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Mesa S

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Juan Manuel Santana

Univ. de Las Palmas

Siguiendo las proyecciones que Peter Burke apuntaba en la primera edicin de Historia a Debate, creemos que la renovacin historiogrfica de los prximos aos, necesariamente, pasa por la periferia. La produccin historiogrfica de Amrica Latina que ya vena demostrando los primeros signos de recuperacin desde los aos sesenta, tiene su expansin ms importante en las dcadas de los ochenta y de los noventa.

En las ltimas dcadas han proliferado los artculos y libros, a los que habra que incorporar congresos, jornadas, workshops, etc., que nos proponen reflexionar acerca del estado de la historiografa en estos pases .

A pesar de presentar rasgos marcados de dependencia exterior, muestra un dinamismo que no ha sido todava suficientemente reconocido en los foros internacionales. Estn alcanzando un alto grado de inters, no slo por su intensa productividad, sino tambin por la calidad de la misma, al tiempo que evidencia la velocidad con la que los historiadores estn haciendo una relectura de buena parte de lo que se ha escrito en los ltimos treinta aos.

La inestabilidad poltica que ha sufrido Amrica Latina en el siglo XX ha ido produciendo diversas influencias en la teora de la historia, porque ha generado interrupciones acadmicas para volver a empezar donde se haba dejado.

En la actual historiografa, han tenido una gran significacin los cambios acaecidos tras el final de las dictaduras que seproducir en los aos ochenta, con la reconquista de la libertad de expresin, el final de la censura y el movimiento de los cuadros acadmicos. Su produccin historiogrfica no est apartada de las trayectorias histricas de otros pases. De este modo, a menudo las opciones epistemolgicas de uno u otro autor, reflejan en realidad, no solamente una perspectiva que podramos llamar cientfica, sino tambin un punto de partida para la accin poltica, ya sea que participe en los mbitos universitarios, las academias, consejos cientficos, o incluso milite en algn partido poltico.

Al estilo de los testimonios que se han vertido en varios textos por parte de historiadores europeos y norteamericanos, est empezando a difundirse una literatura en la que los propios hacedores de la historiografa cuentan a un entrevistador, que puede ser un periodista, un colega, o eventualmente un discpulo, los rasgos ms singulares de su formacin, las influencias recibidas, el porqu de sus obras y su opinin acerca de lo que la historia representa para l y la sociedad en que vive. Este tipo de produccin ayuda tambin a percibir los cambios ocurridos entre estos profesionales en el ltimo cuarto de siglo.

Son autores con un profundo cosmopolitismo, abiertos y receptivos a las influencias culturales forneas, lo que los enriquece en el descubrimiento de nuevas fuentes y la aplicacin de metodologas innovadoras; esto se debe en gran medida a historiadores que tuvieron que salir de sus pases, bien por exilio poltico o bien por cuestiones relacionadas con la falta de recursos. stos se formaron en los mejores centros extranjeros y muchos han vuelto a sus pases de origen y otros se quedaron en Europa o Estados Unidos, pero trabajando en temas relacionados con Amrica Latina.

Sin embargo, la primera crtica que podramos hacer a la historia de la historiografa latinoamericana es que sus desarrollos se han presentado casi siempre como corrientes autctonas y genuinas, lo que conecta con un cierto "ombliguismo", es decir, las formas de hacer historia estaran al margen de lo que se ha venido haciendo en el resto del mundo, o en el mejor de los casos, se apuntan unas influencias un tanto lejanas, pero cuyo resultado en este mbito es necesariamente diferente, lo que obliga a mantener unas clasificaciones distintas y distantes de las europeas. De este modo, se buscan concomitancias generacionales, "olvidando" resaltar una serie de aspectos que creemos que son los que determinan una postura historiogrfica. Se han establecido corrientes historiogrficas en clave poltica (su opcin en este terreno defina su trabajo), pensamos que se debe establecer en funcin de la filosofa de la historia que subyace implcita o explcitamente en cada planteamiento.

Desde el punto de vista interpretativo hay que esclarecer la filiacin historiogrfica, a travs del anlisis de algunos tpicos esenciales de la disciplina; seleccionando, entre otros, los siguientes: concepcin de historia, esquema interpretativo, mtodo, sujeto histrico, funcin del historiado; tratando de buscar un camino intermedio entre aquellas concepciones que pretenden ver en la historiografa latinoamericana una plasmacin idntica y sin personalidad de lo que se haca en los grandes centros productores de Europa y aquella que presenta dichos trabajos como autnomos y desarraigados, que cae en un chauvinismo estrecho y prepotente.

En general se han identificado dos grandes tendencias: la historiografa tradicional y la corriente econmica y social. La primera consiste en el estudio del hecho particular. sta centra el anlisis en los aspectos polticos de la historia, en "la epopeya del hroe nacional, los grandes hechos heroicos" los que han sido vistos como importantes en coyunturas especficas. La otra vertiente representada es ya contempornea y se identifica con concepciones introducidas por discpulos de Annales, sobre todo de la lnea braudeliana del tiempo largo (por oposicin al tiempo corto de los acontecimientos). Conciben la historia en forma ms abarcativa, puesto que trasciende el hecho particular. Integran su objeto de estudio en un conjunto ms amplio de elementos que se vinculan por medio de un anlisis de tipo estructural y por tanto ms lento; sta es la que se denomina "corriente econmico-social".

Ahora bien, la historiografa latinoamericana no puede estar aislada del modo en que se entiende la disciplina en el resto del mundo, ms an si tenemos en cuenta que dicha historia tampoco lo estuvo nunca. Por el contrario, siempre se procur, si no copiar, al menos tomar, de lo que entendan como modelo de civilizacin (esto es, fundamentalmente Europa) lo que serva para el progreso en todo sentido, entre esos "sentidos" encontramos la forma de hacer historia. En este caso particular estamos convencidos de que no se trata de una "copia", por la sencilla razn de que no existen dos historias iguales, ms an si hablamos de Amrica Latina frente a Europa. Sin embargo, vemos que a lo largo del desarrollo de la disciplina se han ido tomando ciertas lneas tericas europeas que nos permiten establecer correlaciones y hablar de influencias positivistas, del materialismo histrico, de la Escuela de Annales, etc. Por tanto, un primer objetivo es reconceptualizar y asimilar denominaciones locales con los grandes paradigmas mundiales.

La crisis historiogrfica de fin de siglo, est dejando huella tambin en Amrica Latina. Hoy existe poco debate poltico-ideolgico, lo que redunda en una ausencia de teoras, en favor de las metodologas empricas y la profesionalizacin, con una crisis de los paradigmas que anteriormente fueron fuertes. Algunos historiadores que en otra poca destacaron prximos al materialismo histrico, hoy los vemos haciendo ficcin y dudando que la historia sea algo ms. Sin embargo, hay atisbos optimistas que pueden y deben fortalecer terica y metodolgicamente el quehacer historiogrfico. Las influencias de la posmodernidad llegan a un continente que ni ha conocido ni conoce el capitalismo hiperdesarrollado, con sociedades de relativo bienestar social y opulencia, lo que cuestiona ms an muchos de los presupuestos de los grandes filsofos europeos de la posmodernidad . Existen autores que mantienen relaciones con los ms importantes centros historiogrficos internacionales y que trabajan sobre los temas ms actuales que estn en constante reconsideracin.