Acabo de conocer esta página y con gran alegría descubro que existe este tipo de debates. Hacía tiempo que buscaba algo así. Vivo en Mendoza y es medianoche del miércoles. Como todo está tranquilo alrededor, puedo pensar seriamente mi opinión acerca de este tema candente. Ahora sí, mi contribución a este debate tan interesante.

En primer lugar soy amante de la literatura y de la historia, y por ende ávida lectora. Eso puede conjugarse favorable a la hora de evaluar la novela histórica y la historia anovelada. Hago la distinción porque no considero que ambas sean una sola cosa, a saber:la primera considero que hace referencia a un subgénero dentro de la novela y que como tal, no puede ser tomado ni más ni menos que por lo que es: una novela. A nadie entonces -con criterio científico que supongo que es el que predomina entre mis compatriotas del debate- se le ocurriría basar la enseñanza o la aproximación de la historia en ese tipo de obras que me resultan por demás interesantes. Es decir, no tienen mayor trasfondo real que el ser "basado en una historia",se me ocurre que correspondería más o menos con el término "story" en inglés, el cual no debe ser confundido con "history" que es otra cosa. La historia anovelada es otro tema, si bien hoy por hoy se les llama igual. No obstante, voy a hablar sin distinción. Me gusta leer novela histórica. Es entretenida y muchas mujeres de nuestro país sacan buenos réditos escribiéndolas y con mucho mérito. Pero creo que se debe por lo general (no siempre) a dos causas un tanto lamentables: proporciona a las editoriales unas cifras nada despreciables y están destinadas a un público que sabe poco y nada de historia o que como es epidemia en nuestro país hoy, se interesa poco y nada por la historia y -lo que es peor- por tener memoria. Entonces, se escribe y se lee más fácilmente que un texto histórico científico, no necesita gran marco teórico ni profundas investigaciones previas y va dirigida al gran público. Sinceramente, no me interesa tanto si cuenta un pecado mortal de un prócer -que de hecho tampoco le interesa a la historia- pero sí que se tergiverse la historia, que se invente para llenarla de chismes bien poco científicos. Que nosotros , los historiadores las leamos, me parece aceptable. Es entretenida y le da un toque de color a algún tema que ya conocemos bien.

Verónica de Hidalgo
Universidad Nacional de Cuyo