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XAVIER DIEZ

XAVIER DIEZ

MESA REDONDA D. SEXUALIDAD, HISTORIA Y POLÍTICA

LIBERTAD SEXUAL Y LIBERTAD INDIVIDUAL

Durante las décadas de los años veinte y trenta, desde una parte importante de la prensa popular, y sobre todo en algunas revistas culturales anarquistas, empezó a generarse un considerable volumen de una literatura de divulgación sexual. Desde la reivindicación del desnudo, en revistas naturistas y nudistas, hasta la distribución de libros de sexología científica, pasando por consultorios sexuales y difusión de métodos artificiales de contracepción, se expresaba un anhelo de emancipación de la concepción tradicionalreligiosa de la sexualidad, imperante en aquel momento.

Este movimiento respondía a una coyuntura histórica caracterizada por una incipiente urbanización y modernización de grandes sectores de población en la península ibérica, pero que no puede entenderse sin relacionarlo con la aspiración popular a disponer de una sociedad civil donde disfrutar de un elevado grado de libertades individuales, capaz de oponerse a una estructura política donde los poderes fácticos utilizaban sus mecanismos caciquiles de dominación, frenando las imposiciones morales de la iglesia o del estado. Todo este movimiento fue el que confluyó en la lucha para la proclamación y defensa de la II República.

Una corriente similar. pero con mayor fuerza y, éxito. sucedió en gran parte del mundo occidental durante los años sesenta. La mejora de los métodos anticonceptivos, conjuntamente con la creación de un discurso emancipativo preparó lo que se conocería como la revolución sexual. Pero, ¿Cuál puede ser el contenido del concepto de revolución o libertad sexual?. Este último término puede explicarse como el reconocimiento público a utilizar, en condiciones de igualdad entre sexos, el propio cuerpo. con fines lúdicos, o cualesquiera que sean. De la misma manera que no puede explicarse la literatura sexual en los años veinte y trenta sin desvincularla del anhelo de libertades políticas, Y de combate contra las fuerzas reaccionarias, la liberación sexual no puede prescindir de la libertad individual, de rechazo de los dogmas de diferente naturaleza que imponen limitaciones al uso del propio cuerpo. La libertad sexual supone la no-aceptación de imposiciones culturales, muy especialmente las de orden religioso, (que no aceptan la plena propiedad del cuerpo de cada individuo. dado que todo coito debe tener Finalidades reproductivas), estatales (algunos gobiernos pretenden imponer sus directrices pro o contra natalistas) o incluso nacionalistas (en algunos casos, estos movimientos políticos, para preservar la pureza étnica no toleran la exogamia).

Es en este sentido que resulta necesario reivindicar la sexualidad como un indicador asociado estrechamente al grado de libertad individual y cotidiana de una sociedad. Más allá de la historia de género, demasiado obsesionada en ocasiones en su objeto de estudio para disponer de una visión global, y de los ensavos históricos sobre los hábitos sexuales del pasado, considero fundamental, para entender la sociedad de ayer y de hoy, relacionar la imagen de la sexualidad de alguna determinada sociedad, con el derecho a ser propietario de uno mismo, a ser ciudadano y ciudadana con derecho a ser libre.