso que para dedicarse al género hay que ser las dos cosas (y no estoy hablando de títulos universitarios sino de criterios de erudición y destreza). No puede ser que ponga a un personaje a leer La Nación (como tenía la costumbre desde hace mucho tiempo, dice), en Enero de 1870. Ella, que es colaboradora de La Nación, debería saber que ese diario se fundó en 1870. El dato está en la parte superior de la página editorial. También es inadmisible que diga que ese personaje - Estanislada de Anchorena, la abuela de Fabián - va de su casa al viejo Teatro Colón (el que estaba en Plaza de Mayo), porque si hubiera hecho una mínima investigación sabría que esa señora vivía en la vereda de enfrente. ¿Quién se sube a una carroza para cruzar la vereda?

Lo mismo hizo cuando escribió hace unos cuantos años el libro sobre Belgrano. Convierte a Gregoria Pérez (tengo la duda de si no se llamaba Dominga), en una sirvienta o algo por el estilo. La vi en un programa cultural de Cable "El Fantasma", diciendo que varios amigos le habían señalado el error y que en alguna reedición se corrigió. Pero, una vez más, que ella no es historiadora sino literata.

En fin, lo que pienso de las novelas históricas en la Argentina es que en su mayoría son una porquería. Me refiero a las que pululan recientemente por esto de la moda que mencionás.

Al que rescato es a Félix Luna. Muchas de sus biografías noveladas (que en mi opinión pertenecen al mismo género; al igual que las "novelas de época), son excelentes. Especialmente la del Presidente Ortiz. Lo conozco desde hace mucho tiempo y siempre le estaré agradecido porque fue el primero en publicarme un artículo, y él mismo dice que es su obra favorita. Un amigo que también lo conoce y que escribió uno de los volúmenes de El Memorial de la Patria, me dice que es porque Luna es Ortiz (y no Roca). Puede ser, y este es otro punto interesante. El cruce entre la historia y la literatura permite sacar muchos fantasmas de adentro.

Personalmente tengo varios cuentos de época - inéditos por el momento porque tengo que darle prioridad por razones laborales a la producción científica - y llevo como tres años intentando una novela histórica. El período que más me seduce es 1900-14, la época "eduardiana". Inclusive, mi tesis de doctorado que estoy tratando de terminar este año (si las exigencias del FMI me lo permiten) está centrada en ese período.

Quedo a tu disposición.

Un cariño, Teodoro.