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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

IV Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 15-19 de diciembre de 2010

Direccin


Ponencias aceptadas

Seccin II. 1. Escuelas del siglo XX, retos del siglo XXI

Autor

Jordi Canal (cole des Hautes tudes en Sciences Sociales, Pars, Francia)

Ttulo

Releyendo a Marc Bloch historia, escritura, compromiso

Resumen

Releer a Marc Bloch resulta siempre interesante. Ante todo, por el hecho de tratarse de uno de los ms grandes historiadores del siglo XX. Pero tambin por otras razones, entre las que la vuelta a los textos originales, al margen de las interpretaciones y apropiaciones historiogrficas que se han hecho a lo largo de la centuria pasada de la obra y la figura de Bloch, no es un tema menor. Algunos famosos manuales de historiografa, muy ledos y apreciados, nos presentan a un historiador que tiene poco que ver, en muchas ocasiones, con la realidad o, como mnimo, con la autntica complejidad del personaje-. En este ponencia propongo releer un par de obras de Marc Bloch, intentando dejar atrs las reapropiaciones ulteriores de su obra La extraa derrota y la Apologa para la historia, textos de madurez en las que conocimientos y reflexin alcanzan una preciosa sntesis. Ambos manuscritos quedaron inditos a su muerte, fusilado como miembro de la Resistencia francesa, en junio de 1944, y se publicaron pstumamente. De hecho, en los ltimos aos de su vida, pese al ambiente y a la precariedad, Marc Bloch no dej de leer, investigar y escribir. En una carta a Lucien Febvre, del 15 de agosto de 1943, le comunicaba que "dedico mis vacaciones a un viaje de bibliotecas y de archivos". La escritura era entonces una autntica forma de vida, en el plano individual y en el colectivo, para el presente y para el futuro. La extraa derrota es una obra a todas luces excepcional una gran leccin de historia. Marc Bloch la escribi entre los meses de julio y de septiembre de 1940, inmediatamente despus de los acontecimientos que intentaba analizar y explicar, esto es la rpida conquista de Francia por parte de las tropas alemanas en la Segunda guerra mundial. Este no es, sin embargo, el ttulo escogido inicialmente por Bloch, que haba encabezado su manuscrito con un sencillo Testimonio. Fue la aparicin de otro libro con este mismo ttulo lo que oblig a modificarlo, siendo sustituido por el de La extraa derrota. El subttulo, "Testimonio escrito en 1940", recupera parcialmente el espritu inicial. Esta obra de historia inmediata hoy diramos, quiz, de historia del tiempo presente- vio la luz por primera vez en 1946, dos aos despus de la desaparicin de su autor. La iniciativa corri a cargo del movimiento Franc-Tireur, al que Bloch haba pertenecido. La segunda obra, la Apologa para la historia, constituye una introduccin y una gua de la historia esa ciencia, como escriba Bloch, que se ocupa de los hombres en el tiempo- y del oficio de historiador. A pesar de los esfuerzos que dedic a esta obra, sobre todo a partir de 1941-1942, quedara, al final, inconclusa.

A partir de la relectura de ambos textos quisiera plantear algunas reflexiones sobre la historia y el oficio de historiador, as como sobre la escritura y el compromiso. La prctica historiogrfica de Bloch contradice totalmente la despreocupacin por la escritura y por el pblico lector que ha predominado hasta fechas muy recientes. La confusin inducida y extendida, sobre todo en las dcadas de 1960, 1970 y 1980, entre el rigor y la seriedad la supuesta "cientificidad"-, de una parte, y la tristeza, el aburrimiento y la dejadez literaria, de otra, ha resultado altamente perniciosa. La historia, apuntaba Bloch en Apologa para la historia, "siempre me ha divertido mucho". Y a ello aada, en otro pasaje, que "incluso si tenemos que considerar la historia incapaz de otras servicios, siempre nos quedar tener en cuenta, en su favor, que nos distrae". No le quitemos a la historia, nuestra ciencia, su parte de poesa, ni nos avergoncemos de ello, recomienda Bloch a sus lectores. Por otro lado, no estoy de acuerdo con la distincin que Grard Noiriel propone en Sobre la crisis de la historia (1996) entre el Bloch historiador de la Apologa para la historia y el Bloch ciudadano de La extraa derrota. Las cosas son bastante ms complicadas y, en concreto, el autor de la segunda obra es tambin el Bloch historiador. Un historiador, como quiera que sea, que no escondi nunca ni tena ningn motivo para hacerlo- su condicin de ciudadano y de combatiente, pero que razonaba, argumentaba y escriba siempre como historiador. En La extraa derrota podemos leer, en este sentido, la frase siguiente "Escribir sobre historia y ensearla ste es, desde har pronto treinta y cuatro aos, mi oficio." Ser historiador es un oficio, con sus caractersticas propias, sus reglas, sus obligaciones y sus compromisos. Se trata de un compromiso con la historia que no debe confundirse, como se hizo con frecuencia nefasta en el siglo XX, con los supuestos compromisos del historiador con ideologas, sistemas o utopas. El compromiso del historiador con su oficio, con la historia, no puede identificarse ni, menos an, subordinarse al libre compromiso del ciudadano -sea historiador o bien ejerza cualquier otra profesin- con la "ciudad", con la sociedad. Estamos ante dos cosas distintas. El nico compromiso del historiador en t