Sesión 27/8/07

SEMINARIO HISTORIA A DEBATE DE LA CIUDAD DE MÉXICO (SEGUNDA SESIÓN)

Sede: Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Fecha: 27 de agosto de 2007, a las 10:00 hrs.

Auditorio: Javier Romero

Tema: ¿Qué es la Historia Inmediata en México, sus métodos y sus trabajos?

Aquellos miembros de la  red historiográfica HaD que quieran participar como ponentes han de enviar el título y un breve resumen de su intervención, antes del día 13 de agosto de 2007, al organizador del  Seminario ENAH-HaD, profesor Arturo Alonzo: alalonzo@prodigy.net.mx.

Sesión 19/7/07

Seminario “On line”

El jueves, 19 de julio de 2007, de 19 a 20 horas (en España), María Elvira Sagarzazu  (Universidad  de Rosario, Argentina), contestará a vuestras preguntas en tiempo real y también  a las que se remitan con antelación  por mail o a través del formulario web, desde  la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela.

Seminario

“La novela fictórica, un método para salvar del olvido la inolvidable vida de Mustafá de Cárdenas, sheij de los andalusíes (Túnez, siglo XVII).”

Informa

María Elvira Sagarzazu
Novelista, historiadora y traductora
(Universidad  de Rosario, Argentina)

CV

María Elvira Sagarzazu  ( Monte Caseros, Corrientes- Argentina, 1942) reside en Rosario. Historiadora , novelista, traductora.

 

Resumen curricular

Graduada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Rosario (1968).

Graduada  en la Escuela Árabe de Rosario (1981)

Graduada en Lengua Árabe en  el Dpto. de Lenguas Modernas de la UNR (1990).

 

Investigación histórica: desde 1978 ha tomado parte en diferentes proyectos y trabajos de campo institucionales ( Universidad de Lund, 1996;  CSIC-U. de Lund, Suecia, 1997; Universidad de Harvard, 2001)y autogestionados, realizados especialmente sobre población rural en ambas márgenes del río Uruguay (sobre territorio argentino, uruguayo y brasilero) para recolectar testimonios que permitan precisar en esa región los alcances culturales de la presencia de la arabidad, vehiculizada por la colonización española, a partir del siglo XVI.

Actividad académica (investigación y docencia): 1996- 1999 miembro del proyecto Goytisolo (Depto. Lenguas Romances,  Universidad de Lund, Suecia).

Docente del Instituto Superior del Magisterio de Rosario  (2005).

Investigadora visitante de la Universidad de Lund, 1996, 1997, 1998, 1999. Dictante de cursos, clases y conferencias sobre la arabidad colonial en la Argentina y conferenciante  invitada por las universidades de Baton Rouge (Louisiana, USA), Auckland (Nueva Zelandia), La Trobe (Australia), Bergen, Estocolmo, Gotenburgo y Linkjöping (Suecia); Helsinki, y Complutense de Madrid.

Becas de investigación: Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (1997), Crafoordska Stifelsens (1999), Universidad de Lund. Beca Hakan Olhsson de Humanidades (2004), de la Universidad de Lund, Suecia.

Ponente a congresos en Sevilla, Buenos Aires, Rosario, Zaghouan (Túnez) Lund y Monash (Australia).

 

Novelas publicadas:

Lucía Soledad, la comandante (Bruguera, Buenos Aires, 1985; 2ª.ed. Ovejero Martín, Rosario, 1999)

El Imposible reclamo de la eternidad (Cátedra, Madrid, 1987; Torres Agüero, Buenos Aires, 1988)

El exilio de la gacela, (Sudamericana, Buenos Aires, 1993)

La puerta del tiempo (Ovejero Martín, Rosario, 1998)

La guerra de los profetas (Ovejero Martín, Rosario, 2007)

Efecto tango (Ovejero Martín, Rosario) en prensa.

 

Premio Internacional de Novela Angel Guerra 1986 (España) con El Imposible reclamo de la eternidad ( Cátedra, 1987 y Torres Agüero Editores, 1988)

 

Ensayos publicados:

La conquista furtiva. Argentina y los hispanoárabes (Ovejero Martín Ed., Rosario, 2001.

La Argentina Encubierta. Informes sobre la otra identidad (Ovejero Martín Ed. Rosario, 2000.)

Cuando huye el siglo. Argentina y Suecia frente al Tercer Milenio ( co-autora I. Enkvist) Ovejero Martín Ed. Rosario- Universidad de Lund, 1999).

 

Traducciones:

Las mil y una noches. Traducción, estudio preliminar, notas y selección. Colección Clásica, Editorial Colihue, Buenos Aires, 2006.

Cuatro obras Kahlil Gibrán. Traducción, estudio preliminar, notas y selección. Colección Clásica, Editorial Colihue (en prensa)

 

Obras sobre M.E.Sagarzazu

Ensayos, publicaciones, tesinas y ponencias

Taleti, Antonia B.: “Cruces culturales. Presencia morisca en América”, Revista Alhucema de literatura y teatro, No. 17 enero-junio 2007, Granada (versión digital.:http: // perso. Wanadoo.es/emoball/alhucema

Espadas, Elizabeth: “Las innovaciones “fictóricas” de Magdalena Lasala”, Wesley Collage, Dover, Delaware, p.2.

Taleti, Antonia: “Ser morisco en traje de gaucho. Mirar a Oriente”. Alhucema – Revista de Teatro y Literatura, volumen I, Julio- Diciembre 2006, No. 16, p 167-171.

Aletta de Sylvas, Graciela – Taleti, Antonia: Itinerarios de lectura. La narrativa de María Elvira Sagarzazu (ensayo), Laborde ed., Rosario, 2003, 127 pp.

Eriksson, Gunilla: La Inquisición en las obras de M.Delibes, E.Larreta y M.E. Sagarzazu, tesina de licenciatura. Dpto. de Lenguas Romances, Universidad de Lund, Suecia, 2003, 87 pp.

Enkvist, Inger: “La sensibilidad moderna sobre un trasfondo histórico: la obra literaria de la novelista e historiadora M.E.Sagarzazu”, Revista de Estudios Literarios “Contexto”, Universidad de Los Andes, Táchira, Venezuela, 2001, pp. 177-189.

Aletta de Sylvas – Taleti, Antonia “Imágenes de Mujer en “La Puerta del Tiempo”, ponencia, Congreso de Rioplatinistas, Universidad de Gotenburgo (Suecia), Mayo 2000.

Asistirá a la Asamblea anual de ALDEEU (Asociación de Licenciados y Doctores Españoles en Estados Unidos, a realizarse en Ávila, 2-7 julio 2007) donde se presentarán ponencias sobre la novela fictórica.

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Resumen

“La novela fictórica, un método para salvar del olvido la inolvidable vida de Mustafá de Cárdenas, sheij de los andalusíes (Túnez, siglo XVII).”

 

 

La novela fictórica emplea un procedimiento que restaura o completa un espacio histórico que ha desaparecido de un contexto dado.

El procedimiento se inspira en las artes plásticas, donde la restauración de los sectores dañados de una obra no puede llevarse a cabo de manera totalmente creativa, sino después de un estudio que determine los materiales, tintes y demás, que fueron utilizados en la obra, atendiéndose igualmente a las características del estilo a fin de replicarlo en las partes pendientes de restauración.

Ahora bien, estos espacios dañados en la plástica no presentan todos los problemas que sí aparecen cuando la restauración se realiza en el terrero literario.

En primer lugar, las faltantes en plástica suelen ser sencillamente causadas por la manipulación humana o el tiempo, entendiendo por lo primero un trato poco adecuado a la fragilidad de la obra. Son conocidos los riesgos y cascaduras que ocurren en dedos, orejas, alas y narices de piezas de escultura; los desprendimientos de pintura en zonas donde originalmente se había acumulado más óleo u otro tipo de cobertura; los rasguños y cortes de hilo que el tiempo causa en los lienzos, etc.

También las restauraciones suelen descubrir, debajo del motivo visible, otros dibujos que luego fueron parcialmente borrados, alterados o repintados por encima con otro diseño. Y ahí tocamos un punto que acerca más la restauración a la fictoricidad literaria. Esas desapariciones pueden deberse sencillamente a un cambio de parecer del artista, basado en la estética, o bien responder a algo más político, si es que el artista sintió la necesidad de borrar algo por juzgarlo políticamente incorrecto.

En historia, este último caso es todo menos desconocido. La desaparición de actores y hechos del escenario histórico ha formado parte de un modo de narrar la historia orientado a presentar la realidad de acuerdo a determinados fines  e intereses. En la práctica narrativa de la historia, esto se realiza exponiendo, sugiriendo u ocultando ciertos aspectos o personajes, o llanamente haciéndolos desaparecer.

Tal nos ha parecido el caso de Mustafá de Cárdenas, sheik de los moriscos en el exilio de Túnez, en el siglo XVII, y alrededor de su existencia gira La puerta del tiempo (1989).  La vida de esta personalidad pública, exportador de aceite de oliva y almendras, traficante de armas y dueño de la primera finca comercial laboreada por esclavos negros en Túnez, presenta lagunas tan llamativas que, como historiadora sentí el deseo de hacer algo por ellas, y como novelista, no pude sustraerme a la fascinación de restaurarla, creando para ello un método capaz de completar la vida que silenciaron, quizá, los mismos a quienes el magnate andalusí había provisto de mercenarios y armas cuando lo necesitaron.

Esta ocurrencia de restaurar, tiene pues tanto de literaria como de algo más, pensando que la desaparición no fue sólo interpretada como un extravío involuntario de los documentos que debían atestiguar la existencia de Cárdenas. Y no lo fue, porque en la historia argentina de las últimas décadas, el problema de los desaparecidos nos abrió los ojos, ganando un lugar en el debate ideológico, ético e histórico. Dejando de lado ahora esos aspectos, con las desapariciones forzadas se inauguró una categoría ontológica.

Ni muerto, ni vivo: desaparecido.

A partir de esto, los datos sobre el hecho mismo de la desaparición de los desaparecidos, es decir, lo que ignoramos de ellos en ese marco, de algún modo, se volvió fictórico, porque ¿qué cabe decir de alguien que no está ni vivo ni muerto? Al desconocerse su destino, ciertos aspectos o segmentos de su existencia no podrán probarse, por lo que cuanto se diga en esa instancia no sería ni enteramente falso ni totalmente verdadero. Los perpetradores de ese delito jugaron precisamente esa carta. La desaparición fue una estrategia concebida para que realmente deje de preguntarse por el destino de las víctimas, a las que se llegó a ignorar hasta el punto en que muchos conciudadanos pusieron en duda esas desapariciones.

La restauración de ese período de la historia rioplatense no podrá hacerse con la facilidad con que en literatura se completan los datos que faltan de una biografía o crónica novelesca. Lo que diferencia fundamentalmente fictoricidad de historicidad es que lo fictórico actúa en el terreno literario y admite propuestas, es decir, hipótesis, una forma de creatividad para resolver los enigmas, mientras lo histórico se ancla en la carne y el hueso, o el cadáver, o sus cenizas, pero lo que llamamos enigma no existe, es sólo una realidad que se desconoce.

La temática que gira en torno a las ausencias forzosas admite sin duda un tratamiento  afín  al del enigma en las novelas de suspenso; pero lo que el concepto de fictoricidad añade se sale un poco de lo literario porque a la vez explora el enigma desde el mismo escenario que lo generó, que tiene existencia real, lo que sugirió suplantar parte del caudal imaginario por datos de esa realidad presente o restaurada.

La desaparición de personas es un hecho real, actual, y sucedió también en el pasado. Las revisiones históricas se ocupan de ellas. La fictoricidad aporta en este sentido un instrumento capaz de dar más volumen, de dar otra sustanciación en literatura al tratamiento de las lagunas históricas. No se contenta con rellenar los blancos de cualquier manera, sino que le interesa, y explora, las causas de la ausencia de testimonios al ir a reparar las faltantes, recurriendo a plasmar un grado de ficción que sea bien tolerado por el resto de la historia (conocida) de la que pudieran haber formado parte.

Se trata, pues, de una prótesis histórica, pero tan funcional y adaptada al cuerpo sobre el que se practica la operación, que no sólo le devuelva el movimiento, sino que al practicarse, no puedan distinguirse ni el dispositivo fictórico ni la sutura que lo adosó al resto. Y con este objetivo, algo de imaginación entra en juego, ya que en definitiva se trata de una técnica literaria, aunque recurra a la historia.

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Sesión 24/5/07

Seminario “On line”El jueves, 24 de mayo de 2007, de 19 a 20 horas (en España), Juan Andrés Bresciano  (Universidad  de la República, Montevideo, Uruguay), contestará a vuestras preguntas en tiempo real y también  a las que se remitan con antelación  por mail o a través del   formulario web, desde  la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela.

Seminario

“El retorno de las metanarrativas (1989-2005)”

Informa

Juan Andrés Bresciano
(Universidad  de la República, Montevideo, Uruguay)

CV

Juan Andrés Bresciano es Licenciado en Ciencias Históricas por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Universidad de la República, Montevideo, Uruguay) y doctorando de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Se desempeña como Profesor Adjunto de Técnicas de la investigación histórica y como Asistente de Teoría y Metodología de la Historia en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, anteriormente referida.

Entre sus publicaciones, figuran: “La investigación histórica y las nuevas tecnologías” (2000); “Los enfoques macrohistóricos y sus aportes recientes” (2003); “Los medios informáticos en la investigación humanística” (2005).

El retorno de las metanarrativas (1989-2005)

 

Los relatos que ofrecen una explicación global del sentido del devenir humano, constituyen la manifestación más clásica del pensamiento filosófico-histórico. Rechazados por la mayor parte de la Historiografía académica del siglo XX, algunos de estos metarrelatos intentaron transformarse en verdaderos modelos teóricos de corte científico-social. En las últimas décadas, las metanarrativas han perdido credibilidad a nivel colectivo, particularmente las asociadas a las grandes ideologías emancipatorias nacidas en el siglo XIX.

En un contexto tan poco propicio a los discursos totalizadores, surge una propuesta diferente, que los reivindica a partir de nuevas bases. En 1989 –año tan significativo en la crisis de credibilidad de los metarrelatos- David Christian, historiador de origen norteamericano, ofrece un curso universitario en el que analiza a la historia humana como una fase más de un proceso evolutivo que opera en diversas escalas espacio-temporales.  Este investigador plantea una verdadera “narración maestra”, la Gran Historia (Big History), que integra en un único esquema interpretativo la evolución del Universo, de la vida y de la cultura. Por la naturaleza de su objeto de estudio, la Big History se diferencia de la Historia Universal tradicional, pero también se distingue de la Historia Global oMundial, a pesar de que tendría con esta última un mayor grado de afinidad. En la década del noventa, se desarrollan nuevos metarrelatos inspirados en el modelo de Christian. De hecho, la idea de articular en un mismo discurso la historia humana con la historia biológica, la geológica y la cósmica. entusiasma a autores de diversa procedencia y formación, tales como Johan Goudsblom, Fred Spier y William H. McNeill.

La presente ponencia se propone analizar las metanarrativas inspiradas en la Big History, determinado: (i) las características generales que presentan todas ellas; (ii) las características específicas de cada una en particular; (iii) las características diferenciales que pautan la originalidad de estos nuevos metarrelatos con respecto a los clásicos

El retorno de las metanarrativas (1989-2005)

 

 

Juan Andrés Bresciano

Universidad de la República, Montevideo, Uruguay.

  1. Introducción

 

Las metanarrativas, en cuanto relatos que ofrecen una explicación sobre el sentido último del devenir humano universal, constituyen manifestaciones propias de la reflexión historiosófica. Ya sea en sus formulaciones premodernas de corte religioso (providencialismo judeo-cristiano) o en sus expresiones más clásicas de carácter filosófico (idealismo dialéctico, materialismo histórico, positivismo y evolucionismo), las metanarrativas han sido objeto de crítica, análisis y debate, de manera recurrente, aún cuando algunas de ellas hayan intentado adoptar una formulación historiográfica de carácter científico. Jean-François Lyotard en su conocida obra, La condición postmoderna, constata la pérdida de credibilidad de los metarrelatos, en el último tercio del siglo XIX:

 

“Se puede ver en esta decadencia de los relatos un efecto del auge de las técnicas y     tecnologías a partir de la Segunda Guerra Mundial, que ha puesto el acento sobre los medios de la acción más que sobre sus fines; o bien el del redespliegue del capitalismo liberal avanzado tras su repliegue bajo la protección del keynesianismo durante los años 1930-1960; auge que ha eliminado la alternativa comunista y que ha revalorizado el disfrute individual de bienes y servicios.”[1]

 

A esta pérdida de credibilidad a nivel social, se suma la desconfianza que las metanarrativas generan entre buena parte de los historiadores académicos, quienes las consideran meras expresiones de una especulación sin base empírica. Sin embargo, el propósito de generar un relato totalizador a partir de un modelo teórico de carácter científico, subsiste en algunos autores y corrientes, y renace, curiosamente, en la última década del siglo pasado. A partir de 1989 –año que parecería marcar el fin de la credibilidad de varios metarrelatos- se publican un conjunto diverso de obras que, desde una perspectiva científico-social, pretenden desarrollar un modelo explicativo de la totalidad de la historia humana. Por su magnitud, se trata de una temática que podría considerarse inabordable, y propensa a fomentar la especulación filosófico-histórica, más que la investigación académica rigurosa. Sin embargo, los autores que implementan esta clase de trabajos, definen con precisión qué objeto estudian y qué objetivos persiguen. En lo que respecto al objeto de estudio, propiamente dicho, no sólo explicitan en qué consiste, sino que también lo diferencian de otros superficialmente semejantes, con los que podría confundirse. En tal sentido, desde un principio resulta claro que no pretenden desarrollar:

 

(i)                  Una Historia Universal tradicional que se base en una exposición diacrónica minuciosa, y que refiera y analice la totalidad de los procesos globales, regionales y locales, desde la aparición del hombre hasta el presente.

(ii)                Una Historia Mundial/Global (Global/World History) que analice los cambios estructurales profundos que operan a escala planetaria, y que adopte como unidad de análisis al propio sistema mundial y no a los subsistemas que lo integran.

 

Aunque algunos autores del período señalado tienen un contacto estrecho con la Global/World History, intentan implementar, sin embargo, dos modalidades parcialmente distintas:

 

(i)                  Una Gran Historia (Big History) que estudie la totalidad de la historia humana como expresión de un proceso evolutivo que opera en escala cultural, biológica, planetaria y cósmica.

(ii)                Una Gran Teoría (Big Theory) que explique las grandes transformaciones socio-históricas, a partir de un modelo nomológico explícito, basado en leyes o en regularidades que pueden expresarse, eventualmente, en un lenguaje matemático.[2]

 

De estas dos modalidades, es la primera la que resulta más propensa al desarrollo de una auténtica metanarrativa. Los partidarios de la Big Theory, rechazan a la narración como instrumento organizativo y expositivo de los grandes procesos que pautan el devenir humano, y estructuran su discurso a partir del enunciado de generalizaciones macrohistóricas, y del análisis de las pruebas empíricas que validan tales generalizaciones. Los autores asociados a la Big History, también parten de un modelo teórico explicito, pero lo formulan progresivamente, a partir de la narración explicativa de las fases que articulan el desarrollo histórico universal. Asimismo, hacen de dicho desarrollo su objeto de estudio primario. Si bien no son los únicos que cultivan el metarrelato, sus obras se basan en supuestos teóricos comunes que permiten un análisis conjunto. Por tal motivo, la presente ponencia se propone identificar y describir: (i) las características generales que definen a las metanarrativas asociadas a la Big History; (ii) las características específicas de los metarrelatos de los principales autores de dicha corriente; (iii) las características diferenciales que pautan la originalidad de estas nuevas metanarrativas con respecto a las clásicas.

 

  1. La génesis de la Big History

 

El nacimiento de esta modalidad historiográfica, responde  a una iniciativa particular de David Christian. Este autor de origen norteamericano, posee una extensa trayectoria como docente e investigador. Luego de doctorarse en la Universidad de Oxford, en 1974, se  desempeña durante un cuarto de siglo como docente en la Universidad Macquaire en Sidney; en 2001 se traslada a la Universidad de San Diego (California), en la cual permanece hasta el presente. En su condición de especialista en la Historia de Rusia y de la UniónSoviética, Christian publica varias obras durante la década del ochenta, relacionadas con la vida social y material del campesinado ruso en el siglo XIX. En 1998 da a conocer una historia del Asia Interior, que constituye un estudio sinóptico de regiones geoculturales diversas. Sin embargo, su proyección en el ámbito académico internacional no se debe a sus trabajos monográficos, sino a un curso universitario que implementa por primera vez en 1989 y que se convierte en el primer modelo de la Big History. Al respecto, el propio Christian señala:

 

“Empezó siendo un ciclo de charlas en un curso experimental de historia en la Universidad Macquaire de Sidney. El objetivo del curso era comprobar si se podía y más en el mundo moderno, contar una historia coherente sobre el pasado a distintas escalas, que empezara literalmente por el origen del universo y terminara en la actualidad. Dadas las convenciones imperantes en los departamentos de historia, era una auténtica impertinencia. Pero la idea resultó sorprendentemente factible, incluso más interesante de lo que había supuesto al principio.”[3]

 

En el año 1991, este autor decide publicar un ensayo de carácter teórico en el que argumenta a favor del cultivo de una Big History, al tiempo que responde a las críticas y objeciones que su proyecto genera. Sin embargo, recién en el año 2004, aparece su obra de mayor relevancia, Mapas del Tiempo, en la que desarrolla detenidamente los contenidos presentes en el curso original, y recibe, en reconocimiento a su labor, el premio anual 2005 de la World Historical Association.

 

A pesar de su carácter pionero, el curso universitario de Christian no es el único en su género. Al fin de la década del ochenta, John Mears, docente de la Universidad Metodista del Sur, en Texas, dicta una asignatura de similar contenido. Lo mismo hará, posteriormente, el historiador norteamericano Edmund Burke III, en la Universidad de Santa Cruz, en California. En la década del noventa, los cursos se multiplican en la en las universidades australianas, particularmente en Melbourne, Camberra y Perth.[4] Sin embargo, la recepción más significativa de la propuesta de Christian, tiene lugar en la Universidad de Amsterdam. En 1992, Johan Goudsblom, investigador y docente de dicha institución, viaja a Sidney y se familiariza con los contenidos de la nueva asignatura que dicta Christian. A su regreso a Holanda, decide implementar un curso análogo, pero lo organiza a partir de un modelo explicativo propio, fruto de décadas de trabajo investigativo. Goudsblom, no procede del campo de la Historia sino de la Sociología. Sus primeros estudios académicos los lleva a cabo en la Universidad Wesleyan, en Estados Unidos, mientras que su doctorado en Psicología Social, lo realiza en Holanda. Obtiene su título en 1960, con una tesis sobre “Nihilismo y Cultura”. En los años siguientes, transita por Princeton y por Berkeley, hasta que en 1968 se convierte en profesor titular en la Universidad de Amsterdam. Muy influido por la obra de Norbert Elías, Goudsblom cultiva la Sociología histórica como integrante de Instituto de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales y Humanidades de la referida Universidad. El mismo año que visita a Christian (1992), aparece uno de sus libros más afamados: Fuego y civilización. Desde 1993 hasta 1996, implementa, junto con Fred Spier, el curso anteriormente referido, que tiene una exitosa acogida tanto en el ámbito docente como en el estudiantil. Sus ideas sobre la Big History, se plasman, en forma sistemática, en dos obras mayores, publicadas en coautoría y que no han sido traducidas al español: The Course of Human History. Economic Growth, Social Proccess and Civilization.(1996) y Mappae Mundi. Humans and their Habitats in a Long-Term Socio-Ecological Perspective (2002).

 

En 1996 Goudsblom se retira de la docencia, y se hace cargo del curso su colaborador, Fred Spier, quien había contribuído significativamente en el diseño del programa, así como en la implementación de la nueva asignatura.[5] La trayectoria de Spier difiere significativamente de la de Christian o la de Goudsblom. En 1970 finaliza una maestría en bioquímica, especializándose en ingeniería genética. Posteriormente, preocupado por cuestiones ambientales, trabaja en una granja ecológica y viaja por el Medio Orienta, la India y África. A comienzos de los años ochenta, inicia sus estudios doctorales en el campo de la Antropología, y se dedica a investigar las relaciones entre religión y ecología en una comunidad de campesinos de los Andes peruanos. De regreso en Amsterdam, se vincula con Goudsblom, y como se indicó anteriormente, juntos trabajan en la organización de un curso sobre la Big History.[6] En 1997, cuando asume plenamente el dictado de la nueva materia, Spier publica un texto que recibe una amplia difusión (aunque aún no ha sido traducido al español): The Structure of Big History. From the Big Bang until today. Dado que la obra cumbre de Christian recién aparecería en el 2004, el libro de Spier se convierte, durante algunos años, en un referente ineludible para los interesados en la temática, ya que expone con detalle los contenidos del curso homónimo y teoriza sobre sus fundamentos. Los respaldos académicos que recibe este nuevo enfoque, se multiplican en el segundo lustro de la década del noventa. [7]Uno de los apoyos de mayor relevancia procede de un afamado historiador de origen canadiense. Se trata de William H. McNeill, quien en 1996 recibe el Premio Erasmo y decide donar la mitad de dinero al proyecto que venían impulsando Goudsblom y Spier. Sin lugar a dudas, McNeill es uno de los representantes más notables de laWorld History. Nacido en Vancouver en 1917, se traslada con su familia a Estados Unidos, donde cursa sus estudios universitarios. Luego de doctorarse, en 1947, se integra como docente a la Universidad de Chicago, en la que enseña e investiga hasta retirarse. Su voluminosa producción académica se convierte en un verdadero referente para los investigadores que aplican enfoques macrohistóricos. Entre sus obras más destacadas, figuran: El ascenso de Occidente (1963); Plagas y pueblos (1976); La búsqueda del poder. Tecnología, fuerzas armadas y sociedad (1982); Las redes humanas (2003). Este último libro (cuya autoría comparte con su hijo, el historiador J. R. McNeill), responde, en cierta medida, al modelo de la Big History. Debe tenerse presente que tanto Goudsblom como Spier mantienen estrecho contacto con McNeill a lo largo de la década del noventa. Asimismo, es el propio McNeill quien prologa el libro más reciente de Christian, con expresiones particularmente elogiosas:

 

“Mapas del tiempo reúne la historia natural y la historia humana en una narración única, grandiosa y comprensible. Es una gran hazaña, semejante a la que protagonizó Isaac Newton en el siglo XVII cuando unió los cielos y la tierra bajo las leyes uniformes del movimiento; incluso diría que se parece más a la que realizó Darwin en el siglo XIX al agrupar a la especie humana y otras formas de vida en un único proceso evolutivo.” [8]

 

  1. Cuatro perspectivas distintas de la Big History

 

Las obras de Christian, Goudsblom, Spier y McNeill, constituyen ejemplos de una nueva clase de metanarrativa, que se desarrolla a fines del siglo XX y comienzos del XXI. No son los únicos ejemplos, pero sí los más significativos. Si bien las formaciones de estos autores resultan diversas, sus trayectorias confluyen en un momento histórico determinando, y generan un enfoque macrohistórico original. Por tal motivo, el análisis que se propone en el presente trabajo, se centrará en la producción reciente de estos cuatro autores, a fin de  identificar sus aportes específicos al tema.

 

3.1. David Christian: los mapas del tiempo.

 

Desde que comienza a impartir sus cursos sobre la Big History, Christian enfrenta el desafío de fundamentar, tanto desde un punto de vista teórico como metodológico, una propuesta que resulta innovadora en varios aspectos. La utilización de escalas que superan los límites espacio-temporales más clásicos, y el análisis de la historia humana como una continuación de la historia biológica, geológica y cósmica, suscitan cuestionamientos a los que el autor intenta responder en diversos textos. En un verdadero ejercicio de reflexión historiográfica, Christian enumera las objeciones que se formulan con respecto a su proyecto:

 

(i)                  Los autores que cultivan la Macrohistoria,. tienden a enunciar generalizaciones vacías, y descuidan singularidades que pueden ser relevantes. Al mismo tiempo, la información que deberían utilizar para poder generalizar a partir de un sólido fundamento empírico, supera toda capacidad de asimilación crítica. Si estos investigadores trabajan en forma independiente, deben recurrir a un número elevado de fuentes secundarias, y aún así las posibilidades de relevar exhaustivamente el universo heurístico que sus generalizaciones requieren, resultan bastante reducidas.[9]

 

(ii)                El enfoque que propone Christian opera en escalas temporales que trascienden las fronteras de la historia humana e incursionan en la historia natural.  Se precisa, por lo tanto, una integración de saberes que trasciende las posibilidades del investigador individual, ya que un historiador no puede ser experto en Biología, Geología y Astrofísica.[10]

 

(iii)               La Big History en cuanto metanarrativa tiende a marginar las historias alternativas y fragmentarias, de minorías, de grupos, de etnias, de regiones y de naciones. Tales historias dan cuenta de la riqueza y de la complejidad de la experiencia humana.[11]

 

(iv)              Los metarrelatos como los que formula el autor: (a) aunque pretenden ser universales, responden a una visión de la historia que se construye desde el presente (y a partir de intereses particulares); (b) presentan su análisis del desarrollo humano como el único posible, y descartan cualquier enfoque alternativo.[12]

 

Antes estos señalamientos críticos, Christian expone sus propios argumentos, que podían sintetizarse del siguiente modo:

 

(i)                  Los análisis macrohistóricos no descuidan las singularidades significativas, sino que sólo consideran las que se desarrollan en amplias escalas espacio-temporales. Las singularidades que pueden resultar decisivas desde una perspectiva microhistórica, quizás sean irrelevantes desde un plano macrohistórico. Las generalizaciones que se formulan entonces, no carecen del adecuado fundamento empírico: los datos probatorios son siempre una construcción metodológica-técnica que parte de un modelo interpretativo específico. Si este modelo utiliza macroescalas, las clases de datos que demanda son muy distintos a los que emplean microescalas. Por otra parte, la observación macrohistórica permite identificar objetos y fenómenos que no resultan perceptibles si se reducen las escalas:

 

“Conforme ampliamos la ventana por la que observamos el pasado, los rasgos del paisaje conocido que antaño nos parecían demasiado grandes para encajar en él se perciben ahora en su totalidad. Además de las aldeas y carreteras de las historias nacionales y locales, empezamos a ver ahora los continentes y océanos del pasado. […] Así pues, no es verdad que la historia se vuelva vacía en las escalas grandes. Los objetos conocidos podrán desvanecerse, pero a cambio aparecen otros objetos y problemas, no menos importantes. Y su presencia no puede sino enriquecer la disciplina.”[13]

 

(ii)          La adopción de perspectivas interdisciplinarias no constituye una práctica extraña al historiador: el diálogo fecundo con otras Ciencias Sociales configura una característica incuestionable del desarrollo de la Historiografía, particularmente en la segunda mitad del siglo XX. La apertura a los aportes que podrían brindar las Ciencias Naturales, profundiza una tradición que ya existe:

 

“Para entender lo que es característico de la historia humana hay que saber aproximadamente cómo enfocaría la cuestión un biólogo o un geólogo. No podemos volvernos biólogos ni geólogos y nuestro enfoque de la biología y la geología tendrá límites, pero debemos aprovechar como mejor sepamos la experiencia de los especialistas en otras materias Y tenemos mucho que aprender de sus puntos de vista sobre el pasado.”[14]

 

(iii)   La Big History no pretende constituirse en una metanarrativa tradicional: no  ofrece una explicación trascendente de la totalidad de la experiencia humana, en la que se integren las historias desagregadas. Tan sólo intenta generar una percepción de dicha experiencia, a partir de escalas espacio-temporales que la trascienden, dando lugar a una nueva clase de relato:

 

“Los relatos parecen inevitables cuando miramos al pasado utilizando escalas grandes y, desde luego, estarán moldeados por los intereses contemporáneos. Sin embargo, es un error rechazar los macrorrelatos, por grandes que parezcan. […] Podemos adaptarlos, pero nunca podremos desterrarlos. […] Por debajo de la superficie del conocimiento moderno existe ya un ‘mito de la creación moderno’. Existe con una forma peligrosa, como fragmentos de conocimiento mal expresado y mal comprendidos que cuestionan las versiones tradicionales de la realidad pero no se han integrado para dar una nueva imagen de dicha realidad. Sólo cuando un mito de creación moderno proporcione una historia coherente será realmente posible dar el siguiente paso: criticarlo, deconstruirlo y quizás mejorarlo.”[15]

 

(iv)  A diferencia de las metanarrativas clásicas que pretendían alcanzar una explicación omnicomprensiva y definitiva de la Historia (en algunos casos, a partir de leyes científicas), Christian plantea un metarrelato que ofrece una visión posible de la Historia, pero que no excluye otras. Aunque se basa en un modelo científico, no cae por ello en el culto cientificista. Por el contrario, considera a los modelos científicos como “mitos modernos”,  ya que cumplen las mismas funciones que los mitos antiguos tenían en las sociedades tradicionales:

 

“[…] todas las versiones de la realidad son provisionales. […] Las descripciones absolutas de la realidad son imposibles, innecesarias y demasiado costosas para los organismos que aprenden, incluidos los humanos. Pero las descripciones accesibles son indispensables. […] Un mito de creación moderno no necesita excusarse por ser local. Debe empezar por el conocimiento moderno y por preguntas modernas, porque está destinado a personas que viven en el mundo moderno. Necesitamos comprender nuestro universo aunque estemos seguros de que este anhelo no se cumplirá nunca. Así pues, lo más convincente que podemos decir sobre la verdad de un mito de creación moderno es que presenta una versión unificada del origen desde la perspectiva de principios del siglo XXI. [16]

 

Luego de fundamentar la pertinencia de su propuesta, el autor plantea los propósitos de su metanarrativa. El propio título de su obra más conocida, Mapas del tiempo, pone de manifiesto un objetivo primordial: cartografiar el cambio en las diversas escalas espacio-temporales, con el fin de comprender las reglas específicas que lo rigen en cada una de dichas escalas:

 

“El tema de una historia a todas las escalas es explicar cómo pueden existir estas entidades, cómo nacen, evolucionan y al final perecen. Como es lógico, cada escala tiene sus propias reglas –químicas en el caso de las moléculas, biológicas en el caso de los microbios-, pero la sorpresa es que algunos principios transformacionales subyacentes podría ser universales. […] Así pues, un tema fundamental de la gran historia será la variación de las reglas de transformación en las diferentes escalas, a pesar de las semejanzas que hay en la esencia de todo cambio. La historia humana es distinta de la historia cosmológica, pero no es totalmente distinta.” [17]

 

El metarrelato se constituye, entonces, como una sucesión acumulativa de fases que deben cartografiarse con instrumentos distintos, ya que en cada fase:

 

(i)      Prevalecen escalas espacio-temporales específicas.

(ii)    Surgen objetos característicos, que no podrían haberse originado en fases previas.

(iii)    Existen reglas que establecen: (a) un conjunto de determinaciones iniciales que hacen posible la aparición de dichos objetos; (b) un conjunto de límites estructurales que determinan el grado de complejidad que pueden alcanzar.

(iv)   Existen reglas de transformación que especifican las condiciones que se deben de cumplir para que se superen las determinaciones iniciales y los límites estructurales, y emerja así una nueva etapa del desarrollo histórico-universal.

 

La caracterización de cada fase del metarrelato de Christian, se efectúa a partir de estos cuatro aspectos, ya sea que dichas fases se relacionen con el devenir cósmico, geológico, biológico o cultural. Resultaría una tarea desproporcionada documentar la forma en que tal caracterización opera en cada etapa. Tan sólo a modo de ejemplo, se transcriben tres citas que ilustran el modo en que el autor presenta escalas, objetos y regularidades, en períodos muy distintas. La primera cita involucra a la historia cósmica:

 

“Hace 13.000 millones de años no había nada. Ni siquiera había vacío. No existían el tiempo y el espacio. En esa nada se produjo de pronto una explosión y en una fracción de segundo aparecieron cosas. […] Durante una billonésima de segundo [el universo] se expandió a una velocidad superior a la de la luz y de tener el tamaño de un átomo pasó a tener el de una galaxia. La velocidad de expansión se redujo, pero el universo siguió expandiéndose y aún se expande en nuestros días. Al dilatarse el universo, su temperatura descendió.”[18]

“Del violento flujo del universo primitivo surgieron entidades concretas –protones, neutrones, fotones, electrones- y fuerzas definidas, a saber, la fuerza nuclear fuerte, la fuerza nuclear débil, la gravitatoria y la electromagnética. Cuando hubieron transcurrido unos cientos de miles de años, el universo estuvo lo bastante frío para que los protones y los electrones formaran átomos estables; y la materia del universo se volvió eléctricamente neutra. En consecuencia cesó la interacción continua de la materia y la energía, y la radiación fluyó libremente por el universo.”[19]

 

La segunda cita se vincula con una de las etapas de la historia biológica, y también demuestra la forma en que se articulan escalas espacio-temporales, objetos y regularidades:

 

“Los procesos evolutivos, en el curso de casi 4.000 millones de años, han generado toda la diversidad biológica que vemos actualmente en la Tierra. […] Conforme evolucionaba la vida, evolucionaba el planeta y los dos procesos se interrelacionaban en muchos momentos. Los organismos vivos produjeron rocas carboníferas y una atmósfera fecunda en oxígeno. Al mismo tiempo, los procesos de la tectónica de placas formaban y reformaban lentamente la superficie de la Tierra y sus modelos climatológicos de tal manera que aceleraban o frenaban la velocidad del cambio evolutivo, aunque los acontecimientos violentos como la caída de meteoritos y las erupciones volcánicas desviaban ocasionalmente la trayectoria de la evolución en regiones localizadas. La biosfera y la Tierra evolucionaron juntas como partes de un complejo sistema interrelacionado.

Dentro de este sistema en cambio incesante, las unidades biológicas básicas son las especies concretas. Cada una tiene su historia propia, regida por las especies concretas. La historia de cada especie está determinada sobre todo por el nicho concreto de la especie en cuestión, por su forma de extraer recursos (incluida la comida) del medio. Con el tiempo, el nicho de la especie podría alterarse de manera más o menos perceptible y las alteraciones podrían afectar a la población. La historia de cada especie está determinada en buena medida por estas fluctuaciones numéricas, que a su vez dependen de los cambios del medio y de la forma de explotarlo de cada especie. Las poblaciones cambian siguiendo unas pautas características cuya observación es una forma de estudiar la historia de las especies vivas en general y la de la nuestra en particular. [20]

 

Finalmente, esta tercera cita da cuenta de la conjugación de escalas, objetos y “reglas de transformación”, en una de las fases en que el autor divide la historia humana, a saber, la de la formación de la primer red global de intercambios:

 

“Durante dos largos ciclos mathusianos, el primero hasta el siglo XIV, el segundo hasta el XVII, hubo un aumento sostenido y acelerado de los índices de acumulación en las principales regiones de civilización agraria. En estas regiones centrales aumentó también de manera apreciable la comercialización, sobre todo a raíz de la aparición, en el siglo XVI, de una red global de intercambios. En ciertas regiones, como la China de Song o la Europa de principios del siglo XVI, la comercialización condujo a la aparición de políticas más comprometidas con las formas comerciales de riqueza que son las exactoras. En suma: en algunas regiones empezaron a aparecer lo que podríamos llamar estados capitalistas y los mercados mundiales se ampliaron y adquirieron más cohesión.

No obstante, no hubo cambios revolucionarios en este período. En lo que se refiere al siglo XVIII, no sería desacertado decir que las estructuras políticas dominantes del naciente sistema mundial eran todavía más exactoras que capitalistas. A pesar de los elevados niveles de comercialización que encontramos en muchas regiones, los gobiernos más poderosos seguían siendo tradicionales por su actitud y por su política económica y social. Puede que el signo más claro de continuidad con el pasado fuera el hecho de que Asia siguiera siendo el centro del sistema mundial, algo que los historiadores no han entendido plenamente hasta los últimos años. […]

Así pues, en el siglo XVIII había un sistema global en el que seguían dominando las estructuras tributarias tradicionales. Sin embargo, todas las regiones del sistema estaban ya en extremo mercantilizadas, a consecuencia de un largo y acelerado proceso de acumulación de conocimientos y recursos, sobre todo recursos materiales. Además, en algunas regiones, en particular en Europa, las estructuras capitalistas tenían poder suficiente para dominar las estructuras del estado y la política del gobierno, y algunas de estas estructuras estatales neocapitalistas tenían fuerza suficiente para enfrentarse militarmente a grandes estados exactores. Esta combinación –sistema mundial sumamente mercantilizado y regiones con estructuras políticas en transformación- fue el requisito que hizo falta para la rápida formación de todo un sistema mundial impulsado por las dinámicas necesidades del capitalismo.” [21]

 

3.2. Johan Goudsblom: los regímenes socio-ecológicos.

 

Al igual que Christian, Goudsblom comienza la presentación de su enfoque, analizando los fundamentos teórico-metodológicos que harían posible, en su opinión, una metanarrativa científica. Rechaza, en primera instancia, la naturaleza especulativa de los grandes sistemas filosófico-históricos del siglo XIX, y propone dos requisitos fundamentales para construir un modelo que responda a las exigencias de las Ciencias Sociales del siglo XX: un sólido fundamento empírico que permita verificar las afirmaciones de carácter general, y un modelo teórico explícito, congruente, consistente y operativo, que organice e interprete la evidencia fáctica que el investigador releva. Por ende, Goudsblom rechaza tanto la erudición vana como la especulación vacía, y se muestra partidario de un trabajo orientado a la recolección de evidencias que ratifiquen o rectifiquen proposiciones explicativas de carácter genérico. [22]

 

El proyecto del autor trasciende los límites disciplinarios. Por su propia formación, Goudsblom considera que su propuesta interpretativa debe articular los aportes de la Sociología (ya que se interesa por las relaciones “inter-humanas”) los de la Ecología (puesto que se preocupa por los vínculos entre los seres humanos y el mundo “extra-humano”) y los de la Psicología (debido a que también considera relevantes a los factores “intra-humanos”: motivaciones, sentimientos, etc.).[23] La articulación de estos tres aspectos (inter-humanos, extra-humanos e intra-humanos), dan origen a la construcción conceptual más significativa de su modelo: los regímenes socio-ecológicos. Al respecto, afirma:

 

“La historia humana no se puede separar de la historia del medio ambiente; la historia del medio ambiente se compone en gran medida de las relaciones coevolutivas entre los humanos y otras formas de vida. Con un ritmo acelerado, la vida humana ha afectado … a otras formas de vida,  con repercusiones para la vida humana misma que eran impredecibles e inevitables.”[24]

 

Según este planteo, no se puede analizar la organización social de una comunidad histórica determinada, si no se tiene en cuenta la forma en que obtiene, acumula y transforma materia y energía del medio ambiente que habita. Asimismo, las modificaciones de dicho medio se tornan ininteligibles, si se consideran los efectos de la acción humana en los cambios climáticos y biológicos de. En otros términos, la Historia de la Humanidad no resulta comprensible si se la escinde de la Historia planetaria, al tiempo que esta última, en los milenios recientes se tornaría inexplicable sin la primera.

 

Goudsblom enuncia un segundo supuesto teórico que resulta crucial para la formulación de su metanarrativa: el desarrollo socio-cultural constituye la continuación de la propia evolución biológica, a partir de otros medios. Sostiene al respecto que los procesos sociales y ecológicos no sólo se encuentran interrelacionados, sino que la Historia humana debe ser entendida como Historia natural, ya que responde, en esencia, a mecanismos evolutivos análogos.[25] Por tal razón, considera dos factores básicos: el crecimiento extensivo de las especies y el crecimiento intensivo. El primero se manifiesta en la extensión de la biomasa de una especie determinada, y se calcula en función del número de individuos de cada especie y su grado de proyección planetaria. El segundo factor consiste en el crecimiento intensivo, definido como la capacidad de una comunidad biológica para obtener materia y energía del medio ambiente que habita. El indicador que pondera este crecimiento no es otro que el monto de energía disponible por individuo. Según Goudsblom, el crecimiento intensivo se genera cuando nacen nuevas estrategias para disponer de mayores cantidades de materia y de energía, y cuando se utilizan nuevos sistemas para almacenarlas y transformarlas.[26] El crecimiento intensivo, se expresa, a su vez, en tres procesos de relevancia equiparable: (i) tecnificación (control creciente sobre la materia y la energía que procede del medio ambiente no humano); (ii) organización (control creciente sobre las relaciones entre los grupos humanos; (iii) civilización (control creciente de los individuos sobre sus motivaciones y sentimientos).[27]

 

Postula el autor que el crecimiento intensivo resulta un factor determinante para el crecimiento extensivo. Cualquier modificación que afecte al primero, potencia necesariamente al segundo. De esta forma, la historia humana se presenta como el resultado de la sucesión de diversas estrategias acumulativas de crecimiento en intensidad. Cada transformación sustancial en el modo en que los hombres controlan la materia y la energía y la distribuyen entre ellos, genera un nuevo régimen socio-ecológico, y cada nuevo régimen propicia una forma específica de crecimiento en extensión:

 

(i)                  El control del fuego permite a los grupos humanos diversificar sus insumos alimenticios y expandirse a nuevos territorios (régimen paleolítico).

(ii)                El control del ciclo reproductivo de ciertas especies de plantas y animales posibilita a los grupos humanos incrementar su población, al tiempo que favorece la aparición del Estado y la sociedad de clases (régimen agrario).

(iii)               El control de los combustibles fósiles facilita el desarrollo de las actividades de transformación de bienes, que hacen materialmente posible la emergencia de la sociedad contemporánea (régimen industrial).[28]

 

Las transformaciones que da origen a cada régimen, no responden a las presiones del crecimiento en extensión (es decir, a la presión demográfica), sino que operan como variables independientes. En determinado momento, los integrantes de un grupo humano concreto, comienza a hacer las cosas en forma distinta (innovación cultural). Esta nueva forma de hacer las cosas puede alterar el equilibrio de poder interno y las relaciones que el grupo mantiene con su habitat. La innovación cultural que  altera el equilibrio, si conduce a un crecimiento en intensidad, suele ser adoptada por la totalidad del grupo, y al hacerlo da origen a una nueva fase de crecimiento en extensión. Si otros grupos adoptan la misma innovación, el crecimiento en extensión continuará hasta alcanzar los límites que permite la innovación incorporada.[29] Sostiene Goudsblom que la innovación cultural así caracterizada, resulta estructuralmente homóloga a la mutación biogenética. Si bien reconoce que las unidades involucradas difieren (ya que se trata de genes en las mutaciones biológicas y de símbolos en los cambios culturales), considera que tanto genes como símbolos responden a una misma dinámica: “Cada producto tecnológico, cada institución social y cada hábito individual se ha originado a partir de una innovación cultural comparable a una mutación biogenética, que ocasiona un cambio …. en el equilibrio de poder prevaleciente.”[30] Más adelante afirma:

 

“La idea de que los cambios en el equilibrio de poder consolidan nuevas formas de comportamiento y las tornan habituales, no se encuentra formulada en términos biológicos. Es una proposición socio-ecológica de amplia proyección, que apunta a regularidades más abarcativas como la ‘supervivencia del más apto’ o la ‘selección natural’ en la teoría biológica de la evolución.” [31]

 

Finalmente, cabe señalar que la metanarrativa de Goudsblom, no se basa en el evolucionismo social clásico. Por el contrario, rechaza cualquier explicación teleológica del desarrollo histórico: “El hecho de que la evolución social haya seguido una cierta dirección durante milenios, no implica que se encuentre determinada por una causa particular, ni persiga un propósito particular, ni se corresponda con un ideal particular.” [32] La dirección a la que el autor refiere, está pautada por cinco “tendencias universales”, que consisten en el incremento acumulativo de: (i) la población humana; (ii) la concentración urbana; (iii) la especialización de funciones dentro de una misma sociedad; (iv) la complejización de las formas organizativas; (v) la estratificación social.[33]

 

3.3. Fred Spier: los regímenes de complejidad.

 

Si el flujo, organización, apropiación y distribución de la materia y la energía constituyen tópicos de relevancia en el metarrelato de Goudsblom, en los textos de Spier se transforman en el tema exclusivo. Por tal motivo, su propuesta se orienta a la explicación de las tendencias generales que hacen posible la aparición y desarrollo de lo que el autor denomina “regímenes de complejidad”. Esta categoría, descriptiva y explicativa a la vez, resulta tributaria: (i) del concepto de régimen presente en los trabajos sociológicos de Norbert Elías; (ii) de las teoría de los sistemas complejos de  Ilya Prigogine e Isabelle Stengers y (iii) de los estudios de Eric Chaisson sobre la evolución cósmica. Spier define la complejidad por la cantidad y variedad de las unidades que constituyen un sistema y por la cantidad y variedad de sus interacciones. La complejidad asume, según su planteo, diversos regímenes, de acuerdo a la naturaleza de las unidades interactuantes y al carácter los procesos interactivos. [34]El metarrelato de Spier analiza las condiciones que hacen posible la emergencia de cada régimen, y el modo en que unos se desarrollan a partir de otros. En términos generales, el autor identifica tres conjuntos de regímenes sucesivos y acumulativos: los regímenes de la materia (ver Cuadro 1), los regímenes de la vida (ver Cuadro 2) y los regímenes de la cultura (ver Cuadro 3).

 

 

 

 

CUADRO 1:

Los regímenes de la materia.[35]

 

Existen seis regímenes; cada uno de ellos define una fase en la evolución cósmica:

 

(i)            El Big Bang genera el primer régimen, el más simple de todos: la energía en estado puro.

(ii)          La explosión de Big Bang hace que el Universo se expanda, y como resultado de ello, descienda la temperatura. De este modo, surgen las primera formas diferenciadas de energía (la fuerza grativatoria, la electromagnética y la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil). La fuerza nuclear fuerte da origen al segundo régimen: las partículas subatómicas.

(iii)         A los 300.000 años del Big Bang, la temperatura del Universo desciende a 104 grados Celsius y la fuerza electromagnética permite que las partículas subatómicas combinadas generen un nuevo régimen: el átomo.

(iv)        A los mil millones de años del Big Bang, la expansión del Universo reduce la temperatura a un punto tal en que la tercera fuerza, la gravitatoria, genera nuevos regímenes: las galaxias.

(v)          Dentro de las galaxias, un conjunto de cuerpos celestes masivos, por efecto combinado de la gravedad y la fisión nuclear, alcanzan un punto crítico por el cual logran generar energía a partir de su propia materia, dando origen a una nueva clase de objetos: las estrellas.

(vi)        Sometidos a la fuerza gravitatoria de una estrella, se desarrollan otros regímenes que dependen de la energía estelar: los planetas.

 

 

 

 

 

CUADRO 2:

Los regímenes de la vida.[36]

 

A partir de los regímenes materiales, nacen entidades con un altísimo promedio de densidad de energía libre: los seres vivos. Los mecanismos de su complejidad resultan sumamente específicos: no pueden generar energía a partir de sí mismos, y necesitan un suministro permanente de materia. Existen cuatro regímenes vitales, cada uno asociado a una fase evolutiva específica:

(i)       Las células. Se trata de las primera entidades vivientes, que desarrollan una división interna del trabajo, a través de orgánulos que cumplen funciones específicas.

(ii)     Los seres multicelulares. Emergen cuando las primera entidades vivientes se asocian, generado nuevas formas de vida, basadas en una división extracelular del trabajo.

(iii)    Las plantas. Al desarrollar modalidades más sofisticadas de la división extracelular del trabajo, estas formas absorben directamente la energía y la materia que precisaban de su medio.

(iv)   Los animales. Surgen como entidades más complejas, debido a que se apropian de la materia y la energía producidas por formas más elementales. Para ello, desarrollan aparatos locomotores, pero también sistemas que les permitan generar representaciones del medio en el que actúan, a fin de localizar a sus presas. De este modo, nacen los animales cerebrados, las entidades más adaptables a los cambios del medio ambiente, y a la búsqueda de fuentes de materia y energía.

 

 

 

CUADRO 3:

Los regímenes culturales.[37]

 

En el proceso de apropiación de cantidades crecientes de materia y energía, el desarrollo de formas complejas de comunicación entre entidades vivientes con sistemas nerviosos altamente estructurados (como los seres humanos), resultan medios valiosísimos, que permiten no sólo  la supervivencia sino la expansión de la especie. En ese proceso expansivo, las comunidades históricas transitan por cinco instancias diferentes:

(i)             El dominio sobre una fuente energética primaria -el fuego- permite una primera expansión a escala planetaria.

(ii)           El dominio del ciclo reproductivo de plantas y animales, posibilita almacenar fuentes de materia y de energía, y un crecimiento sostenido de la población.

(iii)          La concentración y distribución asimétrica del excedente agrario, motiva la aparición de sociedades divididas en clases y la emergencia del Estado: una minoría canaliza y absorbe la materia y la energía  obtenida por otros. Como resultado de este flujo asimétrico, se constata un alto grado de complejidad en el centro del sistema, que produce una degradación de la complejidad y una eventual desintegración de las formas locales subordinada.

(iv)         El desarrollo de redes de intercambio de escala regional y continental, facilita un flujo de materia, energía e información que no se vincula directamente a un nicho ecológico, como ocurre con las comunidades agrarias. Por el contrario, dichas redes estimulan el desarrollo de una división mundial del trabajo. Desde un punto de vista tecnológico, esta primera globalización resulta posible por el dominio de la energía procedente de los vientos y de las corrientes oceánicas (Era de los Descubrimientos).

(v)           El control y aprovechamiento de los combustibles fósiles, da origen a la segunda ola de globalización y al nacimiento de la sociedad industrial. En este contexto, emergen las culturas nacionales, como nuevas formas de complejidad, cuyo desarrollo resulta posible gracias a la disolución progresiva de un número elevado de formas menos complejas: las culturas locales. La expansión del régimen industrial produce una división social del trabajo a escala mundial, que no tiene precedentes. Además genera forma de complejidad global que se desarrollan a expensas de la desaparición o del declive de formas regionales y locales. De este modo, las asimetrías en el control de los flujos de materia, energía e información y en su distribución, se multiplican de manera acelerada.

 

 

Si se consideran detenidamente las síntesis presentadas en cada cuadro, se podría afirmar que las tres clases de regímenes que describe Spier, conjugan todos los elementos característicos de su metanarrativa:

 

(i)                  El análisis de la forma en que la materia y la energía se organizan y acumulan, como tema central.

(ii)                El estudio del modo en que la organización y acumulación de la materia y de la energía opera en las distintas escalas espacio temporales.

(v)                La identificación de las condiciones que hacen posible la emergencia de cada uno de los regímenes de complejidad.

(vi)              La intelección de la historia humana a partir de la perspectiva particular que brindan los tres elementos anteriores.

 

 

3.4. William H. McNeill: la centralidad de las redes de interacción en la Historia humana.

 

Goudsblom y Spier estructuran sus relatos macrohistóricos, basándose en la sucesión de las formas en que los grupos humanos han obtenido, convertido y almacenado energía, a partir de su relación con otras especies animales y vegetales y de su vínculo con el medio físico en el que habitan. Afirman que cada una de estas formas condicionan las posibilidades de organización política, económica, social y cultural de las comunidades históricas, el modo en que los grupos humanos afectan a otras especies, y la manera en que transforman el medio ambiente.  Asimismo, establecen límites en lo que respecta a la capacidad colectiva de apropiación y consumo de la energía. William H. McNeill (junto con su hijo, reconocido especialista en la historia del medio ambiente), prefiere organizar su metarrelato no como una secuencia de regímenes, sino como una sucesión de formas de conectividad entre los diversas culturas que han existido. En tal sentido, si bien no deja de reconocer la trascendencia que tiene los vínculos entre el hombre y el medio –expresados a través de diversas clases de flujos de energía e información-, desea centrar la atención de lector en una realidad distinta: el modo en que los procesos de intercambio de bienes y de ideas entre grupos autónomos, incide en su desarrollo conjunto, a lo largo de los siglos y de los milenios.

 

Estas formas de interacción definen redes espacio-temporales, cuya propia existencia no siempre resulta perceptible para las comunidades que las integran; sin embargo, afectan, directa o indirectamente, el modo en que se organizan las comunidades que forman parte de ellas:

 

“Una red, tal como la concebimos nosotros, es una serie de conexiones que ponen a unas personas en relación con otras. Estas conexiones pueden tener muchas formas: encuentros fortuitos, parentesco, amistad, religión común, rivalidad, enemistad, intercambio económico, intercambio ecológico, cooperación política e incluso competición militar. En todas estas relaciones las personas comunican información y la utilizan para orientar su comportamiento futuro. También comunican, o traspasan, tecnologías útiles, mercancías, cosechas, ideas y mucho más. Asimismo, intercambian sin darse cuenta enfermedades y malas hierbas, cosas que no pueden utilizar pero que, a pesar de ello, afectan su vida (y a su muerte). El intercambio y la difusión de esta información, estas cosas y estas molestias, así como las respuestas humana a todo ello, dan forma a la historia.” [38]

 

Entre los procesos de intercambio a los que el autor le concede mayor relevancia en la conformación de las redes, figuran:

 

(i)      La conformación de rutas de comercio de bienes de prestigio entre regiones particularmente distantes.

(ii)    La difusión de innovaciones tecnológicas.

(iii)   La expansión de nuevos sistemas de creencias.

(iv)  Las migraciones masivas de pueblos, causadas por factores ecológico.

(v)    Las pandemias que utilizan como vehículo de expansión las propias redes de comercio.

 

Indudablemente, los procesos referidos, no sólo afectan el desarrollo de las sociedades a las que vinculan, sino que posibilitan procesos de convergencia histórica, entre pueblos particularmente diversos. Por tal motivo, el metarrelato de McNeill: (i) no se centra en la dinámica de las comunidades históricas concretas, sino el despliegue progresivo de las  redes que las integran; (ii) no estudia a las redes por sí mismas, sino en la medida en que generan formas sucesivas de universalización del acontecer que transitan por escalas regionales, continentales, transhemisféricas y mundiales.  En tal sentido, el autor formula cuatro regularidades de carácter sincrónico:

 

(i)                  Las redes se basan en procesos que combinan cooperación y rivalidad: la cooperación favorece la división social del trabajo y una mayor estratificación, pero la rivalidad y la competencia entre grupos, también fortalece la cohesión interna de cada uno de ellos, frente a las amenazas que enfrentan. [39]

(ii)                Los grupos que logran una cooperación y una comunicación más eficaz, sobreviven ante los desafíos de la permanente competencia.[40]

(iii)               Las redes, fruto de los procesos de cooperación y competencia, tienden a crecer, incrementando su complejidad, el número de sus integrantes, y el flujo de energía e información.[41]

(iv)              Las redes, en su crecimiento, no sólo afectan a las comunidades históricas que integran, sino al medio ambiente en el que se gestan y desarrollan. De este modo, la Historia humana se transforma en la Historia del mundo, y la dinámica de los procesos geoculturales perturba y transforma los ritmos de los procesos naturales.[42]

 

Basándose en las cuatro regularidades anteriores, McNeill presenta a la Historia de la especie humana como un único proceso cuyas fases responden, por una parte, a las distintas configuraciones que adoptan las redes, y por la otra, a la naturaleza de las escalas en las que operan. La metanarrativa de McNeill comparte un supuesto teórico primordial con las de Christian, Goudsblom y Spier: existen homologías notables entre algunos procesos que pautan el desarrollo histórico, y los que condicionan la evolución natural. En numerosos pasajes de la obra referida, se identifican procesos interactivos que resulta estructuralmente análogos, a pesar de que las unidades que interactúan son de naturaleza distinta. Al respeto, el autor señala:

 

“… cabe suponer que existían paralelos exactos y sorprendentes en el pasado profundo, cuando las bacterias formaron por primera vez innumerables células vivas en los océanos de la tierra e intercambiaron esporádicamente material por medio del contacto directo de una con otra, de la misma manera que los primeros grupos humanos intercambiaban información reuniéndose y mezclándose cuando celebraban festejos.” [43]

 

La homología, de acuerdo a la cita anterior, estaría dada por el efecto transformador que introduce una nueva forma de relacionamiento entre unidades que anteriormente permanecían aisladas: el intercambio de materia entre bacterias genera la condiciones para que emerja un sistema de mayor complejidad –las primeras células-, al tiempo que el intercambio de información entre grupos humanos permite la aparición de redes de amplia proyección geohistórica. La constatación de homologías entre procesos biológicos y culturales, también permite relativizar la magnitud de ciertos fenómenos, que resultarían excepciones si sólo se considera la historia de la especie humana. McNeill refiere concretamente las transformaciones radicales que sufre el planeta, como resultado del efecto acumulativo de la revoluciones agrícola y de la industrial. Ninguna de ellas, según su criterio, se compara con la modificación sustancial que sufrió la biósfera debido a la expansión de las bacterias como forma primaria de vida:

 

“… al igual que los seres humanos, las bacterias también cambiaron su medio ambiente, lo cual sucedió de un modo notable en extremo cuando algunas de ellas dieron con la fotosíntesis como medio de elaborar alimentos a partir de la luz del sol, el aire y el agua del mar, y empezaron a emitir oxígeno libre a la atmósfera. Esto acabó cambiando el entorno natural de forma todavía mucho más drástica de lo que hasta el momento hemos cambiado nosotros el nuestro.” [44]

 

La identificación de similitudes en procesos evolutivos que operan en órdenes distintos, no se limita a constatar paralelismos ocasionales, sino que responde a la perspectiva teórica desde la cual NcNeill procura intelegir los cambios históricos en gran escala. En tal sentido, considera que el éxito evolutivo de las primeras formas biológicas complejas (debido a la diversificación de funciones y a una mayor complejidad estructural), obedecería a las mismas regularidades que pautan la supervivencia –o la desaparición- de las primeras comunidades humanas con estratificación social:

 

“La aparición de bacterias grandes y nucleadas y luego de plantas y animales multicelulares introdujo otro paralelo estrecho entre la historia biológica y la historia de la humanidad. Estos seres más complejos necesitaban mucha más energía para sostener flujos constantes de mensajes químicos y eléctricos dentro de sus cuerpos y, en consecuencia, tuvieron más éxito en la tarea de captar energía de su medio ambiente a fuerza de una flexibilidad, motilidad y sensibilidad mayores sostenidas por aquellos flujos internos. Asimismo, es casi seguro que algunas de las estructuras internas de las bacterias nucleadas y los organismos multicelulares fueron en otro tiempo seres independientes. […] Entre los seres humanos existe una complejidad y una especialización parecidas –edificada inicialmente sobre la ‘predación’ y modificación, y moduladas luego por la costumbre- que fueron y son el sello distintivo de las ciudades y la civilización.”[45]

 

Las homologías también se aplican a las estrategias adaptativas tanto de sistemas biológicos como histórico-culturales, en el proceso de supervivencia y expansión:

 

“La simbiosis surgida de la adaptación muta de organismos al principio independientes y a menudo hostiles permitió que los seres multicelulares tuvieran acceso a más energía, por lo que pronto dominaron la biosfera. Las civilizaciones, de modo parecido, engulleron comunidades humanas que al principio eran independientes y crearon –de buen o mal grado- entidades políticas, económicas y culturales nuevas y más poderosas; y éstas, al ser más poderosas, se propagaron de forma persistente a territorios nuevos y favorables desde el punto de vista geográfico.”[46]

 

Finalmente, las similitudes se constatan en la configuración de los sistemas más abarcativos: la biósfera en el ámbito de las especies vegetales y animales, y la red mundial en el ámbito de las comunidades históricas. En ambos sistemas –así se postula- se reproducen las misas pautas de cooperación y conflicto, de especialización funcional, de complejización estructural y de concentración progresiva de materia y energía. (p. 368).

 

  1. Conclusiones

 

Las relaciones entre mundo histórico y mundo natural varían notablemente según sean los metarrelatos que se consideren. Las narrativas premodernas, basadas en sistemas de creencias religiosas, no establecen diferencias entre ambos órdenes: desde la creación hasta el fin de los tiempos, la historia del hombre es también la historia del mundo. En los albores de la primera modernidad, Historia y Naturaleza se deslindan progresivamente. El modelo mecanicista de la Física de Newton, presenta un universo regido por leyes y fuerzas atemporales; inspirados en este modelo, algunos filósofos de la Ilustración intentan explicar el devenir histórico de las comunidades humanas a partir de leyes naturales. En las primeras décadas del siglo XIX, emergen las metanarrativas clásicas, que no reducen la historia a un conjunto de leyes eternas, sino que descubren en la trayectoria de la Humanidad una sucesión de fases, regidas cada una por principios tanto particulares como universales. En la segunda mitad del siglo XIX, los esquemas de sucesión de fases históricas que se aplican para inteligir el desarrollo humano, comienzan a utilizarse para comprender el mundo natural. Se constata que las especies, inmutables de acuerdo a los viejos esquemas, evolucionan y que la vida tiene una historia. Lo mismo ocurre con el planeta, cuyas transformaciones dan origen a un metarrelato geológico. En el primer tercio del siglo XX, se descubre que el Universo no es eterno, sino que tiene su comienzo hace trece mil millones de años, y que a partir de entonces atraviesa por diversas fases evolutivas. En las décadas centrales del siglo XX, los metarrelatos históricos, biológicos, geológicos y cosmológicos, conviven sin que existan proyectos de largo aliento que procuren integrarlos en una narrativa universal. Como se indicó en la introducción, en el último tercio del siglo, los metarrelatos que atañen a la historia humana, (algunos de ellos estrechamente vinculados con las grandes ideologías seculares que nacen en el siglo XIX), entran en crisis, mientras que en el ámbito historiográfico se multiplican los cuestionamientos a los enfoques macrohistóricos. En este contexto, emergen algunas propuestas que resucitan el discurso metanarrativo, pero que presentan características diferenciales con respecto a los antiguos relatos de carácter totalizador . Entre tales características, podrían referirse las siguientes:

 

(i)                  La presentación del desarrollo histórico del género humano como un proceso integrado a la evolución biológica, planetaria y cósmica.

(ii)                El análisis de dicho desarrollo, a partir de una articulación de amplias escalas espacio-temporales, que permiten descubrir nuevas clases de objetos y fenómenos.

(iii)               El estudio de reglas de transformación que pudieran aplicarse eventualmente a objetos que pertenecen a órdenes distintos (objetos históricos, biológicos, geológicos, cósmicos).

(iv)              La comprensión de las grandes transformaciones humanas, mundiales y universales a partir de un modelo teórico que procura ser científico.

(v)                La generación de un relato explicativo que aunque comprende la experiencia humana global, desde una perspectiva determinada (sucesión de regímenes socio-ecológicos, de regímenes de complejidad, de formas de contectividad, etc.) , no excluye otras perspectivas posibles.

(vi)              El rechazo de los enfoques monocausales, teleológicos y deterministas, propios de algunos metarrelatos clásicos.

(vii)             El reconocimiento de la existencia de múltiples relatos fragmentarios, que a pesar de su valor hermenéutico, no siempre se puede integrar en un discurso metanarrativo, ya que dan cuenta de la singularidad y diversidad de los fenómenos que operan en las microescalas.

 

Algunas obras recientes de David Christian, Johan Goudsblom, Fred Spier y William H. McNeill, adoptan este modelo, y lo impulsan como un proyecto integrador que adopta el nombre Big History. Esta ponencia ha pretendido describir sus rasgos fundamentales y presentar las variantes que asume en cada uno de los autores señalados.  Resta por determinar en qué medida los objetivos que los cuatro autores se plantean son realizables (o compartibles) y hasta qué punto han tenido éxito en alcanzarlos. Se trata de una labor pendiente, que posiblemente se desarrolle en una futura ponencia.

 

  1. Bibliografía

 

Christian, David. “The Case for Big History”.  Journal of World History. Vol. 2, Nº 2, otoño de 1991, pp. 223-238.

Christian, David. Mapas del tiempo. Introducción a la “Gran Historia”. Barcelona: Crítica, 2005, p. 21.

De Vries, Bert, Goudsblom, Johan (eds.). Mappae Mundi. Human and their habitats in a long-term sociological perspectives: myths, maps and models. Amsterdam: Amsterdam Univesity Press, 2002.

Goudsblom, Johan; Jones, Eric; Mennell, Stephen. The Course of Human History. Economic Growth, Social Proccess and Civilization. Armonk, New York: M. E. Sharpe, 1996.

Goudsblom, Johan. “The Anthroposphere. Expansions and Transformation”. Ponencia presentada en The International Symposium on World System History And Global Environmental Change, División de Ecología Humana, Universidad de Lund, Suecia, 22-19 de septiembre de 2003. Disponible en: http://www.humecol.lu.se/woshglec/papers/glousblom.doc

Spier, Fred. The Structure of Big History. Brom the Big Bantg until today. Amsterdam: Amsterdam Univesity Press, 1996.

Spier, Fred. “How Big History Works. Energy Flows and the Rise and Demise of Complexity”. Ponencia presentada en el Simposio: Self-Organization and Big History, Bélgorod, Rusia, Universidad Estatal de Bélgorod, 29 de septiembre-2 de octubre de 2004. Disponible en: http://www.student.uva.nl/gig/object.cfm/objectid=D1F102FC-F22D-453FBD834849DA93B516/download=true.

Spier, Fred. “The Small History of Bigh History Course at the University of Amsterdam”. World History Connected. Vol 2. Nº 2, mayo de 2005. Disponible en: http://www.historycooperative.org/journals/whc/2.2/spier.html

McNeill, William H; McNeill, J. R. Las redes humanas. Una Historia Global del mundo, Barcelona: Crítica, 2003.

[1] Lyotard, Jean-François. La condición postmoderna. Cátedra: Madrid, 2000, p. 73.

[2] Integran esta corriente, autores tales como Graeme Snooks, Stephen K. Sanderson. También podrían considerarse como integrantes Christopher Chase-Dunn y Peter Turchin, entre otros.

[3] Christian, David. Mapas del tiempo. Introducción a la “Gran Historia”. Barcelona: Crítica, 2005, p. 21.

[4] Ibídem, pp. 16-18.

[5] Cfr. Spier, Fred. “The Small History of Big History Course at the University of Amsterdam”. World History Connected. Vol 2. Nº 2, mayo de 2005. Disponible en: http://www.historycooperative.org/journals/whc/2.2/spier.html

 

[6] Ibídem.

[7] Ibídem.

[8] Christian, David, op. cit., p. 9.

[9] Cfr. Christian, David. “The Case for Big History”.  Journal of World History. Vol. 2, Nº 2, otoño de 1991, pp. 223-238.

[10] Christian, David. Mapas del tiempo, op. cit., p. 28.

[11] Ibídem, p. 29.

[12] Ibídem, pp. 30-31.

[13] Ibídem, pp. 27-28.

[14] Ibídem, p. 28.

[15] Ibídem, pp. 29-30.

[16] Ibídem, p. 31.

[17] Ibídem, p. 27.

[18] Ibídem, p. 589.

[19] Ibídem, p. 62.

[20] Ibídem, pp. 173-174.

[21] Ibídem, pp. 484-485.

[22] Cfr. Goudsblom, Johan. “The Anthroposphere. Expansions and Transformation”. Ponencia presentada en The International Symposium on World System History And Global Environmental Change, División de Ecología Humana, Universidad de Lund, Suecia, 22-19 de septiembre de 2003. Disponible en:http://www.humecol.lu.se/woshglec/papers/glousblom.doc. [Texto sin paginar]

[23] Ibídem

[24] Cita traducida de: Goudsblom, Johan, op. cit.

[25] Ibídem

[26] Ibídem.

[27] Ibídem.

[28] Ibídem.

[29] Ibídem.

[30] Cita traducida de Goudsblom, Johan, op. cit.

[31] Cita traducida de Goudsblom, Johan, op. cit.

[32] Cita traducida de Goudsblom, Johan; Jones, Eric; Mennell, Stephen. The Course of Human History. Economic Growth, Social Proccess and Civilization. Armonk, New York: M. E. Sharpe, 1996.p. 28.

[33] Ibídem..

[34] Cfr. Spier, Fred. “How Big History Works. Energy Flows and the Rise and Demise of Complexity”. Ponencia presentada en el Simposio: Self-Organization and Big History, Bélgorod, Rusia, Universidad Estatal de Bélgorod, 29 de septiembre-2 de octubre de 2004. Disponible en: http://www.student.uva.nl/gig/object.cfm/objectid=D1F102FC-F22D-453F-BD834849DA93B516/download=true.

[35] Exposición sintética de los planteados desarrollados en Spier, Fred, op. cit.

[36] Exposición sintética de los planteados desarrollados en Spier, Fred, op. cit.

[37] Exposición sintética de los planteados desarrollados en Spier, Fred, op. cit.

[38] McNeill, William H; McNeill, J. R. Las redes humanas. Una Historia Global del mundo, Barcelona: Crítica, 2003, p. 1.

[39] Ibídem, pp. 3-4.

[40] Ibídem, p. 4.

[41] Ibídem, p. 5.

[42] Ibídem, p. 6.

[43] Ibídem, p. 366.

[44] Ibídem, p. 367.

[45] Ibídem, pp. 367-368.

[46] Ibídem, p. 368.

Resultado del seminario

[Nota: resultado del seminario on line del jueves 24 de mayo de 2007 con Juan Andrés Bresciano de la Universidad de la República, Montevideo, Uruguay]

Cuál es el estado actual de la historiografía uruguaya? Tiene más influencia de la historiografía francesa o la inglesa? Ricardo Pazos (Universidad de Sevilla)

Estimado Ricardo: La Historiografía uruguaya de las últimas dos décadas parecería acompañar las transformaciones que operan a escala mundial. En este sentido, se constataría un desplazamiento temático en la producción académica, de los trabajos que se orientan al análisis de fenómenos de corte económico-social a los estudio que privilegian procesos de carácter socio-cultural. En lo que respecta a las influencias propiamente dichas, parecería ser la francesa la predominante, particularmente en lo que se refiere a la tercera y cuarta generación de Annales.

Cuáles son tus líneas de investigación y a qué grupo de investigación perteneces? Xoan Rivas (Vigo)

Estimado Xoan: Mi líneas de investigación se vinculan con la Historia de la Historiografía (en particular la uruguaya),y con los métodos y técnicas de la investigación histórica. Con relación a este último campo, tengo un particular interés por la aplicación de las nuevas tecnologías al estudio del pasado, y por la utilización de los enfoques macrohistóricos.

Que diferencia hay entre Historia Universal, Historia Mundial y Big History? Pablo Gómez Ríos (Univ. Cantabria)

Estimado Pablo: La Historia Universal (por lo menos en su versión clásica)desarrolla un relato en el que se yuxtaponen las diversas historical locales, nacionales y regionales. En este relato, el todo no sería más que la suma de las partes. Además, esta Historia se ha cultivado desde una perspectiva de corte eurocéntrico, y no en pocas ocasiones ha estado vinculada a modelos evolucionistas unilineales. La Historia Munidal, por el contrario, parte del sistema mundial como unidad básica de análisis, y no de lo que serían sus supuestas partes constitutivas, de acuerdo al enfoque tradicional: los pueblos, las naciones, las regiones o las civilizaciones. Se interesa por los procesos de carácter global que afectan, simultáneamente, al conjunto de las categorías referidas, y se preocupa por las transformaciones estructurales profundas, que inciden -con grado diferente- sobre los diversos “subsistemas” (ya sean regionales, nacionales o locales). La Big History, finalmente, no se limita sólo a la historia del género humano, sino que desarrolla un relato en el cual intenta articular dicha historia con otras que la trascienden y al mismo tiempo la incluyen: la historia biológica, la geológica y la cósmica.

No crees que la utilización de la palabra “metanarrativa” lastra en exceso la propuesta? Ese término suele estar asociado a la filosofía especulativa, etc. Creo que la “Big history” aporta cosas nuevas pero es más innovadora la idea de una “nueva historia mundial” que propugna el manifiesto historiográfico Historia a Debate, ya que recoge todo lo de la “big history” más reconoce las particularidades, es decir, es la clara representación de una idea de la historia, compleja, poliédrica, mixta y en continua construcción. Israel Sanmartín (Universidad de Santiago y secretario de HaD)

Estimado Israel: La razón por la que utilicé el término metanarrativa, es porque explícitamente lo emplea David Christian cuando define la clase de producto historiográfico que presenta. Lo mismo ocurre con los demás autores, particularmente con McNeill. Estoy de acuerdo contigo en que dicho término generalmente se asocia con las Filosofías de la historia de carácter especulativo, y también concuerdo con tu afirmación de que la Big History supone aportes de carácter científico-social de gran interés. Aún así, considero que la expresión metanarrativa podría ser apropiada, porque el propósito que persiguen Christian, Goudsblom, Spier y McNeill, es el de ofrecer un relato totalizador de la experiencia humana, pero a partir de un enfoque particular: el de la integración de diversas escalas espacio-temporales y el de la articulación de la historia humana con la historia biológica, geológica y cósmica. En una propuesta de tal magnitud, es difícil que el compomente especulativo se encuentre ausente. El propio Christian considera a su metarrelato como una suerte de “mito moderno”. En sus obras al igual que en la de los restantes autores, conviven las típicas afirmaciones de carácter científico -formuladas de manera tal que resultan empíricamente verificables- y afirmaciones de carácter general que no siempre son pasibles de contrastación a partir de evidencias documentales.

¿La obra de Jared Diamond, autor de Armas, gérmenes y acero, se puede incluir en esta corriente? Mtro. Gerardo Mora Escuela Normal Superior de México

Estimado Gerardo: La obra de Jared Diamond tiene numerosos puntos de contacto con la de los autores que seleccioné para la presentación, entre otras razones, por la adopción de un enfoque de carácter macrohistórico y comparativo, y por su preocupación por la incidencia de los factores demográficos y ecológicos. Lo mismo ocurriría con la producción reciente de investigadores tales como David Wilkinson, Andre Gunder Frank, William R. Thompson, Barry Gills, Thomas Hall y Christopher Chase-Dunn, entre tantos otros. Las razones por la que seleccioné -a modo ilustrativo- sólo a los cuatro autores que figuran en el texto, serían tres. La primera se debe a que utilizan de manera explícita la expresión Big History, y además teorizan sobre ella. La segunda obedece al hecho de que los cuatros autores mantienen estrechos vínculos entre sí, formando una suerte de red académica. La tercera tiene que ver con la configuración del producto historiográfico propiamente dicho, ya que se articula a partir de un eje narrativo y no a partir de un eje analítico (como ocurriría con algunos de los otros autores).

Puedes profundizar un poco en la cuestión de las nuevas tecnologías y el estudio del pasado, algo que me parece muy interesante.. Carlota Fernández (Universidad de Castilla-La Mancha)

Estimada Carlota: Por aporte de las nuevas tecnologías me refería tanto a ciertas herramientas y utilitarios informáticos como a la red de redes, Internet. Con relación a los primeros, en los últimos quince años ha habido un desarrollo significativo de programas que auxilian al historiador en lo que se refiere a la crítica de fuentes, y a la recolección, procesamiento y análisis de datos. Actualmente, existen centenares de programas que se vinculan con las operaciones heurísticas más tradicionales (como las lecturas y copias paleográficas y las diagnosis de los diplomas medivales) y con los procedimientos hermenéuticos más novedosos (como los análisis reticulares, los análisis de contenido de textos, los análisis estructurados y semiestructurados de imágenes, etc.) En relación a los aportes de Internet, sin lugar a dudas Historia a Debate constituye un ejemplo paradigmático.

Juan, de todas formas creo que en estos momentos no hay que pasar por alto propuestas como la de los geoepistemólogos, que relacionan la comunidad científica con un conjunto de valores determinados por su situación geográfica, cultural, etc. Es decir, que la big history debería de tener en cuenta la propia sociología de la ciencia y la conformaciones y funcionamiento de la Comunidad Científica. Por ejemplo en el caso de McNeill, que conozco algo más, es muy difícil de explicar su obra sin su pertenecia e inclusión en la Universidad de Chicago. No crees? Israel Sanmartín (Universidad de Santiago de Compostela

Estimado Israel: Coincido plenamente contigo en tus comentarios relativos a la geoepistemología. Los análisis de Historia de la Historiografía resultarían parciales y limitados, si se abordarse la producción académica sin estudiar a las comunidades científicas que la generan, y sin considerar sus vínculos con los valores, proyectos y conflictos de las sociedades a las que dichas comunidades pertenecen. Asimismo, entiendo que al abordaje en clave geocultural y geoepistemológica de la producción, organización, evaluación y difusión del saber, debería sumarse el análisis del impacto que las redes informáticas tienen en la configuración actual de las comunidades científicas, y en sus posibles transformaciones futuras.

Con esta última respuesta, damos por finalizado el seminario. Agradezco la posibilidad que me ha brindado el Prof. Carlos Barros de participar en este seminario, y a través de este medio envío un saludo a todos los integrantes de HaD. Juan Andrés Bresciano.

Sesión 17/5/07

SEMINARIO DE HISTORIA A DEBATE DE LA CIUDAD DE MÉXICO (PRIMERA SESIÓN)

Será el próximo jueves 17 de mayo de 2007 a las 10:00 hrs. en el auditorio

Javier Romero de la Escuela Nacional de Antropología e Historia que esta ubicada en Periférico Sur y Zapote s/n Colonia Isidro Fabela en Tlalpan DF (Entre la pirámide de Cuicuilco y la Sala Ollín Yolliztli)

Tema. La validez de las nuevas fuentes históricas.

PONENTES:

Xavier RAMÍREZ SÁNCHEZ (Sociedad Académica de Historiadores, Acapulco)
“La importancía de la fuente oral”

Gerardo MORA (Escuela Normal Superior de México)
“Fuentes para la enseñanza de la historia”

Rolando GONZALEZ ARIAS (Escuela Nacional de Antropología e Historia)
“Nuevas perspectivas en el análisis de las fuentes jurídicas”

Arturo ALONZO (Escuela Nacional de Antropología e Historia)
“La lectura historiográfica, nuevos enfoques no posmodernistas”

Informa: Arturo Luis Alonzo Padilla (alalonzo@prodigy.net.mx, tel. 56708878)

Sesión 25/1/07

Seminario “On line”

El jueves, 25 de enero de 2007, de 19 a 20 horas (en España) Luiz Sérgio Duarte da Silva (Universidade Federal de Goiás, Brasil) contestará a vuestras preguntas en tiempo real,  desde  la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela.

Seminario

“Filosofia de la história e teoria de la frontera: consciencia historica en la ensaística americana”

Informa

Sérgio Duarte da Silva
Universidade Federal de Goiás, Brasil

Prof. Dr. Luiz Sérgio Duarte da Silva
História (UnB) Sociologia (UnB/FU-Berlin)
Professor de Teoria da História na Universidade Federal de Goiás/Brasil
Co-lider do Grupo de Pesquisa Teoria História e Historiografia
Publicou 6 livros e vários artigos.
É membro de Centro de Estudos do Caribe no Brasil (Cecab) e atualmente
realiza uma pesquisa Pós- Doutoral (Espanha e Alemanha) sobre a Filosofia da
História do Ensaio Americano.

TEXTO EN ESPAÑOL

Filosofia de la história e teoria de la frontera: consciencia historica en la ensaística americana.

Hay una filosofia de la história (especulativa e crítica) en la ensaística latinoamericana. Aporte historiográfico significativo (produtor de
orientaçión, identidad e inovacíon interpretativa) o “género misto” registra, sobretudo, una teoria de la frontera, debate historicista de
relevante atualidad hacia interesados en relaciones interculturales e comparación de pensamientos históricos.

TEXTO EN PORTUGUES

Filosofia da história e teoria da fronteira: consciência histórica no ensaio americano.

Há uma filosofia da história (especulativa e crítica) no ensaio latino-americano. Aporte historiográfico significativo (produtor de
orientação, identidade e inovação interpretativa), o “gênero misto” registra, também, uma teoria da fronteira: a perspectiva a partir da qual
tal filosofia da história é produzida. Este é um debate historicista de relevante atualidade para interessados em relações interculturais e
comparação de pensamentos históricos.

O método é o da colagem benjaminiana. Hermenêutica radical das sobreposições e citações intercaladas por comentários sintéticos. Meu objetivo é explorar (em vários sentidos) a literatura (o seu gênero liminar, o ensaio) e a crítica literária. Colocá-las a serviço da filosofia da história. Sobretudo, localizar materiais, conceitos e procedimentos para as ciências da cultura.

História como interrogação do passado, do tipo de conhecimento que torna essa interrogação possível, assim como da perspectiva (expressa em escritura) do historiador, aquele que encaminha tal interrogação. Trata-se de mover-se em um labirinto.

Para Carpentier, o passado é território de ação do farsante, o armador de ilusões. O historiador é como Colombo diante das cortes incrédulas: realiza pantomimas e mascaradas para convencer e para tanto precisa produzir seu “retábulo de maravilhas”.

Garcia Márquez enfatiza a solidão do trabalho interpretativo. Interpretar é insistir em ter uma vida própria. A condição para tal é a solidariedade: só em um ambiente orientado por disposição esclarecedora e universalista pode haver espaço para reconhecimento. Só gente disposta a repensar suas próprias concepções pode legitimar diferentes formas de leitura do mundo.

Para Octávio Paz o labirinto é condição humana. Saber-se só e procurar o outro é o que marca o homem. A história, a invenção humana diante da natureza, é o resultado desse esforço.

Os ensaístas latino-americanos são críticos da linearidade. Seu trabalho de construção do passado se fez contra os pressupostos da história universal. Positivismo e eurocentrismo eram combatidos na história oficial. Mobilizou-se a poética capaz de apreender a dimensão real-maravilhosa (desmedida, anacrônica, fragmentada, híbrida). História feita a partir da fronteira: a contrapelo, com ironia, paródia, intertextualidade e irreverência.

Aqueles que mais avançaram na construção desse modelo de leitura do passado americano são Carpentier (a dobra americana), Borges (história e eternidade), Paz (corpo e mente no Ocidente), Sarduy (história travestida), Cabrera Infante (multiplicidade e multidimensionalidade da experiência), Lezama (a sabedoria do olhar) e Glissant (história como formação).

Sumário: Autonomia cultural e pensamento histórico relacional.

1 ­ Filosofia da história e teoria da fronteira: Rüsen, Benjamin, Weber, Habermas, Foucault, Simmel, Deleuze.

2 ­ Estudos transatlânticos: Europa e América no pensamento espanhol: Abellan, Ortega, Unamuno, Marichal, Goytisolo. 3 ­ A ensaística americana: Carpentier, Reyes, Borges, Paz, Lezama, Marquez, Sarduy, Glissant, Cunha, Holanda, Freyre, Rosa.

Carpentier (1904-1980): iniciador e renovador da nova novela histórica hispanoamericana/NNHH (Campuzano/La historia a contrapelo: el descobrimento y la conquista según Alejo Carpentier in Alejo Carpentier y Espana. Compostela, USC: 2006, p. 20 e Menton, Seymour. Latin América’s New Historical Novel. Austin: UTP, 1993): “…se constituye textualmente como cuestionamento enfático y subversivo de la historia oficial, y por ende, como relato metahistoriográfico muy marcado por la perspectiva político ideológica del autor, por el momento em el que la escribe, y por su poética, que en el caso de Carpentier implica ­lo que de hecho es enfatizado em el famosísimo prólogo de El reino de este mundo- toda uma dimensión real-maravilhosa.”

El siglo de las luces: “…ésta es la primera novela hispanoamericana en la que se realiza una lectura de la historia europea desde uma perspectiva outra, latinoamericana, que a su vez redimensiona, universalizándola, la própria historia de Am[erica y, en particular, la del Caribe (…) es una lectura desconfiada de la tradición, intrahistoria o mirada desde abajo (Unamuno), clasista (subalternos sociales), étnica (africanos esclavizados), geopolítica (sur, lejano occidente), estrábica (feminista), a contrapelo (Benjamin). Desconstrucción de la idea de que la história latino americana es dependiente de la europea (cimarronada, los esclavos no esperaron la revolución francesa)”, p.20.

Anos setenta: NNHH: más desafiante de la historia oficial: estética de la irreverência, la desmesura y el gesto irônico, reescritura paródica,
intertextualidad como arma, anacronismo, fantástisco, fragmentación temporal/25,

Echevarría (in AC y España, p.404-6) sobre Carpentier (tempo e espaço): escritor de sistema, poética própria e fechada, “forma y significado mediante uma red de corelaciones em su interior, que a su vez alude a sistemas externos” (estrutura alegórica, história universal, filosofia, astrologia y cabala); “cada obra reflete os conceptos mas abarcadores y determinantes de las épocas em que surgen, muy em especial la cosmologia, la forma y funcionamento del universo”; escribe em momento em que la inteligencia del cosmos y su relacíon com el conocimiento sufre transformaciíon radical (ser, história, espaço, tempo, Dios); médio artístico informado por esta transformación: Neobarroco; “terror de lo informe, de lo sin forma y sentido, de lo inasible e inexpresable, ademas de uma sensaciíon de desorientaciíon y vertigo”. “Es el reto (desafio) de lo que no tiene limites espaciales y temporales y a lo que hay de poner signos ­ puertas al campo ­ estables, fijos”; el problema fundamental es la relación entre el ser y la geografia, o, em términos más abstratos, entre la ontologia y la geometria (medida de la tierra); el juego entre el ser y el estar; “Saber quién se es depende de saber dónde se está y donde se quiere estar”; “esto ultimo motiva el peregrinage, el viagem hacia la Meca, Roma o Santiago, hacia el espacio dotado y dotador de sentido”; “figura alegórica del final y de la meta, del blanco como diana”.

Alfonso Reyes (1889-1959) (Notas sobre la inteligência americana in Skirius): “Com el pretexto de América, no hago más que rozar al paso algunos temas universales”. Civilización americana, conceito inoportuno: regiones arqueológicas; cultura americana, noção equívoca: rama del árbol de Europa transplantado; inteligência americana, su visión de la vida y su accíon em la vida, definir el matiz de América; nuestro drama tiene um escenário, um coro y um personaje. Escenário: um tiempo, um compás, um ritmo. “Llegada tarde al banquete de la civilización europea, América vive saltando etapas, apresurado el paso y corriendo de uma forma em outra si haber dado tiempo que madurara del todo la forma precedente.”; menos tradición, mas audácia; improvisación. El coro: poblaciones americanas. “Hay choques de sangres, problemas de mestisaje, esfuerzos de adaptacón e absorción.”. Sustancia heterogênea, humanidad americana característica, espiritu americano. El actor: la inteligência.

Amélia Barili sobre Borges y Reyes: “…la aplicación que hace Reyes, em su obra del concecpto de inteligência americana, la que, segun el, es uma cierta irreverência que lês permite a los latinoamericanos uma mayor libertad creadora ya que escriben desde el margen entre dos culturas.” (Visión de Anáhuac/1915, Notas sobre la inteligência americana/1936, Moctezuma y la `Eneida Mexicana`/1957); “Em el ensayo que publicó em SUR com motivo de la morte de Reyes, Borges señala esta capacidad de sintesis cultural que tenía el destacado escritor mexicano y la relaciona com la de los judíos, los irlandeses y miembros de otras culturas que escriben desde el margen. Siguiendo esta línea de pensamiento, em este livro no sugiero que la marginalidad sea atributo exclusivo de los latinoamericanos, sino que bastó que Reyes y Borges fueran conscientes de que escribian desde el margen para que se liberaran de estyereotipos y se forjaran uma identidad própria, independiente tanto de la perspectiva europea de lo latinoamericano como de las limitaciones del nacionalismo.” (in Jorge luis Borges y Alfonso Reyes: la cuestión de la identidad del escritor latinoamericano. México: FCE, 1999, p. 28).

Barili sobre Reyes: “…el aporte (que el considerava) más trascendental del Nuevo Mundo a la cultura de Occidente: la inteligência americana.” Uma capacidad de síntesis cultural que resulta del intento de ‘descubrir el Mediterráeo por cuenta propria’”. “Confrontado com el hecho de haber nacido em América, el americano ya no puede identificarse com las civilizaciones precolombinas, ni quiere tampoco ser imitador servil de la cultura europea; se siente heredero del legado cultural de Europa pero necesita volver a crearlo por cuenta própria; lo hace (re) interpretandolo apartir de sus próprias circunstancias históricas y culturales americanas, sin demasiada reverencia por el legado recibido, lo que lê permite inovar m[as libremente que si fuera em su propria cultura. De allí que esa síntesis no sea imitación sino estrutura tracendente com algo nuevo y valioso em su interior.” (145) Proyección contrastante (literatura comparada com objetivo de localizar a originalidade inconsciente) y retorno transformador (la palabra própria/resistência dialéctica de los significantes nativos a los significados foráneos: Hozven {Sobre la inteligência americana de Alfonso Reyes. Revista Iberoamericana, 55, 1989} para quem inteligência americana é
1) síntesis cultural, 2) sentido internacionalista, 3) voluntad utopista, 4) querência de calle (voluntad de servicio).

Não se trata dos temas americanos mas da maneira que os tratamos. A herança européia se positiva se buscarmos nossa nota expressiva, nosso acento inconfundível. Demorar-se na circunstância latinoamericana: hibridez cultural como algo positivo.

Na análise de Visión de Anáhuac, Barili localiza o tema da paisagem (também central, em outro sentido, para Glissant) americana em Reyes. Este faz diferir o tratamento de quem está de passagem daquele que nasceu e viveu em intimidade com ela: o segundo é mais pessoal e emotivo. Barili refere-se a Levinas para quem existe uma identificação entre o ser humano e o lugar que habita, “relación que afecta no sólo como se percibe esse suelo, sino también como se percibe el resto del mundo a partir de él.” Totality and Infinity: an Essay on Exteriority. The famialiarity of the world does not only result from habits acquired in this world, which take from it its roughness and measure the adaptation of the living been to a world it enjoys and from which it nouriches itself; the familiarity and intimacy are produced as a gentleness that spreads over the face of things/155; Concretely speaking the dweling is not situated in the objective world, but the objective world is situated in relation to my dwweling/153). (…) “Lo que Reyes está haciendo notar es el limite impreciso entre história y literatura em las crónicas de la Conquista, y la creación de imágines estereotipadas construídas por la fantasia europea alimentada por el desconocimiento; advierto sobre el peligro de adoptar esas imágenes como próprias y lês opone su visión de americano originada em su experiência vivida”. (p.151) O exemplo é a estranha reverberação de raios solares na massa montanhosa da planície central (Humboldt) e atmosfera transparente de extrema nitidez (Reyes).

Para os conquistadores a América é lugar exótico, alheio e incompreensívelque lhe liam através das referências ao fantástico dos livros de cavalaria (Carpentier/ Bernal Diaz). Alienação que permite o botim fabuloso e o tratamento inumano dos indígenas.

Reyes estiliza artisticamente o tratamento do tema da paisagem: intensa emoção (escreve de Madrid) e esta distância lhe provoca nostalgia. Tal situação é estímulo mnemônico que libera meditações e reminicências. Evoca a sensibilidade da imaginação indígena (registrada na poesia Nahua ou cerâmica Cholula): paisagem social perdida, mas resgate de um esquecimento e do valor de uma cosmovisão.

Atividade criadora como visão crítica é o trabalho da inteligência americana. A síntese cultural que a civilização americana poderá realizar nasce do desfrute de todo o passado associado ao privilégio da seleção, vantagem dos povos de nova formação cultural. Trata-se de uma apropriação sem excesso de reverência.

Bom exemplo de apropriação irreverente é Jorge Luis Borges (1899-1986). Ana Maria Barrenechea em “Borges entre la eternidad y la historia” (Espana em Borges. Madrid: El arquero, 1990) assim refere-se ao tratamento da História por Borges: “…atención sobre los pasajes que registraban el transcurrir temporal em uma obra que se mostraba tan afincada em los arquétipos, em los problemas de la eternidad o del eterno retorno. ?Que significaba esa mirada que descubria el cambio, em um lugar, uma fecha, um contexto y um agente específico, para um autor que prodigaba sus burlas y su desinterés por la historia?

1. el cambio que arrastra el suceder temporal, forma de nuestra experiência : el que ve por primera vez, escribe por primera vez, actua por primera vez (lo no-repetitivo, la especificidad característica de cada minuto de la existência em la experiência de um individuo, em um espaço y um tiempo únicos (…) circunstancias y fechas que marcam momentos de um cambio radical (…) el cambio de gusto que hizo pasar de la escritura alegórica a la novela y también de los modos de intuir la realidad entre platônicos y aristotélicos, realistas y nominalistas, com preferências de escritura que inclinaban a las abstraciones o a la recreación del concreto.(…) la atencion sobre la dificuldad para discernir los nombres y acontecimientos que tuercen verdaderamente los caminos de la historia, no com batallas sino com hechos que repercuten em los destinos de la cultura (como aqueles que) querían renovar su tradicíon literária dando voz personal a metáforas universales.” (126-7)

Para Borges, a história admitida como verdadeira é elaboração mitificada de uma tradição. É intento de organizar o universo caótico (como a teologia e a filosofia). O viver é sonho perpétuo. É exatamente esse rechaço da história que nos ensina a localizar a diferença: a) interesse por enigmas, b) leitura interessada em desvendar sentidos únicos, c) reconstituição de contextos de assombro, o nascimento do novo, d) a aceitação de que o verdadeiro enigma é irrecuperável, e) atenção às nuvens de sentido que o acontecimento desencadeou e que se colocam entre ele e a leitura atual.

2. “Historia resumida de uma idea o imagen: (…) la síntesis del desarrollo temporal de um tema que puede consistir em um problema, um concepto, um siímbolo. (…) mas que su extension o brevedad, importa la natureza de esa sintesis

El tiempo y lo hispánico em Gilberto Freyre (Marias, Julian. Madrid: Alianza, 1986, p. 341 e segts). “La gran originalidad de Gilberto Freyre al intentar comprender lo hispânico, lo que quiero subrayar com la mayor energia, es que no há buscado la ‘essencia’ de lo luso-español y sus
proyecciones transatlânticas em alguna condiciíon abstrata, y tampoco em ciestos ‘resultados’ econômico sociales ­como propenderia hacerse hoy-: mezcla racial, técnica elemental, inestabilidad política, niel de industrialización, etc. Gilberto Freyre há encontrado lo más próprio de lo hispânico en una dimensión más profunda, estrictamente antropológica: el sentido del tiempo. Desde que el pensamiento europeo de nuestro siglo, com decisiva participación por uma vez del español, empezo a superar la visión del hombre como ‘cosa’ (cosa material o cosa espiritual), a verlo como vida, em el sentido imediato, no biológico, de esta palavra, como vida biográfica, el tiempo avanzó hasta primero plano (…) El hispano tiene uma interpretacón simpre personal del tiempo.(…) Time is money: no, se diría; es algo mucho más valioso: es vida. El dinero es para la vida, es ela que le da algún valor. De ahí que para Freyre el verdadero tiempo sea el próprio, el que considero ‘mio’, el que lleno com mis proyectos personales; es decir, el que desde outra concepción se ‘pierde’”.

“La idea de ‘Hispanidad’ esta definitivamente ligada a las circunstancias históricas de Espana a finales del siglo XIX, especificamente al hecho de que, si bien políticamente los países americanos se habían independentizado em su totalidad, em otros aspectos como el econômico, el migratório o el cultural, el intercambio entre ambos lados del atlântico em realidad se intesificó. La ‘gran raza hispanoamericana’del discurso oficial y la ‘Hispanidad’ de Unamuno, están formadas por los países de habla hispana. Em ambos casos ‘Hispanidad’ o ‘Hispanoamérica’ denomina uma comunidad imaginaria de paises que ocupan uma extensa área geográfica em Europa y América, payses cuja lengua oficial es el español. (…) su invención o conceptalización se produce em la interseción de la construcción imaginária de la nación propia del siglo XIX em Europa por uma parte, y la exacerbación de la retórica del discurso colonial americano, que desde los textos producidos por los viajes de Col[on em 1492 inscribe uma concepcón de la entidad ‘Ámérica’.” (Santos ­Ribero, Virginia. Unamuno y el sueño colonial. Madrid: Vervuert, 2005, p. 103). Este é o tipo de redução característica de uma vertente do pós-colonial: a complexidade histórica produtora do
‘discurso’ de Unamuno fica reduzida e determinada pela busca de um ‘novo espaço discursivo colonial’. Unamuno reduzido a um colonizador.

“La ‘vida española’ era, pues, para Unamuno uma esp[ecie de símbolo de ‘existéncia humana’, pero este símbolo encarnaba mejor que em ninguna parte em dicha vida. (…) no se tratava solo de la existência coletiva de Espana, porque Portugal y la América hispana y lusitana eran consideradas como partes integrantes de la misma. Em sus especulaciones sobre él ‘alma española’ Unamuno incluía asimismo a los ‘hermanos portugueses’ e a los hermanos ‘hiberoamericanos’. A primera vista la fraseologia de Unamuno parece ser um ejemplo más de la anticuada retórica de que todavia echan mano algunos políticos em discursos pronunciados el Día de la Raza. De Hecho, es, o quiere ser, el resultado de um interes vital y constante por los modos de vivir y sentir expresados em Espana y en la América latina. A diferencia de
quienes olvidaban la vida y la cultura de esa América, o quienes la juzgaban como uma espécie de colônia intelectual, Unamuno se abrazó a ella sin que esto lê impidiera ­ antes bien unamunianamente conllevara ­ polemizar a vezes ásperamente com algunos de sus prohombres. Creia sinceramente que las gentes de Hispanoamerica e Iberoam[erica vivian de modos muy semejantes, sino idênticos, a los de sus ‘hermanos’ españoles, aun cuando ­ se oponían a estos y luchaban em favor de su independência intelectual y política. Todos vivian polémicamnte; todos sentian los latidos de la intrahistoria (‘adentramiento’ como exploração interior incessante dirigida por interesses de comunidade, socialidade ou companhia; diante dos fracassos recorrentes, concentrar-se para derramar-se, assumindo e mostrando o caráter conflituoso e dialético de um viver por suas próprias forças e possibilidades internas; historicismo radical), bajo la corteza de los acontecimientos históricos; em suma, todos se sentían, símbolos de ‘pura humanida’”. (Mora, José Ferrater. Unamuno. Bosquejo de uma filosofia. Madrid: Aliança, 1985, p. 93).

Ainda sobre Unamuno, Juan Marichal parece ter bem compreendido seu projeto de universalismo historicista aliado a desenvolvimento estilístico (“El fin de la vida es hacerse um alma”/La agonia del cristianismo). Tal projeto foi encaminhado através de uma critica da auto-imagem de España. A famosa sociabilidade e franqueza espanholas são aparentes: aquela está limitada pela ideocracia (dogmatismo), esta pela atitude de reserva enquanto à vida pessoal e íntima. “Em una de sua más bellas páginas, em el ensayo citado A lo que salga, expone don Miguel su visión utópica de la sociedad, revelando, como em el caso de Em torno al casticismo, su voluntad de estilo. Relata que uma mañana de niebla, hacia 1899, ‘al ver los arborillos […] sumergidos em la niebla…, parecióme como si a aquellos aborillos se lê hubiesen rezumado o extravasado las entrañas […] y que las entrañas éstas de los arborillos y de las cosas todas se habian fundido unas em otras’. Unamuno piensa entonces ‘en un remoto reino del espíritu em que se nos vacíe a todos el contenido espiritual, se no ‘rezumen’los sentidos, anhelos y afectos más íntimos, y los más recônditos ‘pensares’, y todos ellos, los de unos y los de otros, cuajen em uma comum niebla espiritual…’ (…) Unamuno expresa mediante el acoplamiento de ‘escritor’ y ‘niebla’ su voluntad de estiloy su afan por entregar al lector el mas íntimo de su espíritu. (…) derramar, verter, rezumar. La expresión literária la concibe como uma forma de derramamiento espiritual, mediante el qual el escritor se descubre a s[i mismo, y por lo tanto, no há de encauzar com sus palabras el flujo de su vida interior sino que deben ser ‘ríos de água viva’ (…) el lenguage liter[ario tradicional, lo que [el llama ‘castizo’, es como um obst[açulo entre el hombre y su recôndita individualidad, así como entre el hobre y su prójimo. El estilo de ‘derramamiento’ que el queria crear, y que efectivamente realizóo, cobraba finalmente um sentido ético al unir al escritor em comunión espiritual com sus lectores. (…) La auténtica sociabilidad consiste, para Unamuno, em la convivência de personas que expresan libremente sus problemas espirituales y sus preocupaciones íntimas. (…) La individualización del hombre era para Unamuno el único médio de lograr la plena integración de la sociedad, y el veia así la comunidad humana ideal como uma reunión de ýos’em que la ‘extravasión’ personal uniria a los hombres em vez de oponerlos y separarlos.” Marichal, Juan. El desígnio de Unamuno. Madrid: Taurus, 2002, p. 43 e segts.

“El conjunto de rasgos que hemos decrito sobre la prospctiva del siglo XXI dibuja um panorama donde parece evidente el aumento de la subjetividad. Um mundo vivido desde la perspectiva de la vida privada, donde la mujer alcanza um predomínio social inusitado y em el culto de la paz toma carácter casi religioso, es um mundo em que los sentimientos deberán ocupar um lugar privilegiado. Si a ello unimos nuevas formas de religiosidad más abiertos y flexibles, es probable que em el futuro vamos a asistir a lo que he llamado, el reinado de las pasiones. Es um hecho que em la historia de Occidente las pasiones han tenido muy mala fama, como consecuencia de la influencia cristiana, pues el cristianismo siempre penso que la pasion es raiz del pecado y, por tanto, encarnación del mal.” (Abellan, José Luis. Ideas para el siglo XXI. Mdrid? Libertarias/Prodhufi, 1994, p. 119 e segtes). Evitar paixões, alcançar serenidade é o ideal da conduta cristã, muito parecida nisto com a moral estóica da imperturbabilidade do ânimo. No entanto, há aqueles que enxergam nas paixões o motor para o melhor da natureza humana. “Diderot decía que sin ellas no hay nada sublime em las costumbres, em las obras literarias, em las criaciones artísticas, pues la virtud se convierte en minúcia Y Hegel confirmaba que no hay nada bueno em el mundo que se haya podido realizar sin pasión. Para Gurméndez ( Gurmendez, C. Trtado de las pasiones. Barcelona: Anthropos, 1985, p. 9) ‘lar razón no es nunca razonable, prudente ni comedida ya que, por virtud de su ímpetu, olvida la realidad absoluta. Por si misma, la razón es uma actividad que no desmaya nunca, pues busca el origen de todos los fenômenos y, para ella, la tortura consiste em no encontrar jamás um último fin o causa em lo que poder descansar. Esta atividad de la razón es origen de uma pasión’. La instalación el lo razonable supone haber huido de la pasión pura para aceptar las pasiones, lo cual a su vez supone aceptar su própria dialéctica. La pasión pura se hace entonces pasión dialectica (interdependência dinâmica das afecções ­ sensações, impressões, emoções sentimentos, pensamento, razão ­ e conhecimento). Estamos ante de uma formulacón filosófica de lo que algunos han llamado la Era de Acuario, segun la cual se há inaugurado um período histórico caracterizado por la riqueza de los sentimientos y de la imaginación (…) ahora deve restaurarse uma razón multivoca y plural que tome asiento em el pensar y, por tanto, se traduzca em uma variedad de ‘razones’”.

Abellán é um historiador das idéias que põe em relevo a descontinuidade (quebra do contato com a herança medieval moura e hebraica, a
Contra-Reforma, a Restauração, o fracasso colonial, a Guerra Civil, a Ditadura) e o contato com a América como constantes do pensamento espanhol. Isso me interessa.

Goytisolo: “…uno de los rasgos essenciales de la literatura de nuestro tiemporadica precisamente em la supressión de las aduanas y fronteras
estabelecidas entre los gêneros clásicos em favor de uma producción textual descondicionada que los englobe y a su vez los anule: textos que sean a um timpo crítica y creación, literatura y discurso sobre la literatura y por conseguinte, capaces de contener em si mismos la posibilidad de uma lectura simultaneamente poética, crítica, narrativa. (…) La prodigiosa riqueza actual de nuestra narrativa sería menos uma apuesta lanzada a lo porvenir que um signo formal del passado: uma inquieta, apressurada, febril recuperaciín del tiempo perdido trás el desarraigo brutal de la dimensión imaginativa del campo de la novela com posterioidad al Quijote (…) Hoy más que nunca, la introduccón de um instrumental crítico em el âmbito de nuestra lengua es uma necessidad insoslayable si los payses de habla española pretenden desempenar algún papel em la asimilación y organización creadoras de uma fase histórica que, como la actual, recuerda em tantos aspectos la que vivieron los hombres de Renascimiento: cuando Espana encarno pasajeramente la aspirac[on a um saber sin fronteras ntes de enclautrarse para siempre em el panteón de la autosuficiencia, ele l pensamiento monolítico, la cerrazón ortodoxa.”

“La meditación creadora de Paz no há cesado de extenderse sobre campos tan dispares como el arte y la política, la antropologia e la sicoanálisis, la poesía y la ciencia sin abandonarse por ello a esa facilidad divulgadora que tan a menudo rebaja la obra de Ortega, devolviendo a lengua española su capacidad, perdida dor siglos, de convertirse em instrumento y vehículo de um pensamiento capaz de abrazar, sin anularse por ello, las distintas corrientes ideológicas surgidas de la Ilustración y la revolución industrial, de Rousseau y Sade, Hegel y Marx, Saussure y el surrealiasmo, y de explorar la complejísima y contraditória faz del mundo de hoy sin recurrir a ninguno de los esquemas que habitualmente la encubren (…) texto como dinámica pluralidad de lecturas (…) inagotable curiosidad intelectual (…) se esfurza em desenredar y ordenar la telaraña de afinidades y divergências existentes entre las distintas culturas (…) uma distribuición simétrica de médios de ser original.

“La oscilación de los signos ‘cuerpo’ y ‘no cuerpo’ a lo largo de la historia de las civilizaciones sería así el eje em torno al cual giran las concepciones religiosas y sociales, com sus magnos, poderosos edifícios ideológicos, dogmáticos y rituales (…)o, relaciones complejas (hechas de semejanzas y oposiciones), diálogo ininterrumpido de los signos em el espacio retangular de la página: ‘frente al vocabulário neutro y abstrato de la moral [se refiere al protestantismo], las palavras geniales y las cópulas fonéticas y semânticas [del tantrismo]; frente a las plegarias, los sermones y las economia del lenguage racional, las plegarias, los sermnes y la economía del lenguage racional, las mantras y sus cascabeles. Um lenguage que distingue entre el acto y la palabra y, dentro de ésta, entre el significante y el significado; outro que borra la distinción entre la palabra y e lacto, reduce el signo a mero significante, cambia el significado, concibe el lenguage como um juego ide’ntico al del universo em el que el lado derecho y el izquierdo, lo masculino y lo femenino, la plenitud y la vacuidad son uno y lo mmismo. (…) la tradción judeo cristiana com especto al cuerpo, víctima perpetua de las abstracciones teol[ogicas o racionales (…) del mismo modo que el sentido aparece más allá de la escritura como si fuese el punto de llegada, el fin del camino …, el cuerpo se ofrece como uma totalidad plenária, igualmente a la vista e igualmente intocable: el cuerpo es siempre el más allá del cuerpo.

Esta é a busca do texto total (aquele que exige uma leitura de todos os seus níveis) e dos caminhos da revolta contra a economia burguesa e a moral do homo faber. Com os escritores latinoamericanos (o neobarroco) restaura-se – pois estava soterrada sob o neoclássico, o positivismo e o realismo – os laços com o barroco: a escrita do jogo, da perda, do desperdício e do prazer. A última nota do texto de Goytsolo é esta: “El barroco es el arte más escandalosamente antioccidental derivado del próprio Occidente: relegado por ello al kitsch em el siglo XVIII (el arte de las masas ignorantes que todavia asitían a las comédias de Calderón) y a la censura oficial y acadêmica em el siglo XIX”. Echevarria, Roberto González. ‘Memória de aparências y ensayo de Cobra’, em Severo Sarduy.”

TEXTO EN ALEMAN

Geschichtsphilosophie und Grenztheorie in dem amerikanische Essay: zum interkulturellen Vergleich Historischen Denkens

Es gibt eine Geschichtsphilosophie (kritische und spekulativ) in dem amerikanische Essay des zwanzigstens Jahrhunderts. Die gemischte Gattung ist wichtig als Orientienrung, Identität und innovativ Interpretation Produzent. Vor allen er hat eine Grenzetheorie entwickelt, die eine historistiche Debatte ist. Wenn man sich für interkulturelle Komunikation und Vergleich der historische Denken interessierte, kann man viel aus diese definitionen vom Menschen im Schwelle Situation lernen.

Die Essaysten pflegen nicht einen kulturellen Relativismus. Seine Werke prägen einen Dialog mit dem Westen in Suche nach Besonderheit: der Barock oder wunderbare real. Aber sie auf ein ubergreifendes Menschheitskonzept abgeben. Alfonso Reyes, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, Lezama Lima, Cabrera Infante, Garcia Marquez, German Arciniegas, Severo Sarduy, Edouard Glissant, Guimarães Rosa, Buarque de Holanda, Gillberto Freyre sind Beispiele vom diese amerikanische Historismus. Renarrativisierung der Geschichtsschreibung und Kritik der Linearität erscheinen mehr eine Version des westlichen historischen Kultur als ein total Anderen die gegen ihr auszuspielen. Seine Interesse war ein ubergreifendes Menschheits Konzept zu konstruiren. Diese Denken haben eine universalistische Erkenntnis. Die Position an der Rand wird sowohl arme Peripherie als auch reiche Perspektive gelesehn kann. Für die zwanzigsten Jahrhunderten Enssaysten immer war eine Dialogue (zwischen die Modernisten und zwischen sie und die Weste-, Afrikanische, Uramerikanische und Osttraditionen).

Die Ideen der amerikanische Inteligenz (Borges, Reyes) und der amerikanische Ausdruck (Lezama Lima), die kritik des westen Zeitkonzeption (Paz, Borges, Marquez) und des hegelianische Geschichtsphilosophie (Arciniegas, Carpentier), die Analyse der Grenzgeselschaft (Freyre, Holanda, Ortiz) und des Bildungsprozess in Schwelle situationen (Glissant, Sarduy, Cabrera Infante, Guimarães Rosa) sind Erzeugnis einer Konfrontation mit dem Westen. Welche sind ihre epistemologische Grunden, Konzepten, Verhalten, vorstellenden Strategies, und didaktische Interesse? Hipotheses sind darüber, Kenntnis und Einbildungskraft müssen Nähe sein, Hybride und Transkultur, Typology und Vergleich, barock Poetik und Rhetorik, Ziele sind Versicherung, Aktualiesierung und Anerkennung. Die Ensaysten haben eine aus Amerika Kulturgeschichte produziert. Seine Frage war der Lernprozesses Amerikas und sein material die Literatur und Volkskultur. Sie registriert Narrativparadigmas, Figuren und Denkenmuster die für Arbeit mit Vorstellungen und Ideen ihre Zugehörigkeit nach Amerika zentrale Stelle besitzen.

Die Erfahrung ist die Referenz für die Ensaysten. Sie haben ein Begriff der Rationalen Operationen der historischen Forschung und wollen mit eine Konzeption des intuitives, korporales, landschaftliches Konstruktion der Vergangenheit die Armut von Queleninformationen zu kompenzieren. Sie kritisieren die Ilusion der rein Objektivität, die elitäre und westlichzentrierte Aussicht, die Linearität der Zeitkonzeption und die langweiliche ethnozentrische Züge seiner Narrativ. Dien Ensaysten schreiben aus der Grenz der westliche Kultur. Sie sprechen über einem tragike Humanismus (Spannung zwischen Freiheit und Not), über die Öffnung für schriftlose Kulturen, über die Funktion der Fiktion, über eine andere Geschichte (die, der vergessliche, enigmatische, einselne, verblüfende, dunstige, lebendige Wandels ansieht) und über eine andere Art des Denkens (Bildung durch die Route, Netzerzählung, Hipertext, Abduktion mehr als Ableitung oder Induktion, Nomadedenken in eine Sprache der Entstellung wie eine Versuch nach Anerkennung, Methhode der Unsicherheit, Kenntnis als Flicken, Alegorie mehr als Simbol, Nichts ist Wörtlich). Die Essays sind aber auch Erträge von rationelle Forschung und realistische Rekonstruktion. Sie wurde von Modernisten und über Moderniesierungprozess gemacht.

Der beste von amerikanische Denken muss auf dem kulturwissenschaftliches Wissens einbinden sein. Dises Einbindung kann die Aktuelle Arbeit von interkulturellen Vergleich (als rekonstituierten Palaestra des Gedankens) historischen Denkens zu helfen.

[Nota: Resultado del seminario on line realizado el 25 de enero de 2007 con el profesor Sérgio Duarte (Universidade Federal de Goiás, Brasil) y que versó sobre “Filosofia de la história e teoria de la frontera: consciencia historica en la ensaística americana]

Pregunta. Dr. Calos Barros, un saludo cordial. DR. Sérgio Duarte da Silva, saludos. Mi nombre: José Pascual Mora García, Doctor en Historia, Profesor de la Universidad de los Andes, Táchira-Venezuela. En el marco de la filosofía de la historia crítica me gustaría hacer una reflexión introductoria a la pregunta, si me lo permiten: Recientemente en Venezuela, dentro del proceso de cambios que vive el país se decretó el 12 de octubre como el Día de la Resistencia Indígena, y tuve el honor de dar el Discurso de Orden en San Cristóbal, capital del Estado Táchira- Venezuela. En ese oportunidad planteamos los siguientes interrogantes: El 12 octubre dejó de ser un día para la celebración del despojo. Por eso se instituyó como el día de la Resistencia Indígena, según Gaceta Oficial Nº 5.605, Extraordinario de fecha 10 de octubre de 2002, emitido por la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Atrás quedó la concepción hispanista que potenciaba el eurocentrismo y la anglobalización; aquella que buscaba perpetuar la cultura Occidental como La Cultura, cual cultura única, aquella que consideraba a la cultura anglo- europea como la cultura que debía imponerse. Como sabemos la cultura Occidental nació a partir de la fusión cultural de la cultura griega, romana y judía, como tal tiene dos mil años de imposición forzada. Para Occidente las culturas alternas no existen, y esa fue la lógica que decretó la aniquilación de nuestras raíces pobladoras prehispánicas. Quizá por esa razón expresaba Arnaldo Esté (1986) que NO SOMOS OCCIDENTALES. El Día de la Resistencia Indígena nos permite recordar la raza bizarra que cobijó la resistencia de nuestros hermanos indígenas; fueron más de 70.000.000 de hermanos sacrificados. Fue el cataclismo de una cultura alterna a la cultura del trigo y del arroz. Nuestra cultura del maíz fue abortada y se decretó la imposición de la lengua castellana para subyugar, con razón decía Jean Paul Sartre que “no hace mucho tiempo, la tierra estaba poblada por dos mil millones de habitantes, es decir, quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo, los otros lo tomaban prestado.” La lengua y el imperio van de la mano. El gran Antonio de Lebrija, en su Gramática de la lengua castellana, publicada en Salamanca en 1492 señalaba a la reina Isabel “que siempre la lengua fue compañera del imperio, y de tal manera lo siguió, que juntamente comentaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caída entre ambos.” La castellanización del indígena fue el gran proyecto del imperio español, ejercicio que se hizo sin considerar la tradición de las lenguas autóctonas. La Biblioteca de Ayacucho (Nº 230) acaba de editar la obra del mejicano Silvio Savala: Filosofía de la conquista y otros textos, en donde se expone cómo operó el proceso de subyugación e imposición cultural durante la conquista y colonia. Nos recuerda que la escuela fue el instrumento que utilizo el imperio para diseminar su lengua, no obstante que el nuevo código del Derecho Indiano prescribía que se debía respetar las lenguas autóctonas. También, muy a pesar de que el Concilio Provincial Mejicano de 1585 y Concilio Limense III de 1583 mandaran a que se enseñara en la lengua de los indios, y habría que agregar aquí los esfuerzos realizados a favor de los indios por las ordenes franciscanas y dominicas en el nuevo mundo. Pero esta es la paradoja de la discrecionalidad legal ejercida por el imperio: se legisla pero no se cumple. Fue así como entró también “el signo de la cruz en las empuñaduras de las espadas”, metáfora excelentemente recreada por Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, para masacrar a una raza y una cultura. Hoy recordamos que en el nombre de Dios también se impone el imperio. Pregunto: 1. Cómo cree Ud., que podamos hacer una filosofía de la historia crítica y una teoría de la frontera para América Latina pero superando el lenguaje de lógica occidental? 2. Cómo superar el complejo de Edipo en lo cultural, sin tener que seguir justificando nuestros modos de ser y de sentir según el acomodo de la anglobalización? Gracias. Pascualmoraster@gmail.com

Sérgio Duarte. Primero, un saludo para un hermano historiador que está haciendo historia en Venezuela. Todos sabemos las presiones de un gobierno popular con intereses en ayudar a su pueblo y encaminar una política que sea igualitaria en los foros mundiales en todos los ámbitos, y cómo Chávez ha sido amenazado por aquellos que no entienden los intentos de libertad en América. Por defender la idea de libertad debemos de repensar las condiciones de superación de lo que tu llamas la lógica occidental. Superar es conservar y abandonar al mismo tiempo. Hablamos en español, pero nuestras categorías provienen de un occidente que no produce a penas las ideas imperialistas pero también las categorías que permiten la crítica de ellas. Esto es lo que los clásicos de América Latina nos han enseñado: dialogar con los europeos y localizar en la riqueza del pensamiento occidental procedimientos y conceptos que puedan ayudar en una historia hecha a contrapelo, como tu sabes ha de ser una historia preocupada con los oprimidos. Esto es diferente de suprimir o caer en la armadilla de algunas de las versiones de lo postcolonial, que reduce el occidente a una unidad y todo esto queda predeterminado con el nombre
de “pensamiento imperial”. Hay un universalismo “inclusivista” en el occidente. Esto es lo que trata Historia a Debate y esto lo trato el KWI
en Alemania y los estudios transatlánticos y los intentos de construcción de una historia global, o sea, una historia que supere los etnocentrismos y pueda realmente encaminar el diálogo entre las culturas, entre los saberes, entre las historias. Esta es la conciencia histórica del S XXI, la única salida, como tu sabes, para los “impasses” de la modernización, que ha sido conducida reductoramente pero que no puede ser comprendida de esa forma. Nuestra salida es econtrar la riqueza de la cultura en que ahora nos comunicamos, pero los clásicos de latinoamérica no se bastaron con esto, sino que fueron detrás de las otras culturas: Reyes, Carpetier, Borges, Holanda, Freyre, Arciniegas, Márquez, Glissant, Walcott. Todos ellos fueron detrás de la cultura popular y en lo pasado de nuestros pueblos los indígenas, los africanos pero también los asiáticos (porque hay asiáticos en América), referencias para otra historia que en diálogo con ésta, que nos permite la filosofía, la historia encontrar nuestra especificidad y precisar las categorías que la experiencia americana pueden haber criado. Ellos han encontrado y esto compone el pensamiento americano. Ellos son nuestros clásicos y todos ellos nunca abrieron la mano del verdadero universalismo. Ellos leyeron los indianos, los chinos, las culturas antigüas de áfrica, en el pasado precolombino, imágines y
figuras narrativas de otras conciencias históricos, de otros pensamientos históricos. Todo esto está con nosotros hoy. Es nuestro trabajo
reconstruir este trabajo de reconstrucción de estas categorías e immágenes y referencias que deben de constituir nuestro camino para la libertad, pero este camino sólo existirá con el diálogo porque no somos dueños de la verdad última ya que precisamos superar nuestro etnocentrismo: la paz, el pensamiento, la libertad y la abertura.

Pregunta. Cómo superar el complejo de Edipo en lo cultural, sin tener que seguir justificando nuestros modos de ser y de sentir según el acomodo de la anglobalización? José Pascual Mora García, Doctor en Historia, Profesor de la Universidad de los Andes, Táchira-Venezuela

Sérgio Duarte. Nuestra cultura es una mezcla de la cultura occidental, con la indígena americana, con la de los negros transplantados y la llegada de los inmigrantes en el siglo XIX, y todo ello en la época de la globalización. Los clásicos tienen ideas sobre esto. Primero, tenemos que reconstruir esta historia de nomadismos y esta experiencia de la frontera de la finitud y principalmente de esta proximidad con lo inexperado, que constituye vivir en las fronteras. Las fronteras son lugares de encuentro y de conflicto, entendiendo las cosas así tenemos que encontrar en nuestros padres y en todos ellos (son varios padres), la misma condición que tenemos hoy como seres humanos. Somos seres contradictorios, ambiguos, esto es lo que nos enseña Freud. Esto quiere decir que no podemos idealizar los indios, los africanos, los europeos, ninguno; nadie. Muchos de nuestros problemas vienen de esta idealización de ciertos pasados, de ciertas figuras, de ciertos errores que son lanzados para el mundo del mito, que es, como tu sabes, problemático para gente que conoce historia
(la construcción argumentativa del pasado). Cuando reconocemos en nuestros padres y en nosotros esta condición ambigua y contradictoria -somos capaces del bien y el mal al mismo tiempo-, esto es la concepción del ser humano que los clásicos han desenvuelto. Cuando percibimos así las cosas, las condiciones del diálogo permanecen abiertas porque no idealizamos ni demonizamos al otro. Entonces, en este espacio que es un espacio de frontera, o sea limítrofe entre el uno y el otro. Aquí tenemos, en fin, el diálogo, que puede ser entre personas que se reconocen mínimente en cuanto iguales, capaces de comunicación, de trueque, de mutuo aprendizaje.

Pregunta. Cuales son las ventajas y problemas de la globalizacion? Joaquin Vela (Universidad de Castilla La Mancha)

Sérgio Duarte. Las ventajas son la agilidad, la comunicación en red. Todas las ventajas de la comprensión tiempo-espacio, la simultaneidad, la convivencia de tiempos, mundos y espacios en un “espacio” y en un “tiempo” compartido y comunicado. Esto es un nuevo recurso. Esto es nuevo. Esta capacidad de simultaneidad es nuevo y es un nuevo camino para la libertad. Hay problemas porque la red es peligrosa, está vigilada, hay centros de control de ella (lo sabemos bien), pero si tenemos consciencia de todos estos problemas, como el empobrecimiento, la reducción y uniformización de nuestras formas de contenidos, de la riqueza de la diversidad de las culturas. Si tenemos consciencia de todo esto y pudiéramos reflexionar tendríamos una nueva arma de movilización, de educación, de formación, de
organiación. Esto tiene que ser aprovechado ya que esto es HaD, esto es la revolución de Historia a Debate. Esto es una gran novedad positiva entre los historiadores porque hasta ahora teníamos los instrumentos para pensar la humanidad (con perdón de la palabra) pero no servía de nada para nosotros porque no podríamos transformar esto en un arma, en un recurso para pensar los problemas que afectan a a la especia humana hoy. Como tu sabes, los historiadores tenemos la historia para pensar todo esto y tener acceso a todo lo que es humano, con una gran recurrencia a ver las diferencias. Porque estudiar historia es reconstruir diferencias y discontinuidades, porque siempre han ocurrido nomadismos, comlunicación entre culturas, porque una cultura que no se comunica se autodestruye y conocemos esta riqueza de valores, de tendencias y de momentos. Y ahora podemos trabajar en esta dirección de la conciencia histórica del siglo XXI, que ahora se llama Historia a Debate, aunque nuestra acción tienen que desenvolverse en todos los foros, aunque el más agil es HaD, que es el que estamos utilizando ahora.

Pregunta. Arthur Assis, Essen, Alemanha: Caro Prof. Sergio Duarte, voce considera o ensaio latino-americano uma articulacao específica da consciencia histórica deste sub-continente. Quais é a sua explicacao para essa especificidade? Por que na America Latina dos seculos 19 e 20 o ensaio toma o lugar que em outras partes era o da historiografia? Como interpretar, contudo, à luz das sua tese os historiadores latino- americanos que optaram pela escrita histórica “clássica”? Saludos a todos!

Sérgio Duarte. La explicación para la especificidad del pensamiento histórico latinoamericano es la experiencia histórica de latinoamérica.
Esto es lo que los clásicos nos enseñan. Las obras de ellos son la lectura de los registros de esta experiencia en la procura de conceptos,
procedimientos, contenidos, figuras que permiten la localización de esta especificidad nacida en la conquista y colonización de la América, de la miseginación de las culturas que en América se encontraron o entraron en conflicto. Ellos producieron para entender esto la idea de
transculturación, que nace del encuentro y coflicto entre las fronteras. Esto es la cultura de la frontera. Como tu sabes, en América la
disciplinirización de la historia es tardía. Todavía continuamos carentes de identidad y orientación que es la principal alabanza de la conciencia histórica. Esta tarea ha sido encaminada por el ensayo. La novedad es que hoy, gente como Rüsen en Essen (Alemania), que es uno de los teóricos más respetados del mundo, ha conseguido localizar esta reflexión interna entre experiencia histórica y producción de sentido. Esto es la idea que coordina el proyecto del nuevo historicismo y es un intento como otros para comparar las conciencias históricas que cada una de las culturas ha generado. Con esto y con las ideas de hombre, este que necesitaba de identidad y orientación, y que necesitaba crear una conciencia histórica que ligue pasado-presente y futuro, y esto no puede ser pensado linealmente, como tú sabes, tenemos las condiciones de encontrar un tema, un contenido que es compartido por todas las culturas, porque todas ellas producieron una idea de ser humano. Junto con esto, viene la conciencia histórica que produce la narrativa de cómo este hombre se constituyó. Tenemos ahora investigaciones en esta dirección, de los temas, tránsitos, formas y dimensiones que han registrado el potencial diálogo. La
historiografía llamada clásica está también inconscientemente ligada con todo esto. El problema es que está presa en una armadilla, que es lo que se denominda la armadilla positivista. Tienes que escoger entre referencia a fuentes o reflexión sobre la narrativa, que es lo que da unidad sobre las lecturas que producimos del pasado. Este es un falso dilema. Como sabes, Rüsen ha mostrado varias veces.

Pregunta. Crees que la filosofía de la Historia especulativa todavía es útil y tiene aplicación? Israel Sanmartín Universidad de Santiago de
Compostela

Sérgio Duarte. La actualidad de la filosofía de la historia en sentido especulativo es en primer lugar la crítica de la cultura y en segundo
lugar el universalimos inclusivista que ella contiene. Me explico. Para que produzcamos una crítica de nuestra cultura precisamos de una
genealogía de la moral, una historia de los valores y de la cultura, que es el otro nombre que tiene la filosofía de la historia. El día que
desistamos de esto, la crítica y la reflexión estarán muertas. Sobre lo segundo, tenemos varias investigaciones sobre la riqueza de la idea de Historia Universal. Ella no es sólamente la lectura eurocéntrica de la historia mundial sino que contiene varios gérmenes de ideas que son cosmopolitas y universalistas. Y esto debe de ser localizado y valorizado. Gente como Herder, Kant, Droyssen, Schiller, pero gente antes de ellos como Vico, Montaigne y muchos otros han hablado de la riqueza de las culturas, de la diversidad, de los sistemas de valores, de las estructuras de significado. Esta es la idea que constituye la historia de las ciencias humanas o de las ciencias de la cultura y esta idea constituye nuestro trabajo en cuanto historiadores. La historia es una de las ciencias de la cultura. De ahí puedes ver que no tenemos condición de abrirnos al aspecto especulativo de la filosofía de la historia. Acontece que tenemos que mantener nuestra capacidad crítica en gran ejercicio y esto se llama filosofía de la historia crítica, que es reflexionar sobre nuestros conceptos, categorías, procedimientos, recursos retóricos y nuestros intereses políticos, es tan importante como pensar el sentido de la experiencia humana. Mantener estos dos aspectos, estas dos fases de la filosofía de la hitoria hoy es una de nuestras principales tareas.

Pregunta. Es función del historiador interpretar los hechos o sólo narrarlos? Joaquín Rodríguez Perú

Sérgio Duarte. Caro Joaquín. Lo que es la narrativa es la capacidad que todos tenemos de conceder unidad a un cierto conjunto de acontecimientos. Si no consigues producir esta unidad no tienes narrativa. Lo que lees sobre los acontecimientos no tiene sentido. Toda persona que interpreta
los hechos produce una narrativa, el problema es que hasta hace poco tiempo los intentos de reflexión sobre la narrativa estaban olvidados
dentro de nuestra ciencia, la historia. Es muy importante recordar que los fundadores de esta ciencia se dedicaron a pensar esta dimensión y pdroducción moderna de la lectura del pasado. Esto estaba olvidado. Y esto lo podemos llamar objetivismo o influencia de una epistemología positivista en las ciencias humanas o en la historia, pero hay tradiciones que nunca se olvidaron de esta dimensión narrativa del conocimiento histórico. Nuestros ensayistas son ejemplos de una de estas corrientes. Su trabajo fue de renarrativización del pasado americano, pero también dentro de la disciplina histórica hay tradiciones y vertientes de la tradición historicistas (que no se debe de confundir con el positivismo) que nunca abrieron la mano de esta forma. Lo que hay de significativo hoy en teoría de la historia es la superación de esta dicotomía. Como historiadorss tenemos que respetar los límites de las fuentes pero asumir la dimensión retórica de nuestro trabajo de reconstrucción del pasado.Pregunta. Cuales son sus líneas prioritarias de investigación? Carlos Castro. Estudiante de doctorado. Andalucía

Sérgio Duarte. Lo que hago es filosofía de la historia, pero también me intereso por historia contemporánea y por procedimientos específicos como los que estudian la historia visual y urbana. También estoy involucrado con un centro de estudios caribeños en Goias, Brasil. Allí estudiamos el área de fronteras y estudiamos el caribe como un área de frontera, y lo vemos como un laboratorio de culturas, aunque esto está en Europa en cualquier ciudad y en el pasado de muchos continentes y en los diálogos y conflictos del pasado. Esto es lo que me interesa y es una lectura que sólo hoy puedo producir

Sérgio Duarte. Muchas gracias a todos. Espero continuar en contacto con Historia a Debate y con todos aquellos que están en cualquier parte del mundo preocupados en usar la historia como instrumento como diálogo entre nosotros en nuestro pequeño planeta y delante de todos los seres huamanos que vivieron antes de nosotros, nuestros hijos y nietos que tendrán que conocer nuestro planeta. Tenemos que vencer la lucha de todos aquellos que están en contra de la comprensión, paz, diálogo… Gracias. Termina el Seminario