11 CONGRESO INTERNACIONAL "HISTORIA A DEBATE"
14-18 de julio de 1999
SANTIAGO DE COMPOSTELA
MESA REDONDA:
USOS POLITICOS DE LA HISTORIA D. Sexualidad, historia y polÃtica
Lic. Claudia Harrington
Universidad Nacional de RÃo Cuarto Córdoba, Argentina.
Las mujeres al igual que otros grupos sociales constituyeron organizaciones de acción colectiva con el objeto de lograr una serie de derechos y reivindicaciones que no habÃan gozado durante siglos. Bajo el impulso del feminismo el desarrollo de los estudios de la mujer comenzó a ganar terreno en los ámbitos académicos y a tener fuerte influencia en el ámbito público. La Historia de las Mujeres no sólo se constituÃa asà en una alternativa para construir el concepto de diferenciación, también implicaba un nuevo eje de reflexión polÃtico e ideológico, creador de conciencia y de defensa de los derechos femeninos.
Se trataba fundamentalmente de establecer los marcos para el logro de la igualdad de derechos y el fin de las discriminaciones. Y en tal sentido se construÃa un discurso desde las mujeres, sobre las mujeres y para las mujeres, discurso orientado a revertir una concepción biologista que fundamentaba la secular subordinación de la mujer, que buscaba romper el orden hegemónico prevaleciente a través de propuestas con un alto grado de significación polÃtica y de implicancia intelectual, de allà que una historia de las Mujeres era fundamental.
En este sentido, merece destacarse la reflexión de Joan Scott en cuanto que la Historia de las Mujeres tiene un fuerte fundamento polÃtico. Efectivamente, al mismo tiempo que la Segunda Ola del Feminismo cobraba fuerza, en el campo académico se producÃa el surgimiento de los Estudios de la -Mujer o Women's Studies, corriente intelectual cuyo objetivo fue democratizar espacios productores de conocimiento, en donde las mujeres eran excluidas tanto como sujetos como objetos de estudio. De allà que la Historia de las Mujeres fuese considerada en una doble vertiente: como fuente de conocimiento de la opresión jurÃdica, económica y polÃtica de la mujer y las formas de reacción femenina frente a estos modos de opresión y como expresión explÃcita en contra de la discriminación en el mundo académico. En consecuencia, se estaba frente a un reacomodamiento dinámico de la polÃtica de la producción del conocimiento y la polÃtica de defensa y establecimiento de los derechos de la mujer.
Uno de los aportes más importantes de este nuevo campo de estudio de la Historia fue, como sostiene Mary Nash, la afirmación de que la mujer tiene una historia, y que esta historia no puede considerarse como un conjunto de datos que se puedan incorporar a las categorÃas históricas tradicionales ni tampoco como simple contribución marginal a la supuesta historia definitiva. Que esta historia es diferenciable y por lo tanto merece ser analizada desde nuevas perspectivas que a su vez enriquezcan la historia de la experiencia humana.