II Coloquio Internacional de Historia de la Historiografía de Norteamérica
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Morelia, Michoacán 8-10 de setiembre de 2003

MIÉRCOLES, 10 DE SETIEMBRE
9 horas

Conferencia de Carlos Barros:

“El estado de la historia”

Informa: Eduardo Mijangos

JUEVES, 11 DE SETIEMBRE

11 horas
Auditorio
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Morelia, Michoacán

Conferencia de Carlos Barros:
“El X aniversario de HaD. Las nuevas perspectivas de la historia”

Informa: Eduardo Mijangos

“POR UNA HISTORIA CON COMPROMISOS…”

CARLOS BARROS EN LA UNIVERSIDAD MICHOACANA

En la ciudad de Morelia, Michoacán (México), se desarrolló entre los días 8, 9 y 10 de septiembre del año en curso el Coloquio Internacional “Historia de la Historiografía de Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá) 1950-2000”, mismo que expuso los resultados parciales de un proyecto de investigación interinstitucional patrocinado por el Instituto Panamericano de Geografía e Historia (Comisión de Historia) y con la colaboración de varias dependencias universitarias de investigación. El proyecto tiene la coordinación general del Dr. Boris Berenzon y cuenta con la participación de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, entre varias instituciones nacionales e internacionales.

En el marco de este foro académico, el profesor Carlos Barros de la Universidad de Santiago de Compostela y coordinador de la red internacional Historia a Debate, presentó la conferencia magistral “El estado de la Historia”, en la cual mostró los resultados preliminares de la encuesta internacional a la que Historia a Debate convocó a partir del año de 1999. Según manifestó el profesor Barros, de un total de 605 respuestas de investigadores de cuarenta y dos nacionalidades se extrajeron una serie de reflexiones que muestran una concepción del “estado de la historia” como disciplina, es decir, planteamientos que sugieren una valoración historiográfica que -como actitud autoreflexiva- compromete el papel de los historiadores como sujetos de la propia historia. “La historia es una ciencia con sujeto en cuyo ejercicio se reconstruye a sí misma” (el historiador “descubre” el pasado conforme lo construye).

Al mismo tiempo, en opinión de Carlos Barros, se percibe una conciencia de la fragmentación de la historia como disciplina pero no una valoración de los alcances del problema, un clima de escepticismo polarizado en tanto se evidencia un rechazo al positivismo, relacionado con una negación ante las perspectivas del posmodernismo. No obstante, la noción de la fragmentación de la historia, preconizada entre otros por intelectuales como Francois Dosse, no implica la pérdida de la conciencia histórica sino el agotamiento de los paradigmas precedentes que como tales configuraban las bases endebles de nuestra disciplina. En este sentido se percibe un cierto “optimismo” de una nueva generación de historiadores en donde las lecciones del presente convocan a un aprendizaje del pasado tendiente a sentar las bases de un mejor futuro. Una posición que invariablemente concibe el ejercicio de la historia en dos niveles, inter e infradisciplinarios. Esto es en primer lugar, la disciplina histórica y su relación con las demás ciencias sociales, y en segundo, el ejercicio intradisciplinario al interior mismo de la historia. Ambos ejercicios resultan complementarios y son resultado de una actitud incluyente respecto de la “historia total” en la que, señalan las encuestas, no se valora su abandono pero tampoco la reconstrucción de su significado.

En su concepto, Carlos Barros advierte la posibilidad de que en este periodo de crisis de paradigmas ­de “ciencia normal” en alusión a Thomas Kuhn- ya se esté perfilando un nuevo paradigma historiográfico, quizás de manera todavía inadvertida pero en un franco proceso de desenvolvimiento.

El día siguiente y para concluir las actividades académicas del Coloquio de Historiografía, el profesor Barros ofreció una disertación a alumnos de licenciatura, maestría y personal académico del Instituto de Investigaciones Históricas. El título de la conferencia en cuestión fue  “X Aniversario de Historia a Debate. Las nuevas perspectiva de la historia”, en el segundo aniversario del  Manifiesto de Historia a Debate.

En su conferencia, Carlos Barros hizo alusión al décimo aniversario de la conformación de Historia a Debate en tanto que, producto de su proyección académica internacional -el 11 de septiembre de 2001- se divulgó en la red el Manifiesto Historiográfico, con 18 planteamientos concretos en los ámbitos de la teoría, la metodología y la perspectiva historiográfica.

Historia a Debate se ha constituido en un verdadero movimiento internacional y como tal ha superado aquellos objetivos que hace 10 años se planteaba, esto era, “delimitar problemas, informar de alternativas, encauzar debates, conocer planteamientos recientes, mostrar en suma cómo pese a todo la historia continua, lucha (y) se renueva”. En opinión del profesor Barros, la constitución de un nuevo paradigma historiográfico, que supere el actual estado de “transición”, debe provenir de un proyecto conjunto, intradisciplinario. En ese sentido, HAD se muestra como una comunidad internacional, integrada virtualmente y con una conciencia histórica  “global” que valora un nuevo papel social del historiador donde asume compromisos intelectuales y resiste los riesgos posmodernos de la fragmentación. Así, Carlos Barros considera HAD como una nueva corriente historiográfica, la primera del nuevo milenio, que sustenta una propuesta alternativa que reconoce las herencias  del pasado ­Annales y marxismo- y acepta la especialización de la disciplina, mas no como suerte de fragmentación, sino como tarea de construcción de nuevos puentes de comunicación entre las diversas islas del archipiélago de la historia.

Finalmente, Barros destacó el inminente relevo generacional que en los próximos años tendrá lugar, es decir, que invariablemente y por causas también biológicas, la denominada “generación del 68” habrá de ser relevada de posiciones académicas y administrativas en los principales centros universitarios y de investigación y que, por eso mismo ­plantea- debiera existir un verdadero compromiso generacional para configurar el nuevo sentido de la historia como disciplina.

Eduardo N. Mijangos
Universidad Michoacana