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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

IV Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 15-19 de diciembre de 2010

Dirección

 


 Ponencias aceptadas

Mesa K. Historiadores y memoria histórica

Autor

Maria Chiara Bianchini (Universidad Autónoma de Madrid, España)

Título

Una aportación comparativa historia y memoria en la experiencia chilena.

Resumen

Todos los países que han vivido experiencias de graves conflictos políticos, golpes de Estado, represión en larga escala, se encuentran en la necesidad de administrar un pasado difícil. Los rencores, las frustraciones, las divisiones relativas al pasado mantienen fracturas al interior de la sociedad y, por esto, pueden ser elementos incómodos para la mantención de una identidad nacional compartida. Pero, a la vez, representan indudablemente un elemento potente para la autocrítica y la profundización democrática.

Para el historiador del presente, la(s) memoria(s) no sólo constituyen una fuente valiosa para la reconstrucción de hechos sepultados por la historiografía tradicional y para el acercamiento a las subjetividades y a fenómenos que pertenecen al ámbito de lo cotidiano, sino también pueden ser, en sí mismas, objetos del estudio histórico. La memoria ­ el presente del pasado, como la definió San Agustín - es un fenómeno cultural que constituye un prisma de lectura para analizar las transformaciones políticas y sociales de los sujetos que rememoran, conmemoran, olvidan.

Mi interés por las memorias en disputa y por los usos político del pasado, se desarrolla inicialmente en el ámbito europeo ­ sobre todo en los casos italiano, español y de los países de Europa oriental - y, finalmente, en el marco de mi tesis de doctorado en Historia latinoamericana, confluye en el estudio de las memorias del pasado reciente en Chile, caso emblemático para todo el mundo occidental.

En Chile, el golpe de Estado de 1973 y la violencia física y simbólica de los años siguientes, han hecho que el pasado reciente no sea algo cerrado, sino que es un pasado vivo, que entra en el debate político de todas las etapas de la transición a la democracia y que la sociedad ha tenido que escribir una y otra vez. En mi experiencia investigadora he tratado de acercarme al fenómeno de las memorias en disputa estudiando las conmemoraciones y los lugares dónde se expresa y cristaliza el deseo de memoria y de olvido de distintos actores. Mi tesis de doctorado, dedicada al estudio del Palacio de La Moneda, como lugar emblemático de la memoria en Chile, me ha permitido justamente abarcar la relación entre las memorias del pasado reciente y la reconstrucción de una identidad nacional compartida en el marco de la transición pos-dictatorial.

En Chile, la articulación de las memorias conflictivas en un patrimonio común se ha dado a través de un proceso de negociación entre distintos actores sociales e institucionales a lo largo de las últimas décadas un proceso que no ha estado exento de violencia, de ambigüedades, de dobles discursos, pero que indudablemente ha aportado y sigue aportando a la democratización de la política y la sociedad. En el caso chileno, varios factores endógenos y exógenos han impedido que las memorias en diputa se barrieran bajo la alfombra en nombre de la necesidad de construir el futuro, como sí se ha hecho en varios países europeo. En esto reside la riqueza de la experiencia chilena, que puede servirnos como referencia a la hora de plantear un debate que, en el marco de esta mesa redonda, está centrado en el caso español.

Creo que es fundamental una mirada comparativa de estos procesos, porqué no solo puede ayudar al historiador en su análisis de las memorias como construcciones sociales e históricas, sino que puede aportar conocimientos acerca de la función del recuerdo y el olvido como elementos culturales estrechamente vinculados a la construcción de sociedades democráticas. La memoria libre es un elemento indispensable de la democracia. El rol cívico del historiador que estudia las maneras como las sociedades administran su pasado doloroso es justamente poner de relieve las relaciones de poder que conforman el recuerdo y el olvido en el espacio público, y mostrar así a la sociedad algo de sí misma, aportando a que la memoria sea, como escribió Le Goff, un elemento de la liberación y no de la servidumbre de los seres humanos.