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JOAN CORBALÁN

II. ¿Para qué sirve la historia, hoy?

F. El debate de las humanidades: balance y perspectivas

EDUCACIÓN, HISTORIA Y ENSEÑANZA SECUNDARIA

JOAN CORBALÁN

Creo que podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que en el conjunto de las Humanidades en la enseñanza LOGSE hubiera perdido muchísima importancia para el conjunto de la sociedad. En Catalunya, donde las competencias en educación han proporcionado un currículum muy diferente al que tiene el resto de Espanya, la LOGSE propone que en los crèditos variables (el equivalente una materia que se enseña 3 horas a la semana durante un trimestre, unas 35 horas) que "puede" elegir el alumnado se distribuyan de una manera porcentual muy interesente: un mínimo del 40 % de créditos referentes solo a matemáticas, tecnología y experimentales (3 areas); en el ámbito de las humanidades la cifra máxima es el 40 %, pero a repartir entre ciencias sociales, catalán, castellano, primer idioma estrangero, segundo idioma estrangero, cultura clásica, ética (7 materias más la religión que oficialmente no cuenta para esta distribución); para el ámbito de expresión (música, educación física y educación visual y plástica, es decir 3 àreas) como máximo pueden tener el 20 %. Si hacemos números estos nos muestran que las materias científico-técnicas ganan por paliza impresionante. ¿Cómo podemos potenciar las Humanidades si la ley no nos deja? ¿cómo podemos actuar para mejorar la situación? Difícil respuesta cuando es el mismo poder el que nos niega una igualdad en el trato, o sea igualdad de horas con las demás materias.

Hace ya unos cuantos meses se intentó revitalizar el campo de las Humanidades mediante un Decreto guvernamental, el "Decreto Aguirre"; los cambios que se proponían hacían referencia a ampliar el temario en algunos campos como la Historia de España y la Literatura Castellana... ¡con las mismas horas el profesorado de humanidades teníamos que hacer un temario mucho más extenso...! En el caso de la historia pienso que el resultado hubiera sido el de volver a enseñar como antes, memorizar fechas, nombres, batallas... ¿donde quedaba el espíritu de la LOGSE en el que se potenciaba y se desarrollaba el pensamiento del alumno/a?

"Gracias" a este proyecto entre algunos historiadores se desencadenó una agria discusión sobre el problema de qué historia "nacional" enseñar, sin entrar a considerar las condiciones, es decir el cómo enseñar. Pero para mejorar las humanidades hacen falta muchas más cosas que cambiar el temario. Hace falta que el profesorado de historia (y el de Humanidades en general) reciba una formación importantísima para poder atender la demanda de un grupo clase muy diferente al que se encontraba antes, hay que adaptarse a la nueva situación del grupo y de los individuos que la componen. Para ello se debería ofrecer cursos de didáctica de las ciencias sociales, formación interdisciplinar, recursos de actuación en el aula, cursos sobre las nuevas tecnologías y su aplicación en las ciencias sociales... Haría falta también un mayor contacto con el ámbito universitario y un acercamiento periódico al panorama historiográfico; la universidad y los institutos deberían estar en contacto permanente para aprender y actualizarse los unos de los otros.

Creo que hay que acabar con el típico tópico de que el nivel de los alumnos de la ESO es muy bajo, existen muchas opiniones que dicen que no disminuye el nivel (o los contenidos) se ha cambiado para poder favorecer otros aspectos. En todo caso los niveles los marcan los propios alumnos y el profesor o profesora. Lo que si ha cambiado, y es lo que tenemos que concienciarnos, es la forma de ver la enseñanza y, sobre todo, a los alumnos. Hace falta analizar muy seriamente cómo presentar las ciencias sociales en el aula con unos jóvenes que se encuentran en una fase de formación no sólo académica sino personal.

Tampoco estaría mal que que los historiadores como colectivo amplio y plural pudieran decir la suya ante los responsables políticos y, especialmente, ante los técnicos que nos dicen el qué, el cómo y el cuándo enseñar, pero donde tengamos cabida los historiadores que cada día estamos luchando en las aulas.