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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

IV Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 15-19 de diciembre de 2010

Dirección

 


 Ponencias aceptadas

Apto. I. 1. Nuevas relaciones entre historiadores y fuentes

Autores:
Pablo Folgueira, Miguel Menéndez (revista Tiempo y Sociedad, Gijón, España)

Título:
Aproximación a una nueva puesta en valor de las fuentes secundarias para la investigación histórica

Resumen:

Cada vez parece más claro que, si queremos alcanzar esa Historia Total de la que hablaba Pierre Vilar, no podemos conformarnos sólo con servirnos de las fuentes directas o incluso “tradicionales” de la Historia. Necesitamos servirnos de las llamadas fuentes secundarias o indirectas, aquéllas que, en principio, no son o no parecen ser las propias de la investigación histórica

La cuestión heurística de la disciplina histórica parece estar sometida a un debate y cambio constante, especialmente desde la llegada del siglo XXI y el despegue de las Nuevas Tecnologías, con Internet a la cabeza. Sin embargo, la conciencia investigadora no parece haber avanzado en la misma dirección,
o al menos lo ha hecho manteniendo un enorme diferencial con la realidad y los presupuestos teóricos formulados desde la pura historiografía.

Desde nuestro punto de vista, a la hora de plantear el uso que debemos realizar de las fuentes, tanto primarias como secundarias, hemos de superar la tradicional rigidez que nos lleva a considerar que el proceso investigador debe estar dominado por las fuentes por encima del historiador, de manera que convirtamos a éste en el centro de la operación, ya que es él el que selecciona el tema y en función de él las fuentes, demostrando a través de la propia labor investigadora cuáles son las más válidas. Pero, lo que es más importante, el historiador es el encargado de plantear las hipótesis que van a guiar la labor investigadora y las conclusiones a las que se llega.

De este modo, debemos ver la investigación histórica como un diálogo, de forma que no trabajemos sólo con las fuentes que nos vienen dadas por los centros de documentación “típicos” o los restos materiales más habituales. Desde nuestro punto de vista, la cuestión fundamental consistiría en plantear una reflexión metodológica y heurística para construir fuentes, sin abandonar los métodos imprescindibles en el trabajo del historiador, como la propia crítica.

Además, este diálogo ha de realizarse no en un marco rígido, sino en uno flexible. No se trataría sólo de “crear” fuentes, sino de considerar que el discurso histórico es una construcción, lo que inevitablemente lleva a que el investigador lo determine como algo eminentemente subjetivo dentro de un método objetivo, y lo más importante y en ocasiones difícil: asumir esto como una realidad para poder integrar nuestro trabajo en ella.