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Valentina Torres Septién Universidad Iberoamericana

Valentina Torres Septién Universidad Iberoamericana

MANUALES DE CONDUCTA COMO GENERO HISTORIOGRAFICO

En la dimensión de la hoy llamada historia cultural es donde quiero introducir un tema poco tratado por los historiadores y de! cual se ha escrito muy poco aún. La elección está más bien influenciada por movimientos historiográficos que empiezan a considerar a éste como un tema importante. Tal vez se deba también a que los debates en la historia empiezan a elaborar preguntas que no pueden contestarse desde otras áreas de la historia, o quizá a que se está dando un cambio en los términos y áreas establecidas en la investigación y en el debate historiográfico.

Se trata de considerar al estudio de las normas y las formas de las buenas maneras en las sociedades latinoamericanas, como aspectos que han afectado a nuestra organización social.

No sólo en las ocasiones formales, sino en casi todas nuestras experiencias básicas, estamos crucialmente influidos por nociones de cortesía, decencia, rudeza, vulgaridad. Las distinciones sociales de clase, género, edad o status profesional y solidaridades de lo doméstico a lo nacional se expresan o se refuerzan por las buenas maneras o urbanidad (desde tiempos más recientes)

Los psicólogos y antropólogos estudian aspectos de ¡as buenas maneras traduciéndolos como normas sociales, formas culturales o reglas de interacción social. Sin embargo, las buenas maneras, en el sentido de normas de la decencia corporal y el decoro, y formas de vestir dirigirse a otros, comportarse etc. han quedado hasta recientemente relegadas del campo histórico. Este descuido ha limitado y tal vez distorsionando nuestro entendimiento de las sociedades contemporáneas

Mi intención es estudiar el desarrollo y las concepciones modernas de las buenas maneras y examinar algunas de las formas particulares del comportamiento cotidiano que estas concepciones implican. Se trata de dar algún significado a los términos de cortesía y civilidad en los últimos siglos de nuestra historia y en un espacio determinado que es el mundo latinoamericano.

Estudiar estas formas culturales históricamente parece difícil ya que las fuentes a las que nos enfrentamos son a la vez muchas o muy fragmentarias. Una gran variedad de huellas y artefactos pueden darnos alguna idea de (as buenas maneras como las novelas, las pinturas, los implementos domésticos y los resabios del comportamiento social, los relatos literarios de ceremonias o comidas La arquitectura puede dar alguna información acerca de las formas de sociabilidad, normas de limpieza y conceptos de privacidad. Podemos acercarnos a la literatura, a las memorias, a las cartas y hasta documentos legales como ejemplos de formas de cortesía y del manejo de las relaciones entre y dentro de jerarquías sociales, sexos y grupos de edades.

El intento de este trabajo es el de explorar las normas existentes en los códigos escritos, dentro de los cuales se pueda establecer a través de la investigación de las prácticas sociales, el sentido de las mismas. Dada la dificultad del historiador por constatar las prácticas del pasado, se parte del "ideal" recreado en ¡os textos y a partir de otras indicaciones ver la relación entre los ideales y el comportamiento real.

Las fuentes en que se base este estudia son básicamente textos literarios que están específicamente escritos para ofrecer la discusión o exposición de los valores de cortesía y civilidad, la codificación de lo que son las prácticas correctas. . Estamos conscientes de que el problema es saber hasta donde realmente la literatura refleja los valores y el comportamiento de una sociedad. También el problema de saber quien realmente leyó estos textos y porqué. Para algunos textos en particular, como sería el caso del Manual de urbanidad y buenas maneras de Manuel Antonio Carreño, el número de ediciones, su influencia en otras fuentes, y su contenido invariable pueda dar la impresión de su importancia en los valores y prácticas contemporáneas. Pero también puede ser solo una impresión. Quedan por aclarar las limitaciones en el uso de las normas educativas como preceptos que no fueron siempre las mejores formas para trasmitir las formas de la conducta social y que pueden ser solo simplificaciones. Confiarse en estos escritos significa que este estudio es mas una exploración de ideales y normas que una historia de la práctica, pero no puede haber un acercamiento coherente a las prácticas sin un entendimiento de los ideales y las normas.